Las luces de la disco iluminaban la cara de B, quien no podía dejar de mirarme. "Hoy.. hoy estás tan hermosa.. aún más de lo normal" me había dicho con anterioridad, mientras capturaba mis labios de manera salvaje y espontánea. "Me dices lo mismo hace tres años, ya no te creo", me había burlado de su repetitiva frase mientras lo tocaba con disimulo. No podía dejar de provocarlo, ni aunque sus amigos estuvieran al rededor. Y su dureza contra mi cintura me indicaban que él quería algo más que sólo besos y caricias, pero no iba a dárselo aunque me muriera de ganas.
Me alejé de él y sus amigos y busqué un asiento apartado para tomar mi champagne, pero de un momento a otro ellos ya estaban platicando conmigo nuevamente. Nos perdimos en una charla bastante confusa debido a que ya estaba algo mareada por culpa del alcohol, y cada vez que examinaba el lugar sentía la mirada penetrante de B, quien prestaba atención a cada movimiento que hacía. Comencé a mirarlo a los ojos cada vez que metía el sorbete del vaso en mi boca y él se quedaba allí, serio, expectante.
La conversación con sus amigos continuó a medida en que mi ebriedad aumentaba, y fue en ese momento cuando sentí otra mirada sobre mí, aunque esta venía del lado izquierdo de la pista. Bastó un segundo para que mi humor cambiara al notar la presencia de Nick, quien levantó las cejas a modo de sorpresa. Lo examiné en silencio y volví a la plática, ignorándolo por completo. Noté que B había observado con atención aquella secuencia, pero no dijo ni una palabra. Ellos no se conocían, y no debían hacerlo: yo había conocido a Nick por amigos en común hacía más de un año y habíamos coincidido en varias fiestas. En cada una de ellas yo lo había calentado, me movía pegada a su cuerpo y rechazaba cada beso que él quería darme, aunque moría de ganas de estar en su cama. "Vamos, dame un beso.. no puedes dejarme así" me había susurrado en otras ocasiones mientras frotaba su dureza contra mí. "No puedo besarte, sabes que salgo con B", le recordaba. Pero las últimas veces que nos habíamos visto no había podido controlar mis ganas. Aquellos besos que él me había dado habían hecho que Nick se convirtiera en un pensamiento constante, en un deseo que quería alcanzar.
Y ahora sentada en aquella esquina, me encontraba con B de un lado, y con Nick del otro. Sentí cómo todo se hubiese podido ir al carajo en cuestión de segundos, puesto que un sólo comentario de Nick hacia B podría arruinar mi relación de tres años. Intenté apartar esos pensamientos y enfocarme en la charla que aún mantenía con los amigos de B, pero fue en ese momento en que Nick se nos unió. Y era de esperarse.
Nick era el chico malo, aquél que siempre buscaba problemas. A la salida de las fiestas se golpeaba con cualquiera que lo haya mirado, y sólo era cuestión de segundos para que alguien terminara chorreando sangre. Se drogaba, se embriagaba y besaba a todas las que le den una chance. Él era todo lo que anteriormente había evitado en un hombre, pero hoy en día él me calentaba.
-¿Y éste?- dijeron los amigos de B cuando Nick se acercó, empujándolos.
-Yo la conozco a ella.- respondió, mientras me miraba desafiante. Él sabía el poder que tenía sobre mí, él sabía que podía arruinar mi relación, puesto que yo nunca había tenido las agallas para contarle a B la aventura que había tenido a sus espaldas.
Él se acercó a B y comenzó a susurrarle algo al oído, pero antes de que pudiera decirle algo más, devolví la mirada desafiante a Nick y tomé del brazo a mi novio, a quien alejé de la multitud para así irnos a un lugar más tranquilo.
-¿Y ése quién es?- preguntó B, frunciendo las cejas.
-No es nadie.- respondí, y comencé a besarlo provocativamente mientras miraba a Nick. Él aún no me había visto, pero podía observar cómo hablaba con los amigos de B. Y me entró rabia. ¿Qué estaba haciendo? Sabía que él iba a buscar problemas, que iba a ser todo lo que estuviera a su alcance para hacerse notar y jodernos la noche.
Dejé de besar a B y cuando él quiso continuar aquél beso, lo detuve. Ver esa situación me había abrumado y temía lo que podía llegar a suceder.
De un momento a otro, los chicos se acercaron hacia nosotros con más champagne. Comencé a hacer chistes y a fingir que me la estaba pasando de maravilla al ver que Nick no paraba de mirar hacia donde estábamos. B me atrajo hacia su cuerpo y comenzó a apoyarme y a besarme lentamente el cuello, pero yo lo esquivé mientras continuaba mirando a Nick.
