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Objects in the mirror are closer than they appear.
Nico
Llegue a conocer a Nico más y mejor durante mi vida. La pasábamos juntos por mucho tiempo; el y su novia simplemente aparecian. Pero el problema con Nico era que pese a toda su conocida pose de macho, realmente no podía aguantar una fiesta. El probaría y engulliría todo lo que yo tomaba, pero sin mi buen entrenamiento. Un poco de esto, un poco de esto otro, un par de calmantes, un par de alcoholes, coca y un buen churro, y luego me iba a mi seguir mi vida. Yo andaba sin frenos. Y Nico, inevitablemente acababa en el baño de mi casa, abrazado a la porcelana. Y ahí aparecía su novia, Denisse por atrás, “Realmente el no debería hacer eso”, y yo respondía, “Lo sé, pero yo no lo obligué.”. Pero Él siempre volvía por más, donde fuera que yo estaba. Recuerdo una noche en el departamento de Leo, llego a mi, y luego desapareció del lugar. Estoy hablando con las chicas, y sus amigos todos diciendo “Dónde será que Nico se fue?”. Y yo que voy al baño, y ahí esta, acariciando el suelo, sobre el piso cerámico. Demasiado vino tinto y algo de polvo. Soñando en tecnicolor. “No me muevas, estas cerámicas son preciosas” .Su rostro de un verde fantasmagórico. A veces yo pensaba, ¿Están estos tipos viniendo a verme o es una especie de competencia de la que nadie me ha informado?
En un parpadeo, Nico desapareció. Jamás lo volví a ver.
Estaba en la azotea del edificio donde iba a la universidad, hacía un poco de frío y parecía que iba a llover. Tenía 20 años, escribí “Camino hasta este lugar” en una libreta, pero no sabía qué chingados estaba iniciando. Nunca sé en verdad qué estoy iniciando cuando escribo, sólo dejo que las imágenes aparezcan frente a mi y se pongan a coger hasta mostrarme una trama ilógica pero que de alguna manera me van haciendo sentir un chingo de cosas, no sé cómo explicarlo, me vuelvo un carrete lleno de diapositivas corriendo a toda la velocidad, la historia se va formando en mi cabeza con pequeñas capturas de una mano, un ojo, media chichi, el cielo. Luego empiezan los olores; las piernas morenas de una chula, el perfume de mi abuela, la lluvia y mis dedos después de comer tacos. Luego ya no soy nada, dejo de pensar, se acaba el mundo. Dos o tres meses después de eso corté con mi ex novia, le gustaba que le dijera ‘Violeta’ era dos años más chica que yo. Lloré un chingo. Nuestra relación fue un montón de pedas mezcaleras y drogas en la casa de mis vecinos, donde me ponía hasta la madre con mis amigos borrachos. Durante aquella depresión les digo que lloré un chingo, sobre todo una noche en que estaba en algún otro lugar con mi cuate el ‘Chayote’ bien lejos de mi casa, medio pacheco y con una amiga de esas que son tus amigas nomás para cogerte. Sin embargo yo no la quería a ella, quería a la morrita, a mi “Violeta” y dije que “en mis sueños ella siempre sería mía”, dije que quería vivir por siempre en ese lugar llamado por los idiotas “Los sueños”. Al día siguiente fue 27 de Julio, y empecé a escribir la primer entrada de mi naciente blog al que llame Vida Violeta. No tenía otra cosa que hacer. Me había salido de la universidad, no tenía novia, no tenía dinero, estaba peleado con todos mis amigos.
Vine a buscar al Filósofo de Cantina. Lo encontré sentado en la mesa de siempre, con la silla de espaldas a la puerta principal, mirando hacia una enorme pantalla de plasma. Tenía a un lado una botella de cerveza que sudaba y encharcaba una servilleta doblada por la mitad. Me acerqué por un costado, tratando de no hacer ruido, para sorprenderlo. Le palmeé el hombro con la mano izquierda y le extendí la derecha para saludarlo. El Filósofo pegó un brinco y después miró hacia arriba, para ver quién era. Soltó una carcajada al reconocerme. Sacudió mi mano, se puso de pie y me abrazó con fuerza: como lo hacen los viejos amigos.
