Desgarro
soy mi propio parásito que busca con mis afilados huesos rajar la piel y salir a superficie si de repente mis rodillas son demasiado pesadas y se rompen en dos si mis muñecas parecen desprenderse cuando intento alcanzar entre mis manos su imagen y por cada muela del juicio que me sale yo me arranco dos qué haré si los brazos que hoy me sostienen con tanto amor mañana no están y entonces mi miedo a la oscuridad se entrelace directamente con mi síndrome de abstinencia que transforma todos los días en la misma masa de confusión solo entonces el abandono termine por ser asumido como el corazón o los pulmones y vaya en busca de algo más y es que yo solo quiero un poco más y quiero más y dame más y no sentir nada está bien y no sentir nada está muy mal mi estómago ruge posguerra como hogar vacío como madre de hijo nonato que llora la inocencia de un vientre seco, de la leche cortada y de las nanas de cebolla que recuerdan al paisaje manchego donde los molinos de viento pasan a ser artilugios que se yerguen sobre el cadáver de miles de pájaros y estos sellan mi final yo ya no opondré resistencia esta vez lo juro






