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j4ke-smith.
♘: Getting a drunken kiss from your muse @oneilindigx
Nuevamente una fiesta se desarrollaba en su hogar, esta vez con la condición que solo la gente de su colegio pudiera asistir ya que la última vez no la había disfrutado tanto como antes. La vista a la piscina desde el jardín era una costumbre, Jake solía apreciar la arquitectura de su madre y más cuando estaba aburrido, aunque en esa oportunidad sólo escapaba de su querida novia. Su relación parecía convertirse en peleas tras peleas y el castaño no tenía mucha paciencia para lidiar con problemas que le parecían pequeños. Una mano se posó en su hombro, girando levemente su rostro hasta encontrar unos labios ajenos. Su primera reacción fue corresponder hasta que tuvo la viveza de abrir sus ojos para encontrar el horror. “No sabía que te gustaba.” Optó por soltar entre la confusión, su mente podría haber formulado una oración mucho más dañina pero en ese momento el pavor se adueño del joven americano.
Parpadeó. La imagen con la cual se había hallado una vez que la distancia se acrecentó sólo le dio lugar a una nebulosa que logró arrasar toda su mente, una nube negra y difusa era todo lo que podía hallar como explicación a lo que acaba de suceder… era como si su mente y eso llamado destino mismo la habían traicionado haciendo que sus labios acariciaran los carmines de quién se había tornado símil a su peor pesadilla en el último mes. El malestar empezó a sentirse, en comienzo creyó que sólo se trataba de una ilusión al igual que lo que había sucedido hace unos minutos cuando el dorso del muchacho fue titulado con otro nombre, mas con el pasar de los segundos su estómago comenzó a canalizar aquello, su cuerpo manifestando las más honestas de las reacciones. “Creo que voy a vomitar.” Entrecortadas sus palabras, sus irises se perdieron en el suelo para finalmente expulsar raudo toda la mezcla de cosas que había consumido en la última hora, una ahorcadas sonoras acompañaron el grotesco momento que la obligó a inclinarse y llevar ambas manos hacía su barriga. El alivio, finalmente, fue recibido cuando todo el ponzoñoso veneno abandonó su cuerpo.
hmpsixns.
La esquina derecha se elevó tan sólo unos milímetros, develando entonces una curvatura menguante con fulgor semejante a la gran soberana de la noche. También dio un paso, acompañando a la petición tácita de permiso por parte de la dueña de hebras rojas— No porque sería una tortura besarte, sólo pensé que era alguien que conocía y no parece que vio un fantasma cuando alguien intenta acercarse—decidió soltar, palabras esculpidas al fuego de una sinceridad que huía por los poros producto del alcohol en sangre, mas también de una lengua insurgente y poco dócil que soltaba verdades sin tapujos como hábito usual. Un estudio rápido de las facciones femeninas denotó una conclusión muy obvia, también era víctima de los efectos colaterales del consumo no controlado de licores, mas el peligro añadido a ese estado era la soledad flamante en la que se hallaba. Humedeciéndose los labios, pronto los ojos iniciaron un desfile por los vasos bermellón ofrecidos por la joven, no acostumbraba a aquel tipo de minúsculos objetos para beber algún suave elixir, mas decidió seguir la corriente— ¿Vodka? —no era que había sido pronunciado con duda, cuestionaba si algo de eso había en el caos de tragos y cócteles de anestesia del sentido común. Mirando por una efímera porción de tiempo a los costados del lugar, a las parejas ahogadas en sus mundos y a los cuerpos tambaleantes perder los últimos vestigios de orgullo, volvió a dirigirse a su acompañante con curiosidad resurgiendo— ¿Has venido sola? —inquirió entonces, mientras los falanges se ajustaban al vaso y el líquido con leve esencia frutal descendía por su garganta a paso abrasivo.