-Qué bueno que llegaste: no soportaba seguir fingiendo que me interesa ver deportes en la televisión –Me dijo con una sonrisa que contrastó en su rostro siempre serio.
El Filósofo de Cantina jaló una silla para que me sentara. A falta de opciones cerveceras, pedí una Superior, que vino acompañada de un plato con higaditos deshidratados y pico de gallo. Alcé la cerveza y la choqué con la del Filósofo.
-¿Qué descubriste? –me preguntó antes de dar el trago que sigue siempre a un brindis.
Preguntas tan concretas siempre tienen algo de abstracto. O tal vez es al revés: preguntas tan abstractas buscan siempre respuestas concretas.
Le platiqué -con el lujo de detalles que mi memoria me permitió- todo lo que hice durante el año que no lo vi. Le conté lo que había aprendido, lo que seguía buscando y lo que no había logrado; los lugares que visité y las personas que conocí. Le describí la sensación que no deja de perseguirme; ésa de no hallarme en ningún sitio, o de hallarme por momentos y después querer salir huyendo –harto- hacia otra parte.
Quizás el Filósofo de Cantina percibió que intenté disimular el tono quebradizo de mi voz al pronunciar estas últimas palabras, pues me interrumpió diciendo:
-No es algo que deba incomodarte. ¿Acaso no dicen los más sabios -y los más estúpidos lo repiten- que la vida es un viaje y no un destino? Si un estúpido repite como cotorro lo que dice un sabio, es que está haciendo todo lo contrario a lo que el sabio dice. Recuerda que el estúpido repite, el sabio dice y el más sabio actúa. La mayoría busca el destino. El bunker donde se sientan protegidos. A veces ni buscan: se quedan donde están porque prefieren la seguridad que da el tedio de la rutina. Pero predican lo contrario. Haz de la búsqueda tu rutina. Siempre será una práctica más amable, creo yo; más llevadera, pues lo inesperado será tu rutina. Benditos los que no encajan en ninguna parte, pues su búsqueda será eterna. Pero creo que todo lugar que te dé respuestas, es tu sitio. Las respuestas nunca terminan. Están siempre en el aire. Incluso hay preguntas que ni siquiera se han inventado aún para recibir tales respuestas, que se asimilan sólo con los sentidos que la mayoría ignora tener; y que, a final de cuentas, están en lo más profundo de uno.
El Filósofo de Cantina dio un trago a su cerveza, sin quitarme los ojos de encima, y me dijo:
-Me ha dado mucho gusto verte.
Regresé a casa un par de horas después. Me senté en la banqueta a contemplar la silueta de las montañas, pensando hacia dónde me llevará mi siguiente “viaje interior”; por no decir: “hacia dónde me llevará el hartazgo de no hallarme en ningún lugar”.
Your mama don’t know she scream like that.
Beast Of Burden
Let’s have dinner.
-Sentiment is a chemical defect found in the loosing side.
-Sentiment? What are you talking about?
-You.
-Oh dear god. Look at the poor man. You don’t actually think I was interested in you? Why? Because you’re the great Sherlock Holmes, the clever detective in the funny hat?
-No. Because I took your pulse. Elevated. Your pupils dilated. I imagine John Watson thinks love’s a mystery to me but the chemistry is incredibly simple and very destructive. When we first met you told me that disguise is always a self-portrait. How true of you, the combination to your safe, your measurements but this, this is far more intimate. This is your heart and you should never let it rule your head. You could have chosen any random number and walked out of here with anything you worked for. But you just couldn’t resist it, could you? I’ve always assumed that love is a dangerous disadvantage. Thank you for the final proof.
-Everything I said. It’s not real. I was just playing the game.
-I know. And this is just loosing.
