Noreen O’Connor tiene 19 años, es originaria de Killarney (Irlanda), es desempleada en la ciudad y forma parte del grupo de los Swing Bastards.
Noreen O’Connor nació hace diecinueve años en Killarney, un pueblo de la isla de Irlanda. A diferencia de muchos vecinos suyos del pueblo, Noreen provenía de una familia ligeramente acomodada (todo lo acomodado que se podía ser en esos tiempos en Irlanda). Su abuelo, el padre de su padre, había conseguido unas tierras bajo su nombre las cuales trabajaría durante el resto de su vida. Con el tiempo, ganó el suficiente dinero con sus cultivos de patata como para comprar unas cuantas vacas y varios caballos. Por otro lado, su madre era hija del médico del pueblo, lo que le había conferido una educación bastante buena. Así, Noreen les cayó como un regalo divino, puesto que llevaban muchos años intentando tener descendencia. Debido a la lejanía relativa de su casa del centro del pueblo, Noreen obtendría una educación de lo más peculiar. Por una parte, su madre procuró que aprendiese a leer y a escribir, le enseñó que una mujer no hace falta comportarse como una señorita y todas las noches la asombraba con una nueva historia de la mitología irlandesa. Por otra parte, su padre le mostró el verdadero significado de la naturaleza y antes de que aprendiera a hablar siquiera, ya sabía montar a caballo y a ordeñar una vaca. A sus seis años, su madre volvería a quedarse embarazada y sufriría un parto sumamente complicado, dejándola a ella en un estado de tristeza continua debido al nacimiento de su hijo muerto. El feliz ambiente del hogar O’Connor terminaría por oscurecerse.
En 1919, su padre participaría en la Guerra de la Independencia, quedando Noreen prácticamente a cargo de su casa junto a su madre. Killarney además tuvo un papel bastante importante en dicha guerra, por lo que la muchacha se vio obligada de forma indirecta a participar también. Ayudaría a los heridos, repartiría alimentos y se encargaría de los más pequeños. Su carácter tuvo que endurecerse y fue en ese entonces cuando salio de la burbuja mágica en la que vivía. Después de la derrota del bando independentista, Noreen se vio obligada a emigrar a Estados Unidos tal y como habían hecho muchos compatriotas en el pasado durante la Gran Hambruna. La familia O’Connor se establecería finalmente en Nueva York.
Su vida no mejoraría a partir de entonces debido a que Nueva York poco tenía que ver con Killarney. No podían vivir de la tierra, sino que tendrían que trabajar como proletariado en las múltiples fábricas que poblaban la ciudad. La niña de ojos claros acabaría trabajando en una de éstas junto a sus padres, y eso hizo que naciera la culpabilidad en la mente de su padre. El hombre quería regalarle lo mejor de la vida a su única hija por lo que comenzó a internarse en el peligroso mundo de las mafias de contrabando. Obviamente, el dinero poco tardaría en correr por la casa de los irlandeses, pero las consecuencias aparecerían después. Al regresar de su turno en la fábrica, Noreen se encontró con su casa desvalijada y con los dos cadáveres de sus padres. La joven grito y lloro tanto como pudo, pasaría un día entero en ese estado hasta que se decidiera a huir por si acaso los asesinos volvían. No denunció nada ya que era un secreto a voces la corrupción de la policía de la ciudad, además, ¿a quién le iba a importar la muerte de dos inmigrantes irlandeses?
Aún siendo menor de edad, Noreen se vio sin hogar, sin familia en una ciudad que odiaba demasiado. Comenzaría a vivir en la calle, aprendiendo del arte de los hurtos de la gente más peligrosa. También se vio obligada a huir de las autoridades que querían llevarla a los orfanatos. Ha estado viviendo de la estafa y de los pequeños hasta ahora, sin embargo trabaja sin aliados, sola. Le es imposible creer en alguien.
— Su lengua natal es el irlandés.
— Es una chica católica a pesar de “ganarse” la vida como lo hace.
— Suele hacerse la chica desvalida para poder aprovecharse de los ricos.
— La única vez que besó a un chico fue cuando un vecino suyo casi se ahogó en el puerto cuando tenía 12 años; aunque prefiere hacerse la experta en ese tipo de temas.
— Conoce mucho sobre la mitología celta gracias a los cuentos de su madre.
— No le gusta ser ayudada por extraños (y menos aún por conocidos).