Un Clásico de Otoño de emociones desbordantes
La Serie Mundial de 2017 fue un choque de trenes. Dos equipos con argumentos de peso sobre la mesa: cada uno con más de 100 juegos en la bolsa en la campaña regular, lo que avisaba el calibre de Clásico de Otoño, el cual se definió en siete juegos… y no podía ser otra manera.
Dodgers, con Pederson, Seager, y Bellinger, orgullo de sus granjas y sangre nueva, el estrafalario Puig, además de una rotación de miedo con Kershaw, Alex ‘Very Wood’ y el nipón Maeda, quien se integró avanzado el calendario, el día de las compras de pánico en la fecha límite para transacciones sin necesidad de ir a waiver, lucían como favoritos, pero no les alcanzó.
Astros, con Jeff Luhnow como su gerente general, en tan sólo cinco años logró que el equipo pasara de perder 111 juegos en un calendario (2013) a ser campeón. Luhnow es ingeniero de profesión, chilango de nacimiento (no es broma), fogueado en las sucursales de los Cardenales de San Luis y fiel creyente de la sabermetría, estadísticas a detalle que vislumbran entre el ramillete de posibilidades que el beisbol ofrece en cada lanzamiento. Con base en su feligresía a las estadísticas armó un equipo en el que los jóvenes pululan cargados de talento: Springer, Correa, Bregman y el capitán Altuve, además de una rotación liderada por Keuchel y fortalecida con el veterano Verlander, adquirido horas antes de que la tienda de transacciones bajara la cortina. Todos esos ingredientes seleccionados con precisión milimétrica, derivaron en el gallardete.
Fue una Serie Mundial con una nutrida gama de tonalidades: juegos apretados y holgados, con duelos de pitcheo y de tira y agáchate, con innings de hecatombe, persecuciones estresantes y volteretas espectaculares, con pirotecnia y cuadrangulares por doquier, con pinceladas defensivas, riesgos calculados, estrategia ajedrecística y errores garrafales, todo lo anterior y más cupo en este Clásico de Otoño que será memorable, porque además sumó adeptos al Rey de los Deportes.
Enhorabuena y mis respetos para los Astros de Houston, que para ser campeones dejaron en el camino a tres equipos de gran pedigree en las Mayores: Medias Rojas de Boston, Yanquis de Nueva York y Dodgers de Los Ángeles, nada más.
Si tienen unos minutos más, aquí los highlights de los siete juegos:
Pitcheo catedrático de Clayton Kershaw, quien de manera categórica se reafirma como un dechado de talento en el arte del pitcheo. El zurdo ponchó a 11 enemigos y parece que dejó atrás aquellos fantasmas que lo perseguían en octubre y que en más de una ocasión le jugaron una mala pasada. Esta vez, Kershaw transitó siete rollos con pelota de tres hits y una carrera permitida. A la ofensiva, Chris Taylor y Justin Turner atizaron sendos cuadrangulares, para guiar al triunfo californiano, el primero en Serie Mundial desde el Juego 5 del Clásico de Otoño de 1988, con el que se coronaron ante los Atléticos de Oakland. La rúbrica del triunfo angelino fue el trabajo hermético de Morrow y Jansen. Un bullpen que hasta este punto de la postemporada presumía sólo tres carreras permitidas en 30.2 episodios, incluidos 25 innings sin permitir anotación. Por los Astros de Houston, Dallas Keuchel transitó 6.2 innings, permitió seis hits y tres carreras, para cargar con el revés. Alex Bregman consiguió la única anotación de los texanos, cuando disparó vuelacercas solitario en el cuarto rollo. Pizarra final, 3-1, a favor de Dodgers.
La montaña rusa de las emociones, eso fue el Juego 2. Un choque que por las volteretas y las descargas de adrenalina sumó aficionados al beis. Los Astros consiguieron su primer triunfo en la historia de las Series Mundiales con pizarra de 7-6 sobre los Dodgers, luego de ser barridos en el Clásico de Otoño de 2005 por los Medias Blancas de Chicago y de perder el Juego 1 de esta edición. Los texanos remontaron de manera espectacular: Marwin González dio jonrón en la novena para empatar el juego a tres carreras. En la décima tomaron ventaja de 5-3 con jonrones de José Altuve y Carlos Correa; sin embargo, Dodgers emparejó en el fondo del décimo con jonrón de Yasiel Puig y sencillo productor de Kiké Hernández. En la un décima, George Springer disparó cuadrangular de dos carreras y, a pesar de que Los Ángeles intentaron venir de atrás con un jonrón solitario de Charlie Culberson, no lograron concretar la hombrada. Entre ambos equipos detonaron ocho jonrones, mayor número en una postemporada; cinco fueron en extra innings, récord en Grandes Ligas (incluye choques de campaña regular y de playoffs).
El tercer encuentro fue un catálogo de gemas a la defensiva por ambos equipos. Los Astros le cayeron temprano a Yu Darvish, le armaron racimo de cuatro carreras en la segunda entrada, que incluyó cinco hits, tres de ellos extra bases. Brillaron las serpentinas de Lance McCullers Jr., quien permitió tres carreras en 5.1 innings; mientras Brad Peacock lució en plan magistral con relevo inmaculado de 3.2 rollos. Astros patentó su poderosa ofensiva con 12 imparables. Fue una noche destacada de Brian McCann, quien se fue de 4-3, y de Yuli Gurriel, quien rubricó la velada de 5-2. Fue la primera victoria de Astros en una Serie Mundial como locales, la pizarra final: 5-3.