-¿Qué pasa?- preguntó B. -De repente te noto rara, seria..-
-No, no pasa nada. Está bien..
-Eres el amor de mi vida- su sonrisa estaba a centímetros de la mía, y la capturé en un beso.
-¿Sí? Pues tú también.- dije mirando sus labios.
-No te creo, sólo me lo dices de compromiso.
-Y tú sólo me lo dices porque crees que estoy lo suficientemente ebria como para no recordar esta escena a la mañana siguiente.
-¿Crees que vas a recordarlo?
-Claro. Te amo.- dije, y seguimos besándonos. En ese momento sentí culpa por lo que había sucedido con Nick, pero aún así quería que él viera que nos la estábamos pasando bien.
El beso comenzó a encenderse cuando empecé a tocar su entrepierna, y al sentir que estaba duro me alejé de él y me acerqué a sus amigos. Me calentaba el hecho de que él me deseara y que no pudiera cojerme ahí mismo.
-¿Vas a dejarme con la verga caliente?- susurró a mi oído.
-Sí, ¿está mal?- pronuncié con inocencia.
-Está muy, muy mal. ¿Qué tal si nos vamos al auto un rato?
-Uhm, no. Aquí estoy bien.- dije, mientras acariciaba su pene erecto por encima del pantalón frente a sus amigos.
Seguimos bailando y bebiendo. De un momento a otro perdí de vista Nick y cuando pude hallarlo, noté que estaba subiendo las escaleras para dirigirse al segundo piso, en donde se encontraba el baño.
-Voy al baño.- avisé a B, quien miró las escaleras y también divisó a Nick.
-No, voy sola.- dije soltándome de su agarre.
-Vamos, yo también quiero ir.
No quería ir con él puesto que quería hablar a solas con Nick, pero no me quedaba opción.
Una vez en el baño miré mi cara en el espejo y no me reconocí. Las pestañas postizas me hacían aparentar más edad, y mi mirada desencajada por efectos del alcohol me desconcertaba. No me veía como usualmente lo hago, pero eso me agradaba. Acomodé mi cabello y me razoné una vez más frente al espejo. "Esta noche puede irse todo a la mierda.. una vez más."
Al salir del baño presencié una escena que me cambió el humor por completo. Nick se encontraba susurrándole algo al oído a B, mientras ambos me miraban. Me acerqué dispuesta a sumarme a la conversación, pero fue entonces cuando Nick se retiró con una sonrisa en su rostro.
-¿Qué te dijo?- cuestioné, ansiosa.
-Nada. ¿Pero vas a decirme quién es? ¿Quién es Nick?-
Bueno, al parecer él ahora sabía su nombre.
-No es nadie, enserio.- lo tomé de la mano y bajamos hacia la pista, agradeciendo que la música estaba lo suficientemente alta como para no generar una conversación muy extensa. No quería hablar sobre el tema, sólo quería esquivar preguntas.
Al llegar a nuestro grupo de amigos, noté a Nick hablando con uno de los chicos.
-Vamos para allá- dije a B, y comenzamos a besarnos contra la pared de la disco. -Tócame.- Ordené, pero él ya estaba haciéndolo.
-Enserio, vamos al auto.- susurró a mi oído.
-No, te quiero caliente aquí y ahora. Tócame más fuerte.
B comenzó a tocar mis senos sin disimulo, sin importarle que estábamos rodeados de gente.
-Tengo muchas ganas de que estés adentro mío- dije mirándole los labios, y comenzó a besarme el cuello. Llevó sus manos hacia mi cola y subió el diminuto short de goma que traía puesto, dejando la mitad de mis glúteos al descubierto. Los apretó con fuerza y me ordenó a que caminara por la pista de baile sin acomodarme los shorts. Accedí y comencé a caminar lentamente hacia el otro extremo del lugar mientras meneaba mi cintura al ritmo de la música. De vez en cuando me daba la vuelta para ver su expresión. B no podía dejar de observarme y a través de su pantalón podía notar que ya estaba lo bastante duro, lo cual me incitó para frotar mis caderas sobre él. Volvió a tirarme contra la pared y metió su lengua con furia en mi boca. Lo alejé al abrir los ojos y ver a Nick cerca nuestro. Pero, al notar su mirada sobre nosotros, lo volví a atraer hacia mí y comencé a besarlo aún con más pasión, recorriendo sus labios con mi lengua y mordiéndolos de a poco. Nick sonrió y caminó hacia nosotros, y al pasar por al lado nuestro nos empujó, interrumpiendo nuestro beso.
