
if i look back, i am lost
we're not kids anymore.
Aqua Utopia|海の底で記憶を紡ぐ

Love Begins
Three Goblin Art
styofa doing anything
ojovivo

izzy's playlists!
Peter Solarz

#extradirty

Janaina Medeiros
he wasn't even looking at me and he found me
No title available
occasionally subtle
RMH
Game of Thrones Daily
sheepfilms

@theartofmadeline
Alisa U Zemlji Chuda
Today's Document
seen from United States

seen from United States
seen from United States
seen from Türkiye
seen from Malaysia
seen from T1
seen from United States

seen from Türkiye
seen from Vietnam

seen from United States
seen from United States
seen from United States

seen from United States

seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from Netherlands
seen from United States
seen from United Kingdom
@pulseofpain
'Vampire' by Edvard Munch, 1894
para ti es tan fácil
No te comparo con naufragios pasados,
pero aún me tiembla la brújula cuando sopla el viento.
He visto barcos hermosos hundirse por confiar demasiado,
por amar sin salvavidas.
Sé que tus costas están llenas de tempestades,
y buscas un faro donde anclar tu cansancio,
pero no quiero ser solamente tu refugio provisional,
una cueva donde esconderte del trueno.
Quiero ser el hogar al que regreses
no por miedo al mar abierto,
sino por la certeza de que aquí,
las mareas no destruyen,
sino que enseñan a navegar distinto.
Yo no dudo del amor que siento,
solo de repetir naufragios.
trato de encontrar un balance
me voy a desgastar más de lo que puedo
Quisiera que estar en una relación la ternura y el amor pese más que el fastidio.
Suspiros estancados.
soy una mierda, no soy suficiente para nadie todos me odian
que hago quiero morir
se que fui una mierda pero trato de ser mejor persona pero porque no es suficiente por qué solo me odio
me odio me odio mucho
Escribo poemas
como quien se arranca la piel con los dientes.
No por gusto. No por belleza.
Por desesperación.
Por no gritar. Por no morir.
Escribo cuando ya no puedo respirar,
cuando mi pecho es una jaula
y mi cabeza un grito sin nombre.
Escribo porque no hay nadie que me escuche
y tengo miedo de desaparecer sin dejar rastro.
Lo odio.
Dios, cómo lo odio.
Porque cada vez que escribo es señal de que algo dentro de mí
ya se rompió y no va a volver a armarse.
Porque solo escribo cuando estoy al borde,
cuando estoy perdiéndome,
cuando ya no me reconozco en el espejo
y empiezo a pensar que quizás nadie me va a extrañar.
Escribo para no hacerme daño.
Pero a veces siento que escribir también duele,
como si cada palabra fuera un cuchillo lento,
uno que no mata,
pero sí deja marcas.
Y entonces entiendo:
escribir no me salva.
Solo me mantiene viva un día más.
Un día más.
Uno más.
Uno más.
Y eso…
a veces también duele.
Quiero estar bien,
pero cada día me hundo un poco más.
Quiero ser feliz,
pero hasta el sol me duele en la piel.
Quiero dejar de llorar
como si mi alma se deshiciera en silencio.
Quiero dejar de sentirme basura,
de cargar esta culpa que no sé de dónde viene.
Solo quiero sonreír sin fingir,
sentir que la vida no es castigo,
y dejar de pensar,
aunque sea un solo día,
que no valgo nada.
Me siento como un fantasma
que ocupa mi cuerpo por costumbre,
una sombra que repite gestos
que ya no entiende.
Camino como un robot programado,
con sonrisas vacías y manos temblando
de no saber si todavía soy alguien
o solo el eco de lo que alguna vez fui.
No me reconozco.
No soy yo.
Soy un disfraz de carne,
un reflejo roto
en un espejo que ya no me devuelve la mirada.
Me pierdo entre días iguales,
me busco en pensamientos que no terminan,
me grito desde adentro,
pero todo suena apagado.
Estoy aquí.
Pero no sé dónde.
Estoy viva.
Pero no sé cómo.
A veces se levanta sin saber si aún está viva o solo cumple con el deber de existir.
Siente demasiado, pero como castigo.
El amor le pesa como una soga suave, que aprieta con ternura hasta asfixiar.
Llora por cosas que no sabe nombrar, se odia por no poder detenerlo.
Quiere gritar, pero nadie escucha lo que no se dice en voz alta.
Le importa todo, incluso lo que no debería dolerle,
pero cuando ama…
ama con hambre, con miedo, con la certeza de que la van a dejar.
Y aun así ama.
Como quien sabe que va a morir y se lanza igual.
Me pierdo en pasillos invisibles,
como si el mundo fuera un eco lejano.
Disocio, floto,
y todo parece tan ajeno,
como si el aire no me tocara.
Pero miento si digo que no me importa.
Me importa todo,
hasta la grieta en una taza,
el parpadeo de una luz,
el temblor de una hoja en el viento.
Entonces, ¿qué me pasa?
Quizás no dejo de sentir,
quizás siento tanto
que mi mente me arrulla en un silencio
para no morir ahogada en mí misma.