Día.
Período de veinticuatro horas al término de las cuales puedes dar gracias si tu vida no ha ido un poquito para peor. Del latín vulgar *dia, derivado del latín clásico diēs, derivado a su vez del protoindoeuropeo *dyḗws (cielo, o firmamento).
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Día.
Período de veinticuatro horas al término de las cuales puedes dar gracias si tu vida no ha ido un poquito para peor. Del latín vulgar *dia, derivado del latín clásico diēs, derivado a su vez del protoindoeuropeo *dyḗws (cielo, o firmamento).
Mes.
Período en el cual tienes suerte si te alcanza el sueldo. Del latín mensis, derivado a su vez del protoindoeuropeo *mḗh₁n̥s, que significa también Luna, y que es la raíz última del inglés moon y el alemán Mond.
Año.
Período de tiempo del cual acumulas una decena y ya te sientes grande, una veintena y te sientes amo del mundo, una treintena y se te están bajando los humos, una cuarentena y eres un pobre diablo, una cincuentena y eres un pobre diablo en vías de extinción, una sesentena y qué desperdicio de vida, una setententa y qué desperdicio de vida y además a punto del cajón, una ochentena y ya no das más, una noventena y que alguien te mate por favor, y una centena y hasta la prensa te celebra como centenario y tú apenas te das cuenta porque se te caen las babas por el camino. Del español antiguo anno, derivado del latín annus, del protoitálico *atnos, que viene a su vez del protoindoeuropeo *h₂et-no-, relacionado quizás con *h₂et- (ir).
Lunes.
Día que odia Garfield porque es el inicio de una nueva semana de trabajo, aunque Garfield no trabaja, el muy patán. Del latín Lūnae dīēs, que significa Día de la Luna.
Martes.
Día de la semana en que la gente recién empieza a mostrar un poquito de eficiencia en lo que hace. Del latín dīēs Martis, que significa Día de Marte.
Miércoles.
Día de la semana en que todo es una miércale. Del latín dīēs Mercuriī, que significa Día de Mercurio.
Jueves.
Día en que la gente recién se ha terminado de asentar en la semana laboral, y ya está mirando para que termine, montón de flojos improductivos, cuándo va a surgir el país así. Del latín dīēs Iovis, que significa Día de Júpiter.
Viernes.
Día en que se trabaja a media máquina, igual que lunes, martes y miércoles porque se acostumbra a iniciar la semana, y jueves porque va a terminar. Del latín dīēs Veneris, que significa Día de Venus, quizás por lo propicio de este día para agarrarse enfermedades venéreas allá afuera.
Sábado.
Día que era sagrado para los hebreos, hasta que llegaron los cristianos y pusieron que era el domingo, hasta que llegaron los musulmanes y dijeron que era el viernes, y todavía quedan cuatro otros días más a ser invocados por nuevas y portentosas religiones que cambien el mundo. Del latín sabbatum, derivado del griego σάββατον (sábbaton, o sea, Sabbath), que viene a su vez del hebreo שַׁבָּת (shabát, o sea, Sabbath). Según algunos, esto podría derivar a su vez desde el acadio 𒊭𒉺𒌅 (šapattu), o sea, el día medio en el mes.
Domingo.
Día en que los cristianos va a misa, excepto los cristianos que dicen ser cristianos, pero que no van a misa dominical. Del latín dominīcus, derivado de diēs Dominica, que significa Día del Señor.
Luna.
Cuerpo celeste que no es celeste sino manchado entre blanco invierno y gris claro. Del latín primitivo losna, derivado a su vez del protoindoeuropeo *lewk-, desde donde a su vez derivan el griego λευκός (leukós, o sea, blanco), y el latín lux (luz).
Mercurio.
Planeta tan rápido y caliente, que le iría bien si se dedicara a las películas pornográficas. Del dios romano Mercurio, derivado a su vez, o bien de la raíz latina merx, que significa comercio, aludiendo al rol de Mercurio como dios de los comerciantes, o bien de la raíz protoindoeuropea merĝ-, que significa frontera o borde, alusiva al rol de Mercurio como dios que transporta a las almas sobre la frontera entre los vivos y los muertos. Sobre que Mercurio era también el dios de los ladrones... ni una palabra.
Venus.
Planeta cuya atmósfera es como las mujeres: ardiente, ácida y aplastante. De la diosa romana Venus, cuyo nombre a su vez derivaría de la raíz indoeuropea *wen-, que significa querer o desear, y de donde derivan también venerar, y venia.
Marte.
Planeta rojo, pero no comunista, no se crea. Deriva del dios romano Marte, cuyo nombre a su vez vendría del protoindoeuropeo *Mawort, que significa... algo, probablemente Marte.
Júpiter.
Planeta que es grande y con una Gran Mancha Roja, o sea, como Asia en la época del comunismo. Del dios romano Júpiter, derivado a su vez del latín Iūpiter, contracción a su vez del protoitálico *djous patēr (Padre del Cielo), compuesto por *djous (cielo), del protoindoeuropeo *dyḗws (brillante), desde donde derivan tanto el castellano día como el dios griego Zeus, y *patēr (padre).
Saturno.
Planeta que es la envidia de las mujeres solteras porque lleva anillo. Del dios romano Saturno, derivado de Sāturnus, relacionado posiblemente con el dios etrusco Satre, o bien relacionado con el término latino satus, relacionado con el verbo serere (sembrar).
Urano.
Planeta que sirve de base para un montón de chistes salaces porque se llama Ur-ANO. Del dios griego Urano (οὐρανός, o sea, el cielo), derivado posiblemente de *worsanós, relacionado con el antiguo indoeuropeo *ṷérs- (llover), y quizás con la raíz desde donde deriva el castellano orina, esperamos que no de oro, que ya con la otra clase de chistes escatológicos hay de sobra.