Sardónico el carcajeo floreció desde la cálida abertura de sus fauces, gradualmente fue ascendiendo hasta lograr enfrascarse en dicha hilaridad. Las prosas obsequiadas siendo más que rechazas por una conjetura que consideraba la verdadera cuestión que hizo mover los pies del americano hasta crear el estrepitoso encuentro. “Lo entiendo, no necesitas decirme nada de eso.” A pesar que sus promesas sólo sonaban con intención de aclarecer a su antagonista, sus silabas arrastradas hacían esa tarea un tanto complicada. “Te confundiste. Punto.” Si bien su arisca actitud reinaba cuando se trataba de desconocidos ( o en el caso de Simon, apenas conocidos ) la misma era atraída por la carencia de confianza, o mejor dicho, la ausencia de semejante lazo. Nada que creía que el muchacho pudiese asimilar a estas alturas de la noche y con el estado que parecía poseer, tan ebrio como ella, incluso un poquito peor. No le extraño en absoluto, por supuesto, hasta se esperaba unos orbes enrojecidos gracias a algún tipo de sustancia idílica consumida sólo para dejar volar su mente un rato y deleitarse con una mayor intensidad de todo lo que dicha festividad le podía brindar. “Eh… Puedes agarrar uno y resolver tu duda.” Sugestiva manifestó una solución que consideró bastante simple, mientras que el anfitrión obsequiaba los bermejos vasos a todo cuerpo que se cruzaba por delante, la de anaranjadas hebras se dedicaba a consumir el idóneo alcohol que poseían las botellas que había hallado por ahí, la incógnita entonces sobre el contenido de los seductores vasos descartables también comenzó a formarse en su psique. Por lo tanto, un encogimiento perezoso de hombros dejo en evidencia su ignorancia y sus pocas ansias por replicar la continua pregunta, sus orbes aún perdidas en un punto fijo descendieron hasta suelo debajo de sus pies. “Siempre lo estoy.” Honestidad bruta debido a lo achispada que estaba. “¿Tú?”
hmpsixns.
De más estaba pronunciar un porcentaje posible de alcohol en el torrente sanguíneo, de más estaba decir que la mayor responsabilidad del comportamiento y caminata errante entre el gentío de desconocidos nacía desde el cosquilleo de los brindis repetidos en felicidad artificial y falsa. Aquella espalda en los obnubilados sentidos y vista nublada por la cómplice y débil oscuridad era familiar, jugando en base de la seguridad que con aquella fémina ya habían compartidomomentos semejantes y de inclusive más intimidad, se acercó a paso de cacería, sin buscar ser percibido y a la búsqueda del ataque inesperado— Hey—saludó sobre su oreja, de haberle dedicado al menos cinco segundos al estudio de su rostro y facciones, de no haber sido tan fácilmente influenciable por el deseo de acortarle podría haberse salvado, mas no hubo premoniciones de la colisión de su boca contra la ajena, atrapando sus suaves labios a ritmo inestable y desesperado, melodía que sube y baja, soneto con esencia a licor compartido y caricia de los dedos sobre cada costado del cuello. Algo sin nombre ni identidad a los pocos segundos del hipnótico encuentro le obligó a caer en la dura realidad, el arrepentimiento no tardó en germinar pese al buen sabor que destilaban los carmines de la menor— ¿Indigo? —ojos entrecerrados y la duda de soltar una risa o pedir una disculpa falsa— Te juro que te confundí con alguien más—sonaba a mentira creada y ya usada, mas era una de esas veces donde la lengua no juraba en vano. @oneilindigx
Mala decisión la de girar sobre su eje, mala decisión en efecto había sido responder los mensajes de aquella platinada muchacha que decidió dejarla plantada, mala decisión también había sido el beber en plena soledad por recelo a la ausencia de su única amistad en aquella fiesta de ¿quién? Ni siquiera recordaba quién cumplía años, o porqué habían montado semejante celebración, sus conocimientos eran pocos pero los suficientes como para dejar que el pasmo fuese lo primero en recibir los labios que colisionaron casi desesperados sobre los propios. Un roce que de manera paulatina atinó a corresponder, quizá porque cuando el alcohol entraba en su sangre la curiosidad era avivada, quizá porque sabía que gracias a la historia que solía sentenciarla a las peores de las situaciones continuamente no tenía demasiado que perder. Manos suspendidas en el aire, parpados cerrados y carmines saboreando el súbito beso. Hasta que el encuentro llegó a su fin y sus añiles lograron descifrar el dueño de semejante acto, su rostro se sintió tan caliente que juro que de no ser por las tenues luces probablemente sería confundida con algún fruto rojo. “¿S— Simon?” La incógnita fue devuelta pese a que la respuesta estaba delante de sus orbes, lo que continuó no fue más que una puñalada introduciéndose con lentitud en esas espectrales ilusiones que su embriagada mente tan furtiva había creado. Le creyó, ¿Cómo no hacerlo? Toda la escena parecía una reencarnación de lo que su pesar debía titular como la noche dónde su primer beso sucedió por fin, la única diferencia existió en las razones de la misma. Mientras que el norteamericano había caído en las aguas de la confusión, aquel otro muchacho simplemente fue seducido por un infantil reto y las ansías de ser ovacionado por sus amistades. “Okey… e—está bien. Eh... sí.” Divagó, su estado traicionado su lengua, sus pies volviendo a crear la distancia dando pequeños pasos hacia atrás. “¿Qui..? — ¿Quieres?” Su mano apuntando perezosamente la mesa a su lado, los vasos de plásticos rojizos prometiendo más alcohol en los cuerpos de los invitados, una evasiva pronta, algo patética e insípida.
