CANCIONES DE LA PUERTA
I Mirada que entra por la cerradura de una puerta que permanece abierta y el brillo opaco de una llave que no encuentra su lugar en tu mano. II Ni puerta cerrada ni secreto. III Y al cruzar el umbral en que la mirada mira el perfil de la mujer que se aleja, el llanto sirve apenas para iluminar una acuarela: la mano que le dice adiós. IV Le dice adiós como quien borra un espejismo: los fantasmas, las voces, las pisadas de quien no fue, de quien ya no dejará de ser la figura que cruzó la puerta y vino a mí para dejarme solo. V Pasó como si no pasara por la puerta abierta y la mirada que la vio no pudo detenerla ni olvidarla ni cerrar la puerta. VI “Como en un sueño...” Y los sueños no se quedan, no nos hacen compañía ni nos abandonan. VII Como un sueño en el que no se pueden cerrar los ojos. Y la mano que oculta el insomnio sueña con hacerle una caricia a ella que es un sueño que se despide. VIII No puedo decirlo yo. No puedes decirlo tú. Es el silencio un abismo que sí dice y dice “te quiero” imperturbable. - José María Espinasa, de “Piélago”, 1990.









