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@paradojazz
Hoy estoy borracho. No soy un mar de dudas. Te quiero hacer el amor y sentir mi lengua adentro de la tuya.
Recitar palabras obsecnas y llenas de amor. Despertarme y darme cuenta que veo en ti todo el espíritu de mi época y decir con cariño: buenos días amor.
Hace cerca de un año las conversaciones que teníamos por Whatsapp parecían triviales, comunes, estaban empapadas de cotidianidad. El día de hoy los mensajes que nos enviamos marcan una seria distancia con aquella época. Entre esas diferencias, el hecho de que nos viéramos con la recurrencia casi que diaria resalta para mí como la principal distinción entre ambos tiempos.
Quién viera, quién me leyera, quién me apreciara como letras lo que estoy viviendo diariamente se extrañaría de la relación que tenemos en este momento. Y esa extrañeza ni siquiera sería por la diferencia entre lo que sucede hoy y hace un año. Más bien le sorprendería de que en mi vida existe una V.
Siento como si fuera una historia de Kundera, esas líneas melancólicas que relata la tristeza amarga de dos amantes que no saben si quiera por qué se ven cada ciertas fechas del año. Una historia que suena a lamento y un amor vergonzoso. Cada uno preguntándose por qué siguen haciendo esto… Un fragmento en el tiempo. Un silencio en calles estridentes. Como escondiéndose del pasado. Con pundonor se recogen las prendas y luego un silencio lleno de hiel.
Luego en mi cabeza, borracha de pensamientos, emociones, renconres…Me pregunto por qué hijueputas dejé que las cauces de esta agua me arrastraran hasta aquí. Donde odio ser ajeno a tu tiempo al igual que odio que tu también no estés. Llego a la casa y dejo rondar mis pensamientos y mi añoranza en la cabeza. En pocas ocasiones hasta mencionando tu nombre, siempre con temor de que si lo digo en voz alta, te me escapas y terminas yéndote hasta en las palabras.
Sin palabras, sin saber de ti, sin el goce de tus historias y tus resquemores a mi parca forma de comunicarme. Y luego, cada cierto tiempo, mandarnos mensajes de existencia: Un sigo aquí que cada vez siento indiferente.
Llego a la conclusión que mi temor es: al tiempo contigo. El tiempo nunca me ha jugado a favor cuando se trata de ti. Y lo peor es que en múltiples ocasiones yo he sido el responsable de malgastar las horas que no pasé contigo. O peor aún, que podría haberte dedicado.
Esta vez el tiempo no me dice que lo malgasté, sino que solo me quedan esquirlas. Mi punto es le tengo miedo a que el tiempo “haga lo suyo” y me sentencia a esta muerte eterna…la de la indiferencia, la de meros recuerdos que sobreviven. La que sea más trivial nuestra ausencia.
Llega a mi cabeza ese pensamiento, el de fulminar todo de una vez. De sentenciar mi diagnóstico y apresurarme a decir que todo está acabado, que todo murió ya. Me doy cuenta el temor que le tengo al tiempo que no estoy porque así como este se extiende, también es el espacio que me alejo yo de ti.
No quiero hundirme en la tristeza y mucho menos mojarte. Esta carta también tiene una pretensión:
Amo escuchar ese sonido que está detrás de cada palabra tuya. La fascinación con que me hablas indignada… molesta, pero a fin de cuentas con ese tono ¿La verdad? Amo saber que esa niña que años atrás me robo más de una vez las miradas como un imberbe, un tonto niño…sea hoy la mujer a la que puedo besar, compartir palabras por más ridículas y ella no me verá como una burla, sino que con auténtica sonrisa me entrega risas llena de amor.
No sabes cuánto aprecio que me hayas hecho un concierto con tus dedos y tocarme “Autumn Leaves” cuando solo intercambiábamos mensajes. Entrar a twitter era aguantar el pecho henchido a ver si había algún asomo de mí en una que otra de tus cavilaciones.
Amo la seguridad con que me ves, porque si tú, especialmente tú, me ves con esos ojos…es porque debo sentirme orgulloso de lo que soy. Parte de tenerme confianza es para no traicionar los ojos con que me ves. Tu me das un halo de seguridad de que puedo crecer.
Presumo realmente de algo que no me garantiza pero sí quiero decritelo….Me siento orgulloso de haber descubierto que eres un regalo. Que tu eres un presente, el presente. Uno no puede saberse amado sin haber rozado una experiencia como yo la he tenido contigo. Esto es algo que puedo creer con mi cuerpo entero que no todos en este mundo pueden saber con ciencia cierta esto, y es entre otras cosas ¿Qué es sentirse amado?
