ARQUEOLOGÍA DIVULGATIVA (xvi)
La causa que los provoca será una variable dependiente de varios factores (solos o en combinación): la envidia, la admiración, la escasez de chispa, la jodienda premeditada, el chupopterismo más profesional... Desde la denominación más sutil (una idea adaptada) hasta la más punzante (el plagio puro y duro), este arte se prodiga en el entretenimiento pixélico desde tiempos atávicos.
Lo que sigue a continuación es una relación de 20 ejemplos de dicha labor, dados en el marco de los títulos publicados para ZX Spectrum. Los hay que se evidencian por sí solos, mientras que otros requieren alguna mota de información añadida o bien una leve dote interpretativa; y alguno que seguramente habrá sido etiquetado como tal, quizá injustamente, más por indicios que por otro motivo. Dado que se trata de un listado limitado (ustedes tendrán en mente alguno más de los que están), juzguen dicha relación no tanto en plan fiscal sino apenas como distracción y fuente de una o dos guasas si les place.
Vamos a tener la oportunidad de dar cancha repetidas veces a la franquicia italiana de la publicación Load 'N' Run. Para ir haciendo boca, aquí se trabajan un par de scrollers verticales de pobretona apariencia. El escenario a diestra y siniestra lo pillaron prestado de Trashman, primero al calco y después en rebajado monocromo:
Trashman (New Generation Software, 1984)
100 Kilometri (LNR Italia, 1986)
Roadstar (LNR Italia, 1986)
02. De la cocina al plataformas
Si no es menester zamparse escenarios íntegros para nuestro proyecto, puede que con el prota tengamos suficiente. En este caso el chef de Cookie cambia unos riesgos por otros:
Cookie (Ultimate Play the Game, 1983)
Inferi (LNR Italia, 1987)
Misma circunstancia que la anterior: el conejo de la saga Benny Bunny es adoptado para pasearse por una finca a la usanza Atic Atac venida a miseria:
Benny Bunny: Litterbugs (Sinclair Programs, 1985)
La Casa Stregata (LNR Italia, 1986)
El foco de atención deriva del personaje principal a los secundarios. Mezclen el posible reflejo tortuguil con otro tipo de decisión más común (y bastantes veces sin copia burda de por medio) como es el de la versión de máquina arcade. De nuevo, desde Italia con amor (y sin licencia):
Mike's Strike (LNR Italia, 1988)
¿Y si resulta que es el engine del juego en sí lo que nos puede solucionar la papeleta? Sin tapujos, oiga; que ésto de darle cuatro sombras de maquillaje al Snowman puede dar para otro juego:
The Snowman (Quicksilva, 1984)
Pop Corn (LNR ITalia, 1988)
Nota al pie: estos buenorros de Fantazzini Software ya llevaban de serie ese automatismo del reciclaje; el mascotín había sido utilizado con anterioridad por ellos mismos (nada denunciable, se comenta a modo anecdótico esta vez):
Min Cian Pai (LNR Italia, 1987)
06. El huevo o la gallina
Marchando un cambio de península. Hagamos escala en España para dar fe del fascinante parecido del astroniata presente en sendos programas espaciales publicados por la revista MicroHobby. El primer título lo firma un tal Francisco Calle, mientras que el segundo tiene la autoría de David Calandra. Siendo los dos del mismo año el intríngulis está servido, aunque el copyright mostrado en el pantallazo inferior le haría ganar más fácilmente el beneficio de la duda al segundo de los nombres:
Almacén Lunar (MicroHobby, 1986)
Saturno 2 (MicroHobby, 1986)
No les engaño, el presente caso es el que sobradamente menos triunfos tenía para ser dado de alta en el listado. Es un pálpito de hígados y nada más, que es más bien poco; pero dado el tirón que tuvo el trabajo de Smifff podría ser que la decisión final de héroe de negro y planta intimidadora viniera por ahí. Por contexto escénico no será seguro, que entre ellos van metidos unos cuantos siglos de distancia:
Sir Gawain (MicroHobby, 1988)
Tan estupefacto te puede llegar a dejar una saga (como en el caso del señor G. Villareal) que el tributo se impone tarde o temprano, aunque sea desde la modestia y con resultados más descafeinados. En cartel el varón Jones, que una vez hace gracia pero dos ya cansa. ¡Ah! Y no pierdan de vista también el cameo que se marca el delgaducho más bien huesudo de Abu Simbel...:
Saimazoom (Dinamic, 1984)
Keop's Revenge (MicroHobby, 1985)
Sherezade (MicroHobby, 1985)
O cuando la impotencia de inventiva es firme garantía de que los milagros no existen. Al menos, en esta ocasión la copia es declarada de dos juegos al tiempo, y se nota:
Sabre Wulf (Ultimate Play the Game, 1984)
Ku-Ku (Micro Value, 1988)
10. Tirar de SCREEN$ para quedar a cuadros
Como con los flirteos que les dicen, también algunos se acogieron a ese dogma que dice que la primera impresión es la que cuenta. Luego suenan las doce, y ese McFaster Special con que nos han dejado excitados se convierte en una suerte de interruptus a golpe de pedal de Isetta restreñido:
Chequered Flag (Psion, 1983)
Viajando (Grupo de Trabajo Software, 1984)
Steep Way (Uros Justin, 1987)
Caso parecido al antepuesto, que no igual. En primer lugar, porque el gráfico también aparece en la introducción aparte de la pantalla de presentación; y en segundo, porque el avispado de turno le mete unas modificaciones chachipirulis a la Vaus para que su conversacional gane unos cuantos enteros en estirpe:
Spacelord (LNR Italia, 1987)
12. Segundos intentos pudieron ser buenos
Adaptación de la arcade Pooyan de Konami. Desde el Reino Unido le pusieron la base, y de nuevo desde Italia arquero y compañía se apuntaron al túnel de lavado:
