Microcuento 1
Para ser una noche de verano era muy fría.
Ajustó la puerta de su recamara y dejó su pesado abrigo sobre el sillón. Desabotonó cada uno de los nueve botones de su camisa, lenta y conscientemente. Removió los calcetines de sus velludos pies y los apoyó en el gélido piso de madera. Soltó el botón del pantalón, bajó el cierre y soltó el broche y el botón interno. Lo dejó caer y sacó ambas piernas. Lo dobló cuidadosamente sobre el sillón, junto al abrigo. Vistió su pijama y se adentro en la profundidad de sus cobijas.
Apagó las luces y miró hacia arriba, para ver el techo. Techo que sabía que ahí estaba pero que la obscuridad no le permitía distinguir.
Respiro lento y profundo, consciente de que no tenía certeza si mañana despertaría para volver a vestir sus ropas y calzar sus zapatos.
Sin temor a la expectativa del día siguiente, deseó soñar que no estaba solo, que la cama no era muy grande para el y que al dia siguiente, tras las verdes montañas el sol volvería a asomarse.














