Escribiendo hablo con tu ausencia,
porque de esa manera vienes a mi,
se que portó el virus de demencia
por la dama que está lejos de aquí.
Te extraño a rabiar de melancolía,
me embriago entre las nostalgias,
empedernida de ti vive el alma mía
por tu esencia convertida en magia.
Me abduce un portal de ilusiones,
y una horda de pensamiento lloran
rugen lágrimas como diez leones
y me abrazo mientras me devoran.
Pedro de Aragón