mcriartner.
Una mueca se presentó en sus labios, aun con su derecha recargada sobre el espaldar y su rostro en dirección de la cobriza, atento hasta ese entonces a las anécdotas que esta contaba en cuanto a la pequeña visita al motel se tratase. De haber estado en Galena, creía haber sufrido el mismo destino que Indigo, siendo arrastrado hasta allí por arte de la de cabellos albinos y una petición con ojos de cachorro. ‘ Relativamente. ’ por un lado, visitar el mundo del cual alguna vez fue parte le hizo volver a sentir aquella viva pizca que le hacía falta a su vida actual, el reencontrarse con viejos rostros y compartir con estos en la costa tal como hacía de costumbre. Por el otro, la escena hacía que malos recuerdos afloraran en su cabeza, necesitando de un momento a solas cada cuanto, escuchar el sonido del mar y repetir un mantra para recordar no mezclar el pasado con el presente. ‘Vi a un par de amigos, en las mañanas era el desafío y… ya está. No es como si pudiese hacer mucho ahora, pero sí…no estuvo mal. ’ tenía que admitir que los sets habían logrado mantener su atención. ‘ Aunque los mensajes con mi pelirroja favorita quizá fueron la mejor parte. ’ agregó bromista, una inclinación apenas notoria mientras que una sonrisa aparecía en sus carmines, dejando pequeños rastros mientras se extinguía con una lentitud contraria al cómo había aparecido. ‘ O la comida, es algo difícil elegir. ’
“¿Relativamente?” Las anécdotas compartidas eran símiles a lo que muchos llamarían un placentero viaje, incluso con el pequeño detalle que toda su partida se tratara de asuntos labores (o algo así, según había entendido). A comparación con su aventura en el mundo de lo desconocido, lo que el australiano le obsequiaba sonaba cual cuento de hadas, toda una paradoja de experiencia a lo que ella misma se había introducido durante tres días. “No quiero contradecirte, pero suena bastante bien.” Su opinión floreció un tanto dudosa, insegura a qué tan bien podría llegar a ser recibida, mas fue libre por fin, al son de su grácil entonación dejo que aquello que titulaba confianza le brindase ese valor necesario para que promesas semejantes se fugaran de sus carmines. O al menos el ápice de valentía existió hasta que la amenidad opuesta logró tambalear los cercos de aquella firmeza que le había permitido dejar un lado los traspiés durante un rato, una abertura se creo en la misma para darle paso a la vergüenza genuina que terminó por pintar sus mejillas de suaves tonalidades rosáceas entretanto una curvatura menguante quiso nacer. Pero en un acto furtivo, ocultó todo rastro de timidez dejando caer paulatinamente su rostro sobre las palmas de su mano, cual infante aparentando aburrimiento. “Ah... ¿no era que con mi prima no había nada?” Evasiva su mirada y su réplica elegida (palabras salpicadas con irónica diversión), la nada misma atormentándola cuando afines silabas brotaban de los labios del atractivo muchacho. “Probablemente fue la comida.” Atinó a mencionar, su añil mirar buscando en las facciones contrarias cualquier atisbo que indicase que su conjetura no era errada, su ponzoñoso psique confirmándolo en un lóbrego susurro.
l1berum.
i basically assume that people don’t like me unless they explicitly tell me they like me and then periodically remind me
vcleriex.
