El cabello trenzado, la corona de azahares
He olvidado lo hermoso que es amar desde
un pájaro en la madrugada.
la corona de azahares,... té tocó la frente, té aliso
el satin de cisne, té digo que te amo...
Pero sucede todos los días,
veo a una mujer que es diferente, de la cara
del ayer, y casi todas, las veces, es una mujer
que me gusta, casi todas las veces.
Sólo mis sentimientos se enredan como estos
árboles, que se ven muertos, pero no se resisten.
Y me estaba convirtiendo en un pantano del amor.
Te amo tanto y te extraño, como un desastre natural,
devastando mis entrañas, mis sonrisas.
Sé que suena como el amor en esos bellos paisajes;
como en las mesas de los restaurantes de lujo, pero
no me disculparé por esa mirada de miedo que mezcla
Dejé todos mis vicios, pero eso no quiere decir
que lo hago en la misma cantidad de pecado,
que la suma de tu pálido cuerpo,
la suma de tu alma fuerte,
la suma de tus corrientes lúbricas.
Sé atrevió a bailar con la libertad, a
romper las cadenas, que estaban atadas a tu cuerpo.
cuando abres el alma y soy tu fuga de amor, sin velos,
con la dulzura de la amapola.
Lloro por ti y me rasgó toda mi piel para cubrir un solo
agujero de tu pecho dolorido,
porque me iba a morir de amor.
Un dolor, un retazo amarfilado de violetas.
Hermoso es el amor; es una cosa que no sangra, pero estoy en el fuego cruzado. Te llevo en el pecho como el que lleva el mundo sobre su espalda y un soplo en el corazón.
al cielo raso, el se concentra en el cielo de su boca.
Con mi vida escribo las huellas de una estrella, bajo una muda,
de noche amanecida. Delgada como música de cuerda también
su alma era ática, la planta de la higuera donde en noches sin luna, se descolgaba una ninfa sobre nuestros cuerpos o el
árbol de pacae, donde me arropabas con tu tibieza de invierno. Recuerdos: o tal vez sueños de tu existencia.
Ya no será preciso, ni lo será ya nunca-recordaros que ese amor, subiendo hacia las copas de los árboles, era la de un