Lo siento, no lo he visto. Pero tengo que decir que es un mal esposo si deja a una chica tan bonita sola en estas calles tan peligrosas –respondió en un falso tono principesco antes de reírse de sí mismo por haber caído tan bajo y tan tristemente. Asintió con la cabeza, siguiéndola. Una vez que le alcanzó el paso (lo que no le costó demasiado), pasó uno de sus brazos por su cintura–. Tu padre se veía sorprendido de verme, ¿no le habías dicho que iría por ti? –Preguntó, buscando sacar un tema del que hablar.
---Oh, rayos... ¨Pero bueno, sigue siendo un buen esposo, no te creas ---replicó, acompañando sus palabras con un guiño de ojo antes de reír. Metió una de sus manos en el bolsillo trasero del pantalón ajeno cuando él pasó su brazo por su cintura. No pudo evitar apretar los labios cuando lo oyó, y bajó su mirada hacia el suelo por unos segundos, con el ceño ligeramente fruncido---. Sí, le había dicho. Es que... Es lo que --Es sobre lo que tengo que decirte, mi padre no pensó que te lo contaría tan rápido.