“ te doy diez dólares si haces mi ensayo sobre contaminación ”
Sus irises se perdían entre las paginas de aquel manuscrito cuando la voz femenina acarició sus oídos, corrompiendo la tranquilidad con la cual se empapaba. “¿Es muy difícil para ti?” Aborrecida y desganada, una entonación uniforme fue la elegida.
maiamaai.
‘ ¿qué? ¿me vas a pelear por una mordida? Ven aquí, estoy lista. ’ retó impetuosa con una traviesa mueca en su carmín, mientras retrocedía pausadamente, haciendo con sus manos un provocador ademán. No obstante, su cariz emanaba su juguetona e inofensiva intensión. ‘ No es cierto… ¡No a la violencia! ’ se retractó entre risas.
La escena tan cándidamente montada le había robado una sonrisa menguante, de esas que resultaban espectrales de vez en vez. Sus añiles irises se enfrascaron con los movimientos de la joven que poseía el astro mayor en su cabellera, digna de la comicidad que emanaba, mas la de actitud taciturna, ahogándose en el limbo de imposibles replicas, no hizo otra cosa además de sacudir su cabeza en negativa. Se trataba de un delicioso dulce, al fin y al cabo, siempre se podía conseguir otro. “Maia, estás…” Loca, iba a decir pero aquello se lo guardó. “Si quieres puedo dártelo, de todos modos dijeron que había más.” Añadió poco después, su uña teñida de negro rascando su diestra mejilla como quién no quiere la cosa.
fuvlbamb.
Continuó persistente la sonrisa pese a la respuesta reducida en números por parte de la dueña de hebras rojas, su padre a veces decía que en los silencios habían un millón de posibilidades y que muchas veces eran más importantes y valiosos que cualquier oración o palabra dicha, que debíamos despojarnos de la idea de que eran incómodos, que en sosiego también podías sentirte bien. Y aquel era ese tipo de silencios— Se llama Ringo—informó, pausada y lo siguiente fue de esas preguntas tiradas a lo tonto—, ¿te gustan The Beatles? —la referencia era clara y el gusto musical de los dueños quedaba delatado por la manera de bendecir al can. Deteniéndose en aquella esquina, la duda atacó su pecho, podía ir en dirección al parque, una gran tentación para el pequeño o al contrario, ir hacia el camino de tiendas, donde otros caminantes deambulaban y pudieron haber llamado al amigo de cuatro patas a moverse. Decidió dar uso a sus cuerdas vocales que pocas veces subían escalones de volumen— ¿Ringo? —casi un grito, los dedos chasqueaban como era usual el llamado, esperando que las orejas ajenas estén alertas.
“Sí, creo a todos les gustan...mhm.” Sus oídos se deleitaban con diferentes bandas sonoras, la de raíces británicas no la hacía sentir en el cielo pero tampoco le producía aquel disgusto semejante como para obviar odiarlos o preferir apagar la radio cuando se encontraba con una de sus muy famosas melodías. Su corazón lo había conquistado aquella voz rasposa y letras dónde la crudeza reinaba y se mezclaba con la poesía a veces, mas aquello no parecía algo de mucha relevancia o interés para su compañía en aquel instante. Sus preocupaciones parecían sólo existir para el can extraviado. “Eh, ¿A ti? — ¿a ti te gustan?” Trivial su cuestión, el patetismo personificado en su lengua y presencia a la hora de ansiar que aquella vaga conversación no muriese del todo. La voz de la muchacha que poseía el eclipse en sus hebras se elevó siendo la campana que la salvaba de su hundimiento, obsequiándole la excusa perfecta para distraerse en sus alrededores y dejar cualquier intento de socializar a un lado. Un ladrido ingresó en su zona auditiva, bajito en un comienzo, alzándose con fuerza mientras los segundos pasaban, como si ese lenguaje perruno se acercará hacía ellas. Entonces una pequeña silueta negra apareció frente a ambas, una perro que frenó en seco y las observó con detenimiento como si quisiera comprobar que se tratará de alguien conocido antes de echarse a correr. “¿Ese no es?” Cuestionó por fin, todo pintaba a que la respuesta que recibiría por la joven sería una victoriosa afirmación, pero la duda necesitó exponerse de cualquier manera.