Canciones de tu infancia que no eran canciones infantiles pero que te gustaban. Pt. 1
Primera parte. Una cosa es que el pasado te atormente y otra que te avergüence. Mi infancia (seguro la de muchos también) no precisamente estuvo acompañada de canciones de Tatiana, Ivonne e Ivette o hasta las de El Morro. Si no de un puñado de canciones que marcan no solo etapas de mi vida, si no de nostalgias infantiles y una que otra vegüenza frente a toda una escuela.
Aqua- Barbie Girl Obviamente tendría que empezar una lista así un chorro de gracia. No solo la cantamos, si no que hasta la bailamos sin si quiera saber qué diablos decía. Lene Nystrom destruyó mi infancia cuando ya iba en secundaria y leí sobre su disco solista donde en fotos se ve que sí le cabe el diablo.
La Macarena - Los del Río Memorable el pasito de la Macarena que hasta los Animaniacs la sacaron en alguno de sus capítulos. La bailaba cuando nadie me veía, bueno, todavía con harta pena.
Tubthumping - Chumbawamba Quien no recuerda el mundial de 1998 no sabe lo que es el dolor de ver a la selección de tu país eliminada en octavos de final gracias a los alemanes. Por cierto, si no te sacaron de clases aquel 29 de junio a medio día sólo para ver el partido, NO TUVISTE INFANCIA.
Mr. President - Coco Jambo Esa estúpida canción me hizo querer tener una flauta peruana. En sí me hizo querer hacer una banda de música jamaiquino-peruana, o una onda así. Aaaayaayee Coco Jambo, aaaayaayeeee.
Azul Azul - La Bomba Me tocó ser parte de esa generación que vio a las niñas de tercer año de primaria bailar el reggaeton noventero. En serio, DE TERCERO DE PRIMARIA.
Tendrán que esperar otro medio año para la segunda parte. Se aceptan sugerencias y/o publicaciones. Los sobrevivientes de la generación X no cargamos (tanta) pena al recordar esas canciones que más de una vez nos sacaron la vergüenza interior. Y ustedes, bebés, ya no sigan poniendo a Katy Perry que ya nos tiene hasta la madre.
Irene...
—Irene Adler se ha casado —comentó Holmes.
—¡Casado! ¿Cuándo?
—Ayer.
—Pero, ¿con quién?
—Con un abogado inglés de apellido Norton.
—Pero... ella no puede amarlo.
—Tengo profundas esperanzas de que lo ame.
—¿Por qué?
—Porque salvaría a Su Majestad de todo temor de futuras molestias. Si la dama ama a su esposo, no ama a Su Majestad. Y si no ama a Su Majestad, no hay razón para que se interponga en los planes de Su Majestad.
Navidades
De niño tenía una guarida secreta en un armario que casi no utilizábamos en casa. Era el armario en donde mi madre guardaba, a finales de enero (o febrero, cuando ya los deberes llaman) de cada año, todo lo navideño: nacimientos, esferas con escarcha, velas aromáticas, coronas con cascabeles, nochebuenas bordadas, extensiones de luces de colores y demás adornos centelleantes. En ese armario yo guardaba algunos monos de mis juguetes Tranformers que no quería que se me perdieran y los mapas de tesoros que dibujaba y escondía entre los naranjos del patio de la casa o los guayabos de los alrededores, para que algún día alguien los encontrara y pensara que un tesoro enterrado. Una vez decidí decorar las paredes interiores del armario con las series de foquitos. Pegué las hileras de luces con cinta adhesiva, les di vueltas por el tubo de donde pendían los ganchos de ropa y saqué un extremo de los cables por debajo de la puerta para conectarlos a un enchufe. Cuando el interior se iluminó, imaginé que flotaba entre nebulosas, o que me había perdido en una cueva y un enjambre de luciérnagas había ido a rescatarme. También imaginé que pilotaba una nave espacial y un submarino en lo más profundo del mar, y que cada bombilla era un botón que tenía una función específica. Recuerdo que ese día me entró el espíritu navideño y se me ocurrió agarrar un cuchillo de la cocina, cruzarme al baldío del kider de atrás de casa y cortar un racimo de semillas de ricino