nova.
La gentil acción no la distrajo de la extrañeza en esta misma. ¿Cómo una chica tan delgada había emitido aquel tipo de fuerza? Considerando que este entrenara y tuviese cierta fuerza en la parte inferior de su cuerpo, una patada no llevaría el rectángulo de madera hasta el otro extremo de la habitación, menos aún con la fuerza suficiente como para que este se hiciera pedazos sobre el suelo. El asombro era verdadero, pero su amabilidad y actitud amigable no del todo honesta, sino más bien con segundas intenciones. Planeaba averiguar más sobre la chica de cabellos rubios. ❛ A eso llamo imponer respeto. ❜ bromeó, observando la posición en que la puerta había quedado para así llevar sus orbes a las de la desconocida. La mujer de administración parecía estar demasiado distraída con el hecho de la puerta colapsada contra la muralla y la amenazada de la rubia como para prestar atención a los detalles importantes: ¿cómo lo había logrado? ❛ Lo mío es rápido, así que iré primero. ❜ anunció a su compañía, acercándose hasta el escritorio de roble en donde la mujer arreglaba sus gafas con el fin de parecer más profesional.
Los arrebatos de la ex criminal eran tan inconsistentes como las olas del mal. Algunas veces podían ser sólo gruñidos exasperados, mientras que otras era capaz de atentar contra la vida de todos los presentes, incluyendo la suya. Pero, ¿por qué debía de controlarse? Era poderosa, más de lo que había sido en su vida pasada, donde la gente solía temblar ante la mera mención de su nombre y el de su amante. No iba a reprimirse por simples apariencias, jamás lo había hecho. “De alguna forma hay que llamar su atención, ¿no?” en contraste a la morena, ella no bromeó, aunque permitió que una amplia sonrisa ocultara éste hecho. Hizo un pequeño gesto con su mano, ademán para que pasara primero a la pequeña oficina y una vez cruzó el umbral de la puerta, la francesa la siguió, dejándose caer en una de las viejas sillas de cuero. “¿Cómo te llamas?” cuestionó a su acompañante, rotando el movedizo asiento de un lado al otro con cierto aborrecimiento.















