Un pequeño fanfic de Metal Family <3
Aclaración: Heavy tiene tres años y Dee seis.
Vicky se despertó en la madrugada con el corazón en un puño. Adormecida, le había parecido escuchar el llanto de Heavy, muy suave, y cuando estuvo a punto de volverse a dormir de manera inconsciente, se percató de que el llanto había cesado de repente.
Se levantó de golpe, sin molestarse en cubrirse el sostén con nada. Heavy había pasado una semana pachucho del estómago, aparentemente debido a un virus, y Glam se había desvivido porque el estado del pequeño no fuese a peor y porque no se lo contagiara al otro (ya a que Dee tenía las defensas bajas y podría caerle peor).
Vicky le había prometido aquella noche a Glam que ella se encargaría del pequeño, que se fuera tranquilo con Chess al concierto de KISS y se despejara, y de pronto existía la posibilidad de que el niño se hubiese ahogado en su vómito.
Afortunadamente, la separación entre ambos cuartos no era muy grande, y en dos zancadas llegó a su destino para abrir la puerta de golpe. Cuál fue su sorpresa al ver que Heavy estaba a salvo, en su cuna con los ojos muy abiertos, casi riendo, mientras Dee le tomaba la temperatura y le inspeccionaba el pañal con unos guantes de cocina, subido a un par de enciclopedias para alcanzar la cuna.
-¡Dee!- exclamó la mujer. El niño, previendo sus movimientos, se agachó antes de tiempo y Vicky no pudo agarrarlo.- ¿Qué haces aquí?
-Ha hecho caca- le dijo con mucha tranquilidad, bajándose de su improvisada escalera para que Vicky le aseara- Y es caca normal. Ya está curado. Tampoco tiene fiebre.
Vicky murmuró algo entre dientes, mirando con malos ojos al rubio, y tomó a Heavy en brazos. El pequeño estaba riéndose y estirando las manitas hacia el rostro de su madre para acariciarlo. Parecía normal, aunque se notaba la perdida de peso en sus mejillas, un poco más hundidas que antes.
-Tu padre te dijo que no te acercaras
-Llevo guantes. Y sé lavarme las manos. Estaré bien
Vicky acostó a Heavy en el cambiador. Aquello siempre le había resultado sumamente desagradable, pero fue una manera de apreciar que Dee había acertado: Las heces no se veían tan desagradables ni olían tan mal como en días anteriores. Dee le pasó el talco.
-¿Qué hacías aquí, de todos modos? ¿Viniste desde tu cuarto?
Solo en ese instante, Dee se sintió realmente cohibido: Él tenía, casi por excelencia, el título de "El hermano problemático", pero si bien los regaños o castigos no le daban mucho sofoco, tener que aceptar que había hecho algo de manera genuina, sin ningún trasfondo maquiavélico, lo avergonzada de sobremanera.
-Dormí aquí...- y señaló la butaca donde solían mecer a Heavy. En ella había una manta y una almohada
-Desde que empezó a vomitar- confesó. En esas situaciones, donde tenía que admitir algo que no era realmente malo pero que había supuesto un incumplimiento de alguna norma, confiaba más en Vicky ya que sabía que, a diferencia de su padre, ella no lo iba a retar.
-¿Y cuando llegaba tu padre...?
-Me escondía en el armario
-No me gusta que Heavy esté enfermo- se quejó, con las mejillas como tomates- Como no hace ruido, no puedo escucharlo, y me da miedo que le esté pasando algo y yo no lo sepa
-Pero estamos tu papá y yo para cuidar...
-¡No es lo mismo!- exclamó. Dee era un chico muy listo para su edad, pero aún así, no supoo expresar la impotencia que sentiría en el caso de que Heavy sufriera y él no hubiera podido hacer nada para impedirlo.- Soy su hermano mayor, y tengo que cuidarlo.
Finalmente, Vicky sonrió. Acercó la mecedora a la cuna de Heavy, se sentó en ella, y después puso a Dee en su regazo para arrullarlo.
-Está bien. Pero lo cuidaremos juntos esta noche, ¿Vale? Como un equipo- le mostró un puño, y Dee se lo chocó con timidez.- ahora duerme. Haremos guardia
Dee pareció dudar por unos instantes, pero después estiró el brazo, tomó la manita de Heavy entre los barrotes, y cerró los ojos hasta quedarse profundamente dormido.