Ariel rodó los ojos al ver que el individuo situado allí era Noah. Levantó una ceja, sin poder creer las palabras que de su boca habían salido -Perdona, pero mi vestimenta es completamente aceptada. Y cualquier vestimenta, déjeme añadir-. Respondió, casi ofendida por lo que el contrario anteriormente había comentado -Además, es tu deber como profesor respetar la libertad de expresión de cada alumno ¿sabes? Te recomiendo leerte el reglamento antes de juzgar a nadie sin criterio alguno-. Argumentó, pues tenía razón, y sabía que gozaba de ella. Cruzó sus brazos, relajada por haber dicho todo lo que de su boca rezaba por salir.
El joven no pudo evitar soltar una carcajada, ya que la chica se había picado, realmente. “No te preocupes, Ariel. Solo estaba bromeando, a mí también me gusta esa banda, pero debo advertirte de algo...” Noah hizo una pausa, mirándola fijamente a los ojos, para después continuar hablando “Soy tu profesor y merezco un respeto, o sino...” Se acercó a ella, hasta poder sentir el aliento de la muchacha cerca de su cuello “Todo tendrá sus consecuencias” Terminó, guiñándole un ojo a su alumna.