para ponerlo como pinito de Navidad en mi guarida secreta. Cuando mi mamá lo vio, me dijo que tirara esa cosa a la basura, que porque esas bolitas con púas -que mis amigos y yo siempre nos aventábamos- eran venenosa. Al escuchar eso, corrí a toda velocidad a la cocina para lavar el cuchillo que había utilizado para mochar el ramillete, por lo que me sentí todo un superhéroe que había salvado de la muerte a su familia. Y regresé al armario iluminado a seguir imaginando que había salido del submarino por una escotilla y ahora me encontraba rodeado de fauna abisal. Me acordé de todo lo anterior porque, de visita en casa de mi abuela, mi madre me pidió que me subiera a una escalera y bajara unas cajas de las maderas que usan de repisas que casi al techo dan. No es la misma repisa, ni la misma casa, ni el mismo yo en muchos aspectos, pero al bajar las cajas y oler el polvo cosquilloso que te hace estornudar de la madera, de golpe me vinieron un montón de recuerdos navideños; detalles cargados de significados de Navidades que no volverán. Recordé el espejo en la entrada de casa de mi abuela, en el que tenías que agacharte para poder verte, y también el pequeño espejo que ponía sobre el paixtle para simular un lago en donde descansaban los patos y demás animalitos del nacimiento. Recordé la puerta de vaivén de la sala, por la que nadie acostumbraba cruzar a la cocina porque topaba con un viejo refrigerador que usaban como alacena, pero que esa noche, de tanta gente que había, tenían que usar. Me acordé de doña Lola, la señora que (aún) ayuda a mi mamá con el aseo y prepara buñuelos. El olor a canela y manzana de los baños. Los caramelos en forma de bastón que nunca me gustaron, pero usaba como espada. Recordé el espeso manto de humo gris flotando al ras de la calle después de la tronadera de cuentes; y ese penetrante olor a pólvora quemada que sobrevivía hasta la mañana siguiente escondido, tal vez, debajo de todos los pedacitos de papel periódico que cubrían la banqueta. Tantas cosas... Sólo espero que las Navidades por venir las disfrute tanto como las que extraño, y que den para más y mejores recuerdos Felices fiestas. Un abrazo a todos.
Por eso se les escurre la vida como diarrea en tanga. Por pinches culicontritos.
Diálogos mentales Wattsianos
Música que no sabías que te gustaba Pt. 1
Beck - Lost Cause
Beck siempre será un genio no importa que Lennon-McCartney, Jagger-Richards o Michael Jackson sean más grandes. Beck se merece un lugar por lo menos juntito a ellos.
Amorphous Androgynous - Billy The Onion
No, no es una variación del Krokodil. Pero cuando se te acaba el dinero en fin de semana y solo te sobra para bajartela con una caguama Indio a las seis de la tarde cuando despiertas, y a oscuras, esta canción cae perfecta.
The Coral - Dreaming Of You
Después de que te la bajas con una cerveza Indio a las seis de la tarde en fin de semana con el dinero que te sobró anoche, esta canción acompaña tu rememoración de estupideces de el día anterior.
Flash And The Pan - Waiting For a Train
Ponla el día de tu boda, por lo menos para sustituir el ya tan choteado Payaso de Rodeo.
Gloria Gaynor - Just Keep Thinking 'bout You
Yo estaba en la primaria cuando la oí por primera vez. Desde entonces no he dejado de ponerle play cuando ando ebrio en casa.
Koshen - Resist
Desde que me la recomendaron ya no la saco de mi reproductor de mp3 con servicio telefónico y cámara.
Voltaire - When You're Evil
Me dieron ganas de tocar el violín. Neta, sin albur.
The Roots - The Seed
Un ritmito todo pegajosón. Nada más no dejé de oírla por semanas
The Polyphonic Spree - Lithium
El mejor cover de la hisoria, para volarse los sesos de la emoción. Jajaja chiste de suicidio de celebridades. xD
Superfly - Bitch
Cambié de opinión. éste es el mejor cover de la historia. Son sus Satánicas Majestades, por japoneses. Puedo morir en paz.
