Sólo contamos con nosotros mismos
Inevitablemente vas a hablar demás. Vas a confiar en la persona equivocada, a subestimar, a sobreestimar, a lastimar a las personas que no lo merecían. Vas a sobrepensar, a no pensar en nada, autosabotearte, a arruinar momentos perfectos para uno mismo y para los demás. Vas a negar tus errores, a ignorar cuando se trate de enmendar, a sentir que la culpa te carcome el corazón, a tocar fondo... Para finalmente abrazar todo el dolor que causaste e intentar hacerlo mejor la próxima vez, después de purificarte y repetir el proceso.
No voy a mentirte, estos errores van a hacer que pierdas cosas, vínculos, momentos, pero perder cosas no solo significa pérdida. La mayor parte del tiempo, cuando perdemos algo o a alguien, ganamos otras cosas. Cada decisión que tomamos nos encamina hacia otra encrucijada, que encamina hacia otra, y hacia otra, y hacia otra. Es difícil saber cuál es la decisión correcta, qué camino tomar. Habrá momentos en la vida en donde vas a necesitar defenderte con uñas y dientes, momentos en donde lo correcto es retractarte y pedir perdón, otros en donde la decisión correcta es pelear por aquello que anhelas, y otros en donde habrá que darse vuelta y correr. Momentos en donde vas a tener que aguantar con todo lo que tengas, momentos en donde haya que dejar ir con gracia, y otras veces, hacer lo correcto es tirar a la basura todos los pensamientos y costumbres, sentarse y escuchar la sabiduría de aquellos que vivieron antes que nosotros.
¿Sabrás cuál es la decisión correcta en estos momentos cruciales? No. Las escalofriantes noticias son que solo contamos con nosotros mismos, pero al mismo tiempo, las buenas noticias son que solo contamos con nosotros mismos. Aprenderemos, creceremos más resilientes que ayer y mientras seamos lo suficientemente agradecidos como para respirar, inhalaremos, sostendremos profundamente y exhalaremos.