Indigo, Indigo, Indigo, la querida desterrada, la fantasmita que nadie nota en el salón de clases, ¿de verdad crees que Tanner podría tener algo contigo? ¿Te has enterado que su hermosa supuesta novia del pasado se encuentra ahora mismo en Galena? No sé, puede que pronto se añada a la lista de personas que se cansan y aburren de tus monosílabos, así como Elaia pronto y, hablando de ella, ¿cuánto tiempo crees que te soporte bajo su mismo techo?
“¿Ok? Hola a ti también… Y, ¿qué? No… N—no lo sabía hasta que lo has dicho, gracias por lainformación. Y no, claro que no lo creo, soy capaz de verme a mí misma en elespejo y tampoco soy una idiota. Es decir, sé que… que no soy nada de lo que lagente espera, tú misma lo dijiste: “la fantasmita que nadie nota” ¿por qué crees que es así? Es bastante obvioque estoy bastante jodida, no soy para nada igual a los otras chicas y chicos,hablo poco y seguramente tenga demasiados problemas que necesiten años deterapia, ¿quién querría tener algo con alguien así? No necesito ningún tipo de adivino parasaberlo—no soy el ejemplo de persona ideal y eso me ha quedado claro hacebastante tiempo. Entendería perfectamente si él quiere volver con su novia (lo cual es sumamente predecible)o yo que sé. De hecho, todo este tiempo simplemente estuveesperando a que termine, además sólo fue un beso y… Es que sabía que… ya sabes,lo que tú dijiste, que de algún modo se cansaría porque es lo único que séhacer bien. Hartar hasta el cansancio a la gente, sofocar decía mi mamá. Y todavía estoy sorprendidaporque a pesar que tengas razón, sé que en algún momento Elaia también meterminará odiando, aún no ha pasado y cuando creo que llegará ese momento no llegay ella simplemente… no lo sé, es distinta. Ella me dice cosas, me—me calma de vez en cuando… Yo soy un desastre, pero a veces pienso que ella es una de las pocascosas buenas que hay en mi vida. O quizá sea la única, no lo sé. Pero de todos modos ella dijoque me podía quedar hasta cuando quiera, sea una semana más o todo un año, ellame dijo que no había problema y eso no fue hace no mucho… Aunque debería volver apreguntarle, ¿no? No sea que ya no me soporta, que la ahogue, que la sofoqué, que ya me odia y no me lo dice por lastima, quiero decir, si no provoco asco provoco lastima. Seria razonable. Y nome extrañaría en lo más mínimo, ella es de ese tipo de personas… de las que sienten lastima, sí.”
HORA HONESTA Y DOLOROSA
Producto de mi aburrimiento insoportable he decidido que es una buena hora para sacarle verdades a los queridos habitantes de Galena. Las reglas para jugar conmigo son sencillas:
i. Dan reblog a este post para saber que participarán, le dan reblog con cada personaje con el que quieran un mensaje de mi parte.
ii. Hora honesta o nada, me refiero a que no vale mentir ni poner evasivas, ni un insípido no sé, es ser sincero con cada interrogante que dejamos, tampoco me agradan las respuestas algo vacías, quiero detalle, de ser posible. Algunas de las preguntas que enviemos serán mentiras o supuestos inventos, queda en manos de ustedes y sus personajes causar dramas si deciden despertar cierta duda.
iii. Envíen a sus compañeritos, venga, es más divertido si ustedes también se atreven a usar la máscara del anónimo y le sacan confesiones a sus vecinos.
mcriartner.
‘ No, no estaba en Galena. Pero sí… suena como american horror story para mí. ’
“No fue tan malo.” En aquella franquicia los horrores eran desmedidos, extremistas, las muertes crudas se sazonaban con humor y los sustos que padecían los personajes no tenían comparación con lo vivido dentro de aquel motel bañado en lobreguez de tétricas aires. Fueron evocados los recuerdos experimentados hace unos días atrás, golpeando su masa gris al momento de desviar su mirada por ahí. El intenso dolor de cabeza, el malestar que se podía hasta respirar, las miles de sugestiones y interrogantes volviendo loco hasta el más cuerdo, una experiencia única que jamás repetiría (e maldecía un poco a Deirdre por animarla a formar parte de la misma). “Es decir, pudo haber sido peor.” Añadió algo tardía, deseando que la idea que deseaba transmitir fuese totalmente clara, una mueca vacilante fue lo que continuó. La duda irresuelta golpeando las paredes de su consciente, ansiosa por emerger ahora que finalmente había vuelto a reencontrase con el australiano, su carmín inferior fue apresado por sus fauces, mas tras un momento su voz algo grácil tuvo la valentía de hacerse oír: “¿Y tú?… ¿la pasaste bien?” Si bien contacto había prevalecido, se había privado de hacer cuestión semejante durante aquel tiempo dónde la comunicación se limitó a mensajes de textos, la razón de tal decisión aún yacía algo confusa hasta para sí misma.
