I'm not the one I used to be anymore

Product Placement
art blog(derogatory)

@theartofmadeline
𓃗
Mike Driver
PUT YOUR BEARD IN MY MOUTH
Three Goblin Art

if i look back, i am lost
macklin celebrini has autism
noise dept.

#extradirty

ellievsbear
"I'm Dorothy Gale from Kansas"

No title available
he wasn't even looking at me and he found me
Cosmic Funnies
Keni

izzy's playlists!
todays bird
Today's Document

seen from Malaysia

seen from United States

seen from United States

seen from Argentina
seen from Peru

seen from Peru

seen from United States

seen from United States
seen from Belarus
seen from Australia
seen from United States
seen from United States

seen from South Korea
seen from United States

seen from United States

seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from United States
@nicolemarieeh
I'm not the one I used to be anymore
Soy como soy, porque todo lo que amé se convirtió en dolor.
Firthunands
Hay frecuencias atravesando el mundo a velocidades imposibles. Satélites flotando sobre nuestras cabezas como dioses artificiales, mensajes viajando de un continente a otro en menos de un segundo, millones de voces encendiéndose al mismo tiempo dentro de pantallas frías. Y aun así… hay corazones esperando algo infinitamente más difícil de alcanzar.
Ser escuchados de verdad. No reaccionados. No consumidos por unos segundos antes de desaparecer bajo el siguiente ruido. Escuchados como se escucha una herida cuando finalmente deja de fingir que no duele.
Hemos aprendido a amplificarlo todo menos el alma. Sabemos enviar imágenes, ubicaciones, pensamientos fragmentados, versiones editadas de nosotros mismos. Pero olvidamos cómo permanecer frente a otro ser humano sin distraernos, cómo mirar unos ojos hasta que el silencio empiece a decir aquello que las palabras jamás pudieron sostener.
Hay personas gritando en silencio detrás de una foto perfectamente iluminada. Hay manos temblando después de escribir “estoy bien”. Hay noches enteras escondidas debajo de conversaciones vacías. Porque esta época nos enseñó a estar disponibles todo el tiempo… excepto emocionalmente.
Qué ironía tan brutal: nunca habíamos estado tan conectados y nunca había costado tanto sentirse acompañado. Nos rozamos constantemente, pero casi nadie toca realmente a nadie. Somos señales atravesando la oscuridad, datos flotando en un océano eléctrico, almas hambrientas buscando calor entre algoritmos incapaces de abrazar.
Y quizás eso sea lo que más duele. Descubrir que el problema nunca fue la distancia tecnológica. Era la distancia humana. La lenta desaparición de la ternura, del tiempo ofrecido sin prisa, de la presencia que no necesita traducirse en notificaciones para sentirse real.
Tal vez no necesitamos otra red. Tal vez necesitamos volver a mirar a alguien como si su existencia importara. Volver a quedarnos. Volver a escuchar sin querer responder enseguida. Volver a tocar el dolor ajeno con las manos desnudas.
Porque al final, después de toda esta maquinaria luminosa, el alma sigue pidiendo lo mismo que pedía hace siglos: un lugar seguro donde dejar de sentirse sola.
—Hazel C
"But I said sorry!"
Albanta San Román.