-No lo hizo a propósito, ¿no?- dijo B con ironía, al notar lo que había pasado.
-No, para nada.- respondí sarcásticamente y miré a Nick molesta, pero con deseo.
Regresamos con los amigos de B y continuamos bailando y besándonos de vez en cuando. No sabía qué era lo que Nick le había susurrado a mi novio pero no parecía ser de gran importancia, puesto que él aún no me había reclamado nada.
Seguía ebria pero trataba de mantener la cordura para no cometer ninguna estupidez, pero eso se me olvidó por completo cuando ví a Nick pasar por detrás mío. Sin pensarlo, lo seguí. Comprobé que B no notara mi ausencia y cuando estuvimos lo bastante lejos del resto, lo tomé del brazo.
-¿No vas a hablarme a mí, pero sí a mi novio y a sus amigos?- me miró y sonrió. Él había estado esperando que yo lo encare, lo sabía.
-¿Cómo estás, hermosa?- dijo y se acercó a mi rostro. -¿No deberías estar con tu novio?-
-Sí, creo que sí.- dije mordiéndome el labio. Todas las veces que nos habíamos visto con anterioridad nos habíamos provocado, nuestra relación se basaba en eso. Y aún estando a metros de B no podía dejar de hacerlo.
-Sabes que.. deberías dejar a ese tonto y venir conmigo.- él se acercaba con cada palabra.
-¿Sí? ¿Eso crees?- nuestros cuerpos estaban aún más cerca.
-Sí.. creo que me debes algo. - dijo sonriendo con picardía mientras apretaba mi cola, lo cual hizo que se me detenga la respiración. Se acercó aún más a mí y cuando creí que iba a besarme, me tomó del brazo y nos fuimos aún más lejos.
Aquí estaba más oscuro y la música más alta. Nos miramos unos segundos y me dí la vuelta para menear mi cuerpo contra el de él. Me tomó por la cintura y acarició mi feminidad. Gemí levemente ante el inesperado contacto.
-¿Qué pasa? ¿Y tu novio?- me dijo susurrando contra mi cuello, lo cual me produjo escalofríos.
-¿Qué? ¿Quieres que me vaya con él?- dije enfrentándolo, y quedando a centímetros de su cara.
-No. Quiero que te quedes conmigo.- susurró de nuevo, y comencé a recorrer su cuerpo con mis manos hasta llegar a su bulto.
-¿Está así de duro por mí?- dije y él sonrió. Estábamos haciendo lo de siempre, provocándonos sin medir las consecuencias. Pero él me calentaba demasiado, en verdad lo deseaba dentro mío.
Metí la mano en su pantalón y acaricié su pene por sobre su bóxer, lo cual bastó para que me sostuviera del cuello y me atrajera hacia sus carnosos labios. Nos besamos quitando todas esas ganas que se nos habían acumulado desde hacía meses, y mientras sentía su lengua explorar la mía, todo dejó de importarme. Bajé mis labios hacia su cuello y lo recorrí con la lengua mientras él me apretaba la cola. Acerqué lentamente mi boca hacia la suya, pero no lo besé. Comencé a frotar mi cuerpo aún más sobre el de él, podía sentir como su pene hacía presión contra mi cintura. Su mirada estaba perdida en la mía debido a la excitación, sus ojos se habían achinado aún más expresando deseo. Noté cómo contuvo el aliento cuando rocé mis labios con los suyos y me solté de su agarre. Sonreí desafiante y emprendí mi regreso hacia B, sin mirar hacia atrás.
-Acá estabas- dijo él, tomándome por la cintura y dándome un beso en el cuello.
-Sí, había ido al baño.- comencé a besarlo desaforadamente cuando divisé que Nick se acercaba, y al pasar por nuestro lado me pegó una leve cachetada en la cola, lo cual hizo que me sobresaltara mientras B recorría mis labios con su lengua. Me froté una vez más contra el cuerpo de mi novio.
-¿Vamos al auto?- le propuse, tirando del elástico de su bóxer. B sonrió y mordió mi labio inferior. Me tomó de la mano y despidió a sus amigos con la cabeza. Mientras nos dirigíamos a la salida me aseguré que Nick percatara la situación y así lo hizo al momento en que lo golpeé con la cintura y lo miré desafiante, mordiéndome el labio. Sonrió y negó con la cabeza mientras tomaba un trago de tequila. Sabía que las cosas no terminarían allí, sabía que me lo volvería a cruzar en cualquier momento en que decidiera ir de fiesta, y eso me calentaba. Estaba lista para que nuestras miradas se volvieran a encontrar, estaba lista para provocarlo de nuevo.