Poojan (ZX Computing, 1985)
Poyans (Special Playgames, 1986)
13. Soy mediocre y te lo demuestro
Se podría haber escogido algún título un poquito menos afamado que Bugaboo... pero no. Con dos años de distancia respecto al original, se sacan del teclado esta versión encogida a la que, para más inri, ni siquiera tuvieron ánimo de buscarle un nombre más discreto:
Bugaboo (Indescomp, 1983)
La Pulga (Grupo de Trabajo Software, 1985)
Una versión de BC's Quest for Tires nacida en la ex-Yugoslavia, más limitada en jugabilidad pero con un mínimo trabajo gráfico de camuflaje. No obstante, queda expuesta por el tocado parecido de troncos, piedras y agujeros a evitar (dejando de lado el argumento simétrico entre los dos juegos):
BC's Quest for Tires (Software Projects, 1985)
Pecinski Heroj (Suzy Soft, 1987)
15. Pezqueñines sí, gracias
Otro 'culo veo' de misma intención pero en dirección contraria; léase, el producto final es un claro candidato al desguace; y además, el día amaneció más nublado:
Scuba Dive (Durell, 1983)
Gluman (Grupo de Trabajo Software, 1987)
Vamos ahora con un par de casos rescatados del fascinante mundo de los mods o variaciones oficiales a partir de un juego y de su código. Docenas y docenas de ejemplos podemos encontrar en los diferentes títulos que se han generado sobre Manic Miner y Jet Set Willy, que son los dos casos más obvios de asociar a este particular. Como aquí se trata de hurgar un poco en lo menos conocido, nombraremos primero a Cheekah's Exploits, plataformas más que decente publicado como type-in. El mod que derivó de éste, Steelyard Blues, fue distribuído comercialmente un año después; pero no se puede afirmar precisamente que pusieran mucho esmero en darles a los antiguos usuarios del primero una variante excitante: cambian los gráficos, pero todos y cada uno de los objetos a recoger en las 25 pantallas del juego se encuentran en la misma posición. Vayan tomando nota del chavalote autor de la broma, Harry Price, que luego sigo:
Cheekah's Exploits (Julian R.E. Wood - Your Computer, 1987)
The Steelyard Blues (Tynesoft - Harry S. Price, 1987)
La base de datos de World of Spectrum deja más que definido el perfil de este Price, que se hartó de modificar juegos mezclando ley del minimo esfuerzo a partes iguales con el choteo. En este segundo ejemplo parece haber querido superarse a sí mismo, pues la copia la perpetró a partir de otro mod (concretamente del título Rocket Man Mike de 1985) firmado por él mismo y vendido a otro sello. De nuevo, y más allá de muñegotes y adornos, los ítems clave para resolver el juego quedaron sin mover:
Ghostly Grange (Harry S. Price - Sparklers, 1987)
Dusty Droid and the Garbage Gobblers (Harry S. Price - Pirate Software, 1988)
Terminaremos este corpus de pantallazos con tres casos ya directamente vinculables al tampón, que por causas diversas no es posible sentenciarlos de forma definitiva pero que llevan a malpensar. De entrada vamos con este Bouncing Ball. Y probadas son dos cosas que no está de más refrescar: 1) que MicroHobby firmó un acuerdo con la publicación británica Sinclair Programs (entre otras) para que algunos listados third-party aparecidos en ésta pudieran ser publicados por MH durante sus meses iniciales de andadura; y 2) que la misma MicroHobby se encontró numerosas veces reconociendo en sus editoriales los plagios de los que había sido víctima indirecta por parte de usuarios que habían hecho pasar por suyos programas que no lo eran. De tal combinación podemos hacer mención de este juego de espejos visto en MicroHobby Cassette: un hijo de dos padres ex-aequo si hacemos caso literal a las autorías que se nos cuentan:
Bouncing Ball (David Creighton - Sinclair Programs, 1984)
La Mole (Fernando de la Puente - MicroHobby, 1985)
Más goles entre las piernas (y a la entrepierna). MicroHobby añade un manchurrón similar al anterior, si cabe más grave. Porque si Bouncing Ball se trataba de un type-in, en el caso de Dallas hablamos de un programa comercializado. El sello CCS permitió la distribución de una versión traducida para el mercado español... pero ¿por qué apareció ese mismo programa prácticamente secuestrado al cien por cien en la cinta de HobbyPress? El programa Tapir no da pistas de nombre alguno, pero tampoco deja dudas acerca de la semejanza casi gemela entre ambos códigos:
Texas Oil (MicroHobby, 1985)
La última entrada nos remite al Brasil, y al publicante Multisoft Informática Limitada en concreto. No está claro si DK'Tronics permitió la distribución de algunos de sus títulos como Dictator bajo ese sello en Brasil (de la misma forma que, por ejemplo, sí hizo con Rebit en Italia). WoS parece indicar que no fue así, pero es arriesgado dejar caer una marca de culpabilidad con semejante falta de datos. Sablazo o no, al menos sí hay excusa para comentar la mandanga que se trae el título escogido (Presidente). No descarten que tal moderación en tanto al cargo que ostenta el jugador tuviera algo que ver con la dictadura militar que se gastaban por allá en 1985; ya en inminente declive si ustedes quieren... pero qué menos que curarse en salud (debieron pensar estos señores de Multisoft) para no avivar fuegos por culpa de un puñetero ordenador doméstico:
Dictator (DK'Tronics, 1983)
Presidente (Multisoft Informática Ltda, 1985)
Despedida y cierre. Y qué, ¿les apetece darse unos paseos por Infoseek para hacer algún descubrimiento de índole similar?