Una vez salí con una persona con la que cuidaba todo lo que decía. Tenía especial cuidado en qué palabra, cómo y cuándo la decía.
Nunca sentí que mi relación fuera funcional, sentía que debía adaptarme en todo. Porque decir algo del despilfarre de pensamientos mal ordenados en mi mente, no sé porque, pensaba que a él, tal vez, lo le gustaría. Pasaron las estaciones y, eventualmente, pese al extremo cuidado que tuve, todo se disolvió.











