Tomo II
Sentir tus dedos fríos es lo que me despertaría de este letargo.
La carga de los días y dolores que no cesan, requieren una borrasca de memorias para revivir tu abrazo y esos susurros al amanecer.
Relámpagos en los bolsillos, sorpresas de fechas ya vencidas.
Vamos, te invito a saciarnos de días soleados, con leves tormentas y brisas sardónicas. ¿Qué más da el tiempo y el espacio?
Nadie sabe tanto, como nosotros cuando fingimos felizmente estar a solas.








