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@nuevavida4
Comfortably sexy…
Sexo, masturbación, amigos y parejas... Mis tabús.
Cuando eres el único al que no le pasan las cosas que sí viven la mayoría de personas de tu alrededor, te sientes raro. Ahora si a esto le sumas el estigma de que la minoría a la que perteneces son mal vistos o son objeto de burla, sientes que algo anda mal en ti.
La masturbación fue mi salida, mi opción, mi salvavidas, mi entretenimiento, mi adicción y mi distorsión.
Salida: Una solución a la falta de relaciones sexuales con una mujer.
Opción: Mi alternativa predeterminada. No quería esforzarme por conquistar a una mujer, tampoco insitir. Tan solo no quería fastidiar a nadie, quería estar tranquilo y solo. Eso me dio tiempo para sanarme.
Salvavidas: Anhelaba estar con una mujer, tener una hermosa compañía, no solo en carne, sino también en sentimiento. La ausencia duele, la poca aceptación y reciprocidad también. Me salvó o al menos eso creí.
Entretenimiento: Fue interesante, curioso y excitante ver pornografía. No solamente la que todos critican, sino también la que podría ser considerado un arte.
Adicción: Todo en exceso es malo y me di cuenta de ello, pero aún así continué haciéndolo.
Distorsión: Llegué a un punto en donde no reconocía nada de las mujeres, perdí mi orientación y coherencia en la formación de vínculos heterosexuales.
Cuando me sentía desorientado, conocí a una mujer que haría por mí lo que necesitaba en ese momento de mi vida, hacerme compañía... que años más tarde terminaría rechazando.
Lo que no te hace bien no te hace falta.
Charles Bukowski 📚.
Pictures from a September morning at the lake.
Welcome September!
Te quiero, no sólo por cómo eres sino por cómo soy cuando estoy contigo.
Sexo, masturbación, amigos y parejas... Mis tabús.
Cuando eres el único al que no le pasan las cosas que sí viven la mayoría de personas de tu alrededor, te sientes raro. Ahora si a esto le sumas el estigma de que la minoría a la que perteneces son mal vistos o son objeto de burla, sientes que algo anda mal en ti.
Desde que fui adolescente, me sentía presionado para tener sexo, era algo que entre hombres representaba un mayor estatus. Ahora me parece una estupidez claramente, pero en su momento me afectó y me influyó para mal. El primer grupo de personas que me hicieron sentir que estaba en una carrera por ser mejor hombre o ser directamente un hombre heterosexual, como si no hubiera bastado con nacer hombre, tener preferencias masculinas y sentir atracción por las mujeres, fue mi familia. En contexto, pertenezco a una familia heteroparental y soy el menor de 5 hombres. En su momento con mi poca comprensión de la vida, podía ver al hombre como alguien que conquista sus deseos y que las obtiene en función a su esfuerzo y destrezas en cualquier ámbito de su vida. Por lo tanto, si un hombre quiere divertirse con una mujer o quiere casarse con ella, debe esforzarse. En cambio, veía a la mujer como alguien pasiva esperando a que un hombre las complaciera sexualmente o la suerte le haga conocer a un hombre exitoso que se enamore perdidamente de ella como para que no le importe su posición socioeconómica y la elija como su esposa. En ese sentido, yo como hombre adolescente envuelto en una realidad de autoaprendizaje sexual, debía tomar la iniciativa con las chicas, invitarlas a salir, llevarlas a lugares que las complacieran, hacerlas reír y todo lo que me ayudara a desarrollar habilidades de conquista o lo que ahora se llama la inteligencia sexual. Esta consiste, en parte, en tener la capacidad para atraer y mantener relaciones sexuales sin la menor dificultad.
De esa manera, si lo demostrase tener, lo que proyectaria en mí a futuro, sería una imagen de un hombre con el potencial de aprovechar lo que mi posición en la sociedad me permitiera acceder por ser hombre y así garantizar mi felicidad independientemente de donde me encontrara o a qué me dedicara como parte de mi autorrealización.
Los siguientes grupos influyentes a lo largo de mi adolescencia, acentuaron esta ideologización y con el tiempo se convirtió en lo que pude sentir como una presión social. Esto afectó mi autoestima al creer que no podía hacerlo y es que pese a que lo intentaba en la universidad, no me resultaba. Como consecuencia, mi autovaloración descendió bruscamente ya finalizando mi adolescencia. Empezando la juventud, continuaba sintiendo esa presión social, por eso me abstuve de asistir a reuniones de amigos de distintos grupos. ¿Cómo decirles que yo no había tenido casi ninguna experiencia a personas que tenían mi misma edad? ¿Cómo entender sus vivencias de encuentros sexuales y opinar al respecto sin parecer ridículo? No podía ser honesto, no podía ser yo mismo sin correr el riesgo de que se burlaran de mí y que yo tenga que cortar comunicación por la humillación. Esto nunca sucedió porque corté comunicación antes de que sucediera. Es así como fui tomando malas decisiones en mi vida, alejándome para no ser estigmatizado por aquellos que alguna vez estimé.
La presión social se sentía como si me empujaran a hacer algo que si bien puedo querer hacerlo, ponía resistencia porque no era ni es la forma en la quiero hacerlo. Sencillamente no me sentía cómodo con la finalidad de conquistar mujeres, es decir, puedo entender el porqué pero no el para qué. ¿Qué gano con hacerlo? En el momento seguramente muchas cosas, pero a la larga estaría perdiendo respeto, confianza, autocontrol, dinero, tiempo, vitalidad y moralidad. Lo que más me preocupaba era perder el sentido de responsabilidad emocional, si mi moralidad se iba a ver perjudicada como para llegar a considerar, en un futuro, normal estar con varias mujeres aún así estando de pareja, yo estaba a tiempo para evitar ser esa clase de hombre. Una persona que no es fiel no es leal, un hombre que no aprende a amar a una sola mujer no ama completamente.
Las consecuencias son devastadoras en las familias porque si un hombre no es leal, se va o no está presente cuando lo necesiten. La fragmentación de las familias que yo observaba con crítica es la de un hombre que no quiere ser padre, uno que prefiere seguir soltero como si no hubiera sucedido nada. Ese hombre que en más de 20 años nunca aprendió a valorar integralmente a una mujer porque solo se enfocó en lo que podía ofrecer sexualmente, difícilmente puede ser leal a la madre su hijo(a), lo cual provoca que la mujer sobrecargue con toda la responsabilidad de criar a un hijo(a) y que por mucho que ella se esfuerce, sea en vano por no proteger ni orientar a su hijo(a), en medida suficiente, en sus decisiones y experiencias vitales. También hay hombres que desean ser padres sin estar conscientes en lo que tienen que mejorar personalmente para construir con su pareja una familia saludable, dando a lugar la violencia en todas sus formas. Un hombre que no desarrolló empatía, uno que no adquirió control emocional previamente al nacimiento de su primer hijo(a), va a ser un potencial victimario.
Cada vez me iba dando cuenta que mis fracasos en las conquistas no eran realmente fracasos si consideraba que nunca creí en ello ni tenía la convicción de ser así. Una persona que camina con dudas, no logra nada significativo en su vida, pero si esas dudas son eliminadas con pensamiento crítico, habrá cambiado al camino correcto a tiempo. Desde mi punto de vista, si bien el estatus y el estigma entorno a ello pueden ser estupidez colectiva, no están del todo equivocados cuando sostienen que las relaciones sexuales implican una maduración masculina, pues a decir verdad, cualquier experiencia así de íntima es vital y evidentemente contribuye a la formación práctica en el amplio espectro de las relaciones de género.
Ahora no me culpo ni me siento mal por haber rechazado oportunidades de encuentros sexuales con las que no me sentía cómodo y, en particular, haberme negado al coito. Considero que lo verdaderamente gratificante, placentero y hermoso sería tener relaciones sexuales con una mujer con la que me pueda ver construyendo un futuro a su lado. En otras palabras, solo estaría dispuesto a mantener relaciones sexuales con una mujer que promueva armonía en mi vida. Con ello, no hay necesidad de idealizar a una mujer porque si con ella me siento en paz y puedo disfrutar de lo que la vida en sí misma me ofrece sin los estereotipos de la sociedad, entonces con ella puedo seguir viviendo con felicidad.
mar mar mar quiero verte, quiero sentirte, escucharte, sumergirme dentro de ti
Se aceptan invitaciones para salir a caminar.