❛Ojalá mi madre opinara lo mismo.❜ Pronunció con una mueca; claramente mofándose de ello para posteriormente añadir: ❛Mi abuela es la única que está de mi lado. Dice que el gran amor de su vida solía llevar el cabello así. Y después conoció a mi abuelo.❜ Esta vez, las comisuras de su boca se elevaron con más entusiasmo, mostrando enteramente así, la sonrisa todavía infantil que lo caracterizaba. ❛¿Te encargaste de todo tú sola? —— De haberme topado contigo…❜ Dejó sus palabras al aire, insinuando que, sin pensárselo dos veces, la habría auxiliado de haberse presentado la oportunidad. Ahora solo podía esperar que no hubiese recibido ayuda del superintendente alto y fortachón del que había escuchado a un par de vecinas cuchichear en el pasillo, haciéndolo sonar, como una verdadera maravilla. Sin embargo, se olvidó por completo del amargo pensamiento en cuanto la morena pronunció el famoso platillo español, de una manera que le pareció, sumamente adorable. ❛Todo un manjar, ¿no? Y no probaste la que yo preparo.❜ Alardeó, haciendo alusión a la receta especial que había trascendido en su familia por generaciones. ❛Doce horas, veinticuatro minutos, y aproximadamente nueve segundos.❜ El chico no había podido pegar los parpados en todo el vuelo, por lo que, a lo largo de todo el trayecto, se dedicó a mirar el reloj en su muñeca incesantemente. ❛¿Australia? Debes pensar que soy un bebé por quejarme de doce horas de vuelo.❜ Sorprendido, enarcó las cejas. No podía imaginarse el suplicio que debía ser pasar todo un día sobre un avión. Era demasiado hiperactivo e impaciente para eso. ❛Zora.❜ Repitió, plenamente sin ocultar su acento. ❛¿Sabes lo que significa?❜ Inquirió, previamente a que su mano se extendiese en su dirección con el propósito de estrecharla. ❛Emilio Torres.❜
“No sería tu madre si no te dijera que te cortaras el cabello, hasta mi madre hace eso. Más bien, si no lo hiciera, deberías sospechar que alguien la ha suplantado.” Toda madre quería que su hijo siempre estuviese bien peinado, pero le agradaba que Emilio no hiciera caso a ello, pues le parecía incluso relacionado a mantenerse fiel a quien era. Su siguiente comentario le sacó una sonrisa en la que atrapó el popote de su bebida. “Tu abuela debe ser muy agradable. Ya tienes a alguien que se interponga entre tú y las tijeras.” Podía imaginar la escena a la perfección: su madre detrás de él tratando de deshacerse de su largo cabello y su abuela sin saber hacia dónde más moverse para que no llegase hasta su nieto. Aunque, no tenía demasiado claro quién cumpliría su cometido al final. Escuchándolo hablar, deseó