La Prueba Final
Cuando nos conocimos dijiste que el disfraz es un auto-retrato. Qué razón tenías: La combinación, tus medidas. Pero esto es mucho más íntimo. Es tu corazón y no lo deberías dejar nunca que gobernara tu mente. Siempre he dado por hecho que el amor es una desventaja peligrosa... Gracias por la prueba definitiva.
Todo lo que dije era mentira... Estaba siguiendo el juego...
Lo sé. Y ésto es perderlo.
¡Ya Basta!
Entre los mensajes colectivos del feis encuentro un llamado para participar en una "campaña para que renuncie Peña Nieto". Seguía una explicación idéntica a la de cualquier cadena izquierdosa de este tipo ("los abajo firmantes manifestamos nuestro rechazo..") y concluía con los lemas pertinentes ("¡Exigimos justicia! ¡Rompamos el cerco informativo y detengamos el avance del narcoestado!"). Después había que 'firmar' y mandárselo a quinientas personas comprometidas más. El mensaje no significaría más si no me llamara la atención su título: "Vivamos el Ya Basta!!!"
Es decir, en el cúmulo de las experiencias excitantes a vivir (Vivamos
los Coronas Capitales, Vivamos la Aventura en las alturas en el Teleférico, Vivamos la Moda Swinger, Vivamos el Sabor de la CocaCola esa toda verde y rara), se agrega la invitación a vivir la experiencia de la indignación y la concientización por los abusos del gobierno contra el pueblo. Protestar, increpar, movilizar, ha llegado al mismo nivel de entretenimiento que bailar, turistear, comprar IPhones o hacer cola para ver la de la Anabelle.
El sentido común haría pensar que indignarse o protestar contra alguna acción del gobierno sería una actividad triste e indeseable, pero obligada ante el odioso contexto político. Pero ahora resulta que puede verse como una rica experiencia de vida, un hobbie o actividad lúdica que (imagino la apología terapéutica) te hace contemporáneo a los problemas del mundo, regodea tu compromiso con lo que sea e higieniza tu conciencia tan fácilmente corruptible por tanto comercial y teletones alrededor. Obviamente esto no es nuevo, ya se sabe del turismo político que se hace en lugares donde encuentran fosas con cadáveres y todo mundo chismea, o hasta los que se realizan en cualquier lugar del mundo donde haya una reunión político-empresarial de altísimo nivel (Seattle, Davos, Cancún, más las que se acumulen lo que resta del año). Es la fantasía erótica revolucionaria, "cuando hago la revolución me dan ganas de hacer el amor", dice mi abuelita que decían en el 68 checoslovaco o francés o mexicano. Lo excitante de la cogedera en un colchón pulguiento, rodeados de fotos del Che y libros de Marx y cómics de Los Agachados; (solo mi abuelita se acuerda de ellos y si que estaban bien chidos) la creación de líricas amorosas alrededor de escolásticas dialécticas: "mas le gusta la canción que comprometa su pensar..." Estas mitologías de hace treinta o cuarenta años persisten, fingiendo la misma modernidad que la canción "Creep" de Radiohead (no insistan, hipsters ¡ya no es moderna!). Cierto que ha evolucionado, de la izquierda dogmática-proletaria, a los activismos proderechos humanos, ecológicos o de libre expresión. Lo curioso es que evidenciarlo equivale a exhibirse como un monstruo reaccionario neoliberal monopolista eclesiástico. Satirizar el compromiso es como negar el pensamiento libre y desinteresado, haberse vendido al pan Bimbo y a las bobadas de Galilea Montijo (aunque por tus piernas, mi Galis, yo me vendo a lo que quieras). Por demás está decir que estos activistas en serio son los más terribles, pues la seguridad de su convicción los hace más robesperrianos ante los bufones que como por default le tiramos un poco de mala leche a todo (y los izquierdosos tan fácil se ponen tan de a pechito...) Me ha tocado ver amigos izquierdosos que calendarizan marchas como si fueran conciertos o bodas. Se vino la de los del Poli, cerraron hoy frente a la Montosa, (y ya no compré mi provisión para el fin de semana) en dos semanas cae la del orgullo gay, no olvidemos la del derecho al aborto o la protesta contra el ébola. No discuto la pertinencia de estos apoyos o protestas; se me complica no esbozar la sonrisa ante lo programático del itinerario. Porque de la obsesión de participar en estas actividades se desprende algo más importante que la conciencia política: es un "estilo de vida" en el que el contenido de la protesta importa menos que la facultad de rebelarse, "tomar la calle", expresarse libremente ante gobernantes que ni siquiera están en las sedes de las protestas, sino comiendo gastronomía mexicana de fusión en La Hogaza (ah, todos mis platillos tienen historias!). Aunque por otro lado, siempre queda el desconsolado argumento: si no se protesta, si no se toma la calle, ¿entonces qué se hace? Tampoco es de lo más satisfactorio pensar en un país de terciopelo y conforme, en el que Peña Nieto firma libremente reformas (importándole un pito si nos debe preguntar primero o no) y el mismo burócrata ese salía en fotos con Elba Esther Gordillo cuando ésta le daba chance antes de traicionarla y meterla a la cárcel. La mitad escéptica de mi cerebro borra con fastidio el "Vivamos el Ya Basta" del feis. La mitad (por suerte) aún ilusa y aérea se pregunta si no habrá otras formas, nuevas, efectivas, de participar de lo izquierdoso sin que eso signifique ser un protestón profesional y sin un sentido (de tan resentido). Por suerte, las dos mitades se concilian al hacer la búsqueda en el feis de unas inglesas impresionantes, de minifaldas casuales y sonrisas informales, que te miran directamente, y al menos desde esa mirada aseguran que quieren ser tus amigas. Vivamos el Zombie Ball , pues. Y ahí, sí, a darle a asisir. PD1: Releo y me sorprende ver que de alguna manera estoy suscribiendo los argumentos aciditos del libro Rebelarse vende, de Joseph Heath y Andrew Potter, que me recomendaron en la facultad de filosofía, y que me prometí leer con mucha ceja levantada (no quiero acabar de tragarme esto de que la contracultura solamente es un negocio que legitima el "capitalismo consumista"). Pero encuentro, por ejemplo, en el libro: "La contracultura considera la diversión como el acto transgresor por excelencia. El hedonismo se transforma en una doctrina revolucionaria". Y quiero seguir con la ceja levantada, pero ya no puedo hacerlo tanto. Igual, apenas empiezo el libro, conforme lo avance iré encontrando unos hermosos y resplandecientes sofismas para rebatirlo y que no me incomode tanto. PD2: El coso éste va dedicado a mis fans que han dejado inboxes que me están chinga-jode que ya subiera algo y este post era el único que ya tenía medio armado pero no acababa de convencerme; tonses, si hubiera algún acierto, que se le deba a la insistencia de (mis poquísimos) fans; la putacera que vaya toda contra mí. PD3: De verdad están preciosas las inglesas.
Irene Adler
Usted no la conoce, pero tiene un alma de acero. Tiene el rostro de la más hermosa de las mujeres y la mente del más resuelto de los hombres. Para evitar que yo me case con otra mujer, no hay extremos a los que ella no sea capaz de ir... no los hay.
Aviso
Leo para escapar y escribo para volver. Esta nota no cuenta como un regreso, más bien como un aviso. Tony Bennett, The Soul Survivors, Brian Setzer, Marvin Gaye y Hollie Cook (que seguro no saben quienes son porque nunca salen de sus pedorros Bunburys o sus Zoes o sus Arrolladoras) me harán compañía.
Voy por cigarros. ¿Alguien quiere acompañarme a catar cervezas por todo Orizaba?
Stayin' Alive
Y aquí seguimos, SOBREVIVIENDO... mientras The Reichenbach Fall acompaña