Contra los pronósticos por sus volátiles promedios de carreras limpias en postemporada, Alex Wood y Charlie Morton se trenzaron en un fabuloso duelo de pitcheo. El zurdo Wood lanzó 5.2 rollos sin hit ni carrera, hasta que George Springer, con jonrón solitario en la parte baja de la sexta entrada, le estropeó de un plumazo el doble cero; mientras Morton transitó 6.1 episodios con tres hits, una carrera, la cual fue limpia, y ponchó a siete enemigos. El juego quedó tablas, 1-1, en manos del bullpen. El compromiso evidenció las falencias del cuerpo de relevistas de Houston, con un Giles y Musgrove que se colapsaron en el noveno rollo, al permitir cinco carreras. Destacó que Cody Bellinger, quien iba de 12-0 en el Clásico de Otoño, se destapó con par de dobles, el segundo productor de una carrera. Atención con Jansen, quien no pudo bajar la cortina sin daño, pues aceptó jonrón solitario de Alex Bregman en la novena entrada. Finalmente Dodgers emparejó la Serie Mundial a dos juegos por bando, con pizarra de 6-2.
Otro juego que nos tuvo al borde del paroxismo. Si Houston y Los Ángeles son los actores de esta Serie Mundial, me pregunto si la NASA ya estudia todo lo inverosímil que ha ocurrido en este Clásico de Otoño, el cual parece que está predestinado a ofrecernos scripts dignos de las mejores plumas de Hollywood. El quinto choque fue de remontadas y cuadrangulares. Ni Clayton Kershaw, ni Dallas Keuchel estuvieron a la altura del duelo de pitcheo que se avisaba en el papel. El primero permitió seis carreras, todas limpias, en 4.2 episodios, dio tres bases por bolas, ponchó a dos y aceptó un vuelacercas. El segundo transitó 3.2 episodios con cuatro carreras aceptadas, tres limpias, dio par de boletos gratuitos y ponchó a cuatro. Fue una jornada de incesantes persecuciones en la pizarra, el juego se empató a cuatro, a siete, a ocho y a 12 carreras, para que finalmente Alex Bregman, quien es un as bajo la manga en la tercera base de Houston y frente a la serpentina del bullpen de Dodgers, particularmente ante a Kenley Jansen, atizó sencillo al izquierdo, en la décima entrada, para empujar a Derek Fisher con la carrera de la victoria. La última jornada de pelota caliente de 2017 en el Minute Maid Park resultó sencillamente espectacular.
Pitcheo es el nombre del juego y los Dodgers recordaron que en 2017 fueron un bullpen impenetrable, imbatible. Luego de que Rich Hill cumplió con 4.2 innings de trabajo, con pelota de cuatro hits y una carrera, y sin entrar en la decisión del juego, vino un desfile de relevistas que lucieron a la altura del compromiso: Morrow, Maeda y Jansen se combinaron para 4.1 entradas herméticas y enfilar a los Dodgers a la victoria 3-1. La única carrera de Houston fue el batazo solitario de cuatro esquinas de Springer. En tanto, Taylor, Seager y Pederson fueron los artífices ofensivos de los californianos para empujar las tres carreras de la victoria y forzar a un séptimo y definitivo. Verlander nos deleitó por los Astros con seis rollos en que apenas aceptó tres hits y dos carreras, además recetó nueve ponches, pero careció de apoyo ofensivo.
Vaciados por las emociones de los juegos anteriores, máxime el 2 y el 5 que fueron de guiones hollywoodenses, llegamos al séptimo de no hay mañana y que para muchos resultó descafeinado. Bregman y Altuve le cayeron de madrugada en el juego a Darvish (no sé por qué Roberts no abrió con Álex “Very Wood”), y desde ahí se escribió la historia. Astros agregó tres más en la segunda entrada, ataque coronado con jonrón del MVP Springer y lo demás fue un recital de pitcheo (con algunos tumbos) y buena defensa de los Astros, que no permitieron más que una carrera a los californianos. Los Dodgers carecieron del batazo a la hora cero: 10 hombres echaron raíces en las almohadillas sin llegar a home, la mitad de ellos se quedaron estacionados en posición de anotar.
DATOS:
• De 44 veces que la #SerieMundial ha estado empatada 2-2, el ganador del Juego 5 se ha coronado en 29 ocasiones (65.9%).
• El quinto encuentro fue el segundo más largo de la historia en Series Mundiales, con una duración de 5 horas y 17 minutos.
• Es la primera Serie Mundial en que cuatro jugadores distintos, con 23 años o menos, conectan cuadrangular: Bellinger, Bregman, Seager y Correa.
• Esta Clásico de Otoño es el de mayor pirotecnia en la historia con 22 vuelacercas y contando… el ábaco se detuvo en 25.
• Astros debió esperar 55 años (56) temporadas, desde su fundación, para ser campeón de las Grandes Ligas. Tres equipos ostentan un ayuno más largo: Filis (77 años), Orioles (63) y Rangers (57). Aún hay siete equipos en MLB que no saben lo que es ser campeones.