wssp » tanner.
tanner: no te quiero recordar la llamada del otro día...pero sí, lo sé, me hablas cuando puedes😂
tanner está escribiendo...
tanner está escribiendo...
tanner: cansado pero bien
tanner: perfecto, qué harás mañana en la tarde?
En línea.
Indigo está escribiendo...
indigo: eso fue sin querer
indigo: deberías dormir un poco, si quieres hablamos mañana
En línea.
Indigo está escribiendo...
Indigo está escribiendo...
indigo: nada
fuvlbamb.
Los sentidos no tardaron en reconocer aquel delicado rostro femenino, una oleada de memorias agridulces se colgó por sus sentidos, la cólera que despertaban los sujetos que decidían escupir sobre la humanidad con orgullo y prepotencia eran aquellos que sacaban su peor lado, inclusive cuando al interior temblaba como un pequeño gorrión que no sabía cómo desplegar las alas— Cuatro ojos ven mejor que dos y dos mentes piensan más que una, ¿no? —suave y melodiosa, la sonrisa fue esporádica y naciente por pura inercia mientras se atrevía a dar los primeros pasos en la dirección apuntada por la fémina. Del bolsillo del abrigo sacó dos pequeñas croquetas en forma de hueso, una estirada en dirección a su acompañante en invitación tácita para que la tomara— Si no funcionan los gritos esto lo tienta demasiado—le comentó, los desconocidos le fascinaban todavía más que los rostros ya familiares, personas que no conocían de su travesura y encanto en cuatro patas.
Algo en su manera de expresarse, quizá la frase en sí, su voz o una combinación de todo lo contemplado la llevó a evocar un agradable recuerdo navideño a la par de su tía: era la primera navidad que pasaba sin aquellos a quienes llamaba padres, que estaba serena y que compartía con la delicadeza de la mujer que se había condenado a desconocer en su niñez gracias a esa fulminante distancia que las separaba una de la otra. Volvió a tierra luego de empaparse con esas dulces memorias, lo que quiso ser una sonrisa fue la primera en replicar. “Sí… eso dicen.” No supo que más añadir, pero aquello había carecido de relevancia porque ahora su atención decaía en aquel hueso pardo y crocante que se le hará ofrecido y que luego de unos segundos vacilante aceptó. “Ah.” Monosílaba su expresión fue, la claridad que las palabras le brindaron iluminaron su semblante. “¿Cómo se llama el perro?” Porque si debía gritar (detalle que aún no había aceptado a hacer), debería de conocer el nombre que sonaría en sus exclamaciones.
jcssicak.
‘ ¿Entonces no es por acá? ¿Estás seguro? No puedo creer que esté tan mal ubicada.’
Tampoco es que eso de desorientarse sea algo terrible cuando uno era nuevo en ciertas ciudades, la irlandesa apenas había arribado, si no fuera por la guía de su prima, probablemente hubiese varado en cualquier sitio las primeras semanas en Galena. Y de hecho por esa misma razón es por la cual el primer mes llegaba al instituto en el auto de la menor de los Klettz. No obstante, la autentica empatía fue reprimida, privada de ver luz alguna porque tampoco creía que fuese relevante para la de doradas hebras. “Sí. El lugar al que quieres ir está en el sentido contrario, por allí.” Su dedo se alzó perezoso indicando la dirección que la muchacha había solicitado anteriormente, vacilantes sus pies jugueteaban sobre su eje gracias al cosquilleo traicionero de esos nervios e ansiedades que siempre arribaban cuando de encuentros sociales se trataba (y más se intensificaban una vez que las facciones que veía se tornaban familiares o poseían esos aires que le obsequiaban la maldita sensación de haber cruzado camino en algún momento del pasado).