C R I S I S
Es momento de cambiar. Lo que tiene que morir no ha muerto y lo que tiene que nacer no ha nacido. En lo personal, toca mirar hacia adentro y pensar, mirar hacia atrás y aprender. Poner el foco en mí. Escucharme. Sentirme. Reconocerme. Volver a tomar ese proceso que dejé olvidado por la inmediatez y la comodidad. Soy yo con quien tengo que vivir el resto de mi vida, es conmigo con quien debo hacer las pases y es de mí de quien me tengo que enamorar. Si no es así, ¿Cómo puedo amar sana y verdaderamente a alguien?.
Soy un gran tipo. Inteligente, capaz, amable, leal, comprometido y cariñoso. Lo sé. Y me debo dar el valor que merezco. Cuidar de mis sueños, mis formas y objetivos. Encontrar la paz en la soledad, no buscar la validación en el exterior. La paz no viene de afuera, debe crecer dentro.
Lograr aquello implica desarrollar la inteligencia emocional al punto que nadie me saque de mi centro, yo pongo mis límites. Soy como reacciono a lo que otros hacen o dicen, si no pongo límites, me estoy faltando el respeto.
Debo cuidar de mí, darme mi espacio, dejarme vivir y respetar mi ser. Amar mi ser.
Los remezones en la vida te ponen en alerta, se experimentan variadas emociones y pueden ser difíciles de llevar, pero es de donde más sacamos lecciones. No todo lo que calma sana, ni todo lo que duele destruye. En ocasiones el dolor es por un bien mayor y hay que ser sabios para usar el dolor como combustible para mejorar.
Si no es ahora, ¿Cuándo? ¿Cuánto más voy a pasar sin tomar el poder de mi existencia y de mis actos? Me estoy conociendo. Esto me hará mucho más fuerte y me permitirá seguir construyendo la mejor versión de mí.
Lo que en mí deba morir, morirá y lo que deba nacer, nacerá.
Creando un crecimiento constante hacia el interior.
Kai Zen 改善.