Yo creo que estoy abriendo una corriente de pensamiento con algo…Creo que de la envidia puede nacer el amor. Tal vez hemos interpretado de forma equívoca la envidia. Uno no puede querer ser algo que odia. Uno ama lo que quiere ser. Uno quiere ser eso que le hace feliz. Mi punto es que te tengo envidia. De muchas cosas, pero sobre todo, de lo buen amiga que eres… Y amo eso, amo que conozca a una persona de la que se puede preciar de ser una persona rodeada de amor. Un amor que trasciende lazos familiares. Eso no lo hace cualquiera, y yo no quiero ser cualquiera. Amo que me inspires a ser más….
Espero que estas líneas digan un poco si sientes que he dejado de amarte.
Todo el tiempo estoy pensándote.
Lo reitero una y otra vez.
Tú eres un regalo.
Te amo.
Siempre.
Me cuesta escribir y sé que tengo una carta que postergo. No tengo palabras o me parecen sin sentido cuando leo lo que escribo.
Hoy recordaba con tanta felicidad la pasta que hacías y sentía el amor en cada bocado.
Una noche en Combia...
Siempre he aborrecido vivir alejado de la ciudad, es una sensación que me genera soledad y angustia. Pero ése día que viajaba de nuevo a mi casa y pasaba por los condominios de Combia, esos que se ven más solos un domingo, más solos mientras se está poniendo el día, aquellos ventanales que son atravesados por estelas doradas para anunciar que la noche se avecina, pude imaginarme que podría vivir tranquilo en esas casas campestres.
Luego decirte: es domingo... vamos al Crucero.
Justo después, ataviarnos como si fuera una noche de gala, aunque también lo era, pues a fin de cuentas estamos despidiendo la semana y esta nostalgia que perfuma este tipo de hogares y que se nos adhiere a la piel, se suspendería por un par de horas con los estridentes equipos de sonido y ese sopor que tanto caracteriza la tierra caliente.
Y en medio de la música, de la embriaguez, mientras hablamos de una que otra pareja, de la sorpresa que se siente que en un rincón de Pereira, mientras los demás en la ciudad se recluyen aburridos en sus casas, tu y yo estamos presenciando un espectáculo que se replica cada ocho días y convertimos los domingos, en nuestro día favorito, porque la pesadez se hace alegría.
Luego...un poco más de la media noche, nos devolvemos y entre sábanas blancas adornamos el sueño con nuestros cuerpos....
Ludovico Einaudi · Song · 2022
Vida. Háblame.
Día de mierda.
La literatura deshila en las noches lo que la filosfía borda en todo el día.
Es una forma más sutil de decir que ahora no me interesa escribir de otras cosas que no sean sobre ti.
Qué alguien me ayude con la imposibilidad de escribir.
¿Es un síntoma del luto?
Qué sensación tan frustrante.
Ludovico Einaudi, Daniel Hope, I Virtuosi Italiani · Song · 2013
No pretendo apropiarme de algo que te pertenece, pero sí puedo decirte que ya no podré escapar de su música y que no me venga a la cabeza tu rostro cada vez que le escuche.
Domingo 8 de Octubre.
Tan solo dos días de nuestra despedida (¿Definitiva?) y reviso una y otra vez tu chat, una constancia que no promete nada, pues sería cobarde escribirte y sería un atrevido esperar tu mensaje. Sin embargo hay un consuelo, aunque a veces me sabe a hiel... Cuando escucho a Ludovico se me vienen distintos escenarios en los que posas indiferente a mi presencia.
Pongo algo de música para que me ayude avanzar un poco en mi escritura, me encuentro atareado y no avanzo. Resolví leer un par de notas de Adorno antes de retomar la escritura, prentedía inspirarme para que las palabras que salieran de mi cabeza fueran las más precisas. Sin embargo, irrumpe con fuerza las notas de Ludivoco recordándome tu apartamento, las luces tenues y mostrandome qué tan infinito puede uno sentirse recostándose en el mismo sofá contigo.
Imagínate, unas lecciones dictadas por este filósofo que buscan ambientarme en un escenario prometedor para la escritura, fue desmoronándose para darle paso a unos latidos llenos de Nostalgia.
Hoy mis pies están helados y pienso en el frío, un frío que no es de acá, me hacen pensar en la miel, en el otoño y recuerdo que es tu estación favorita. No te dije que también era la mía, sentía que era más tuya que mía. Pero a medida que se iba cerrando la canción, sentí que los vientos otoñales fueron helandose más y más hasta que las capas blancas se posaron en mis pensamientos.
Tú cabello (¿será cobrizo?) se llena de un rojo que cuando llegue el invierno, se vierta como sangre en la fría nieve; es un corazón derramado...un corazón que yo desangré.
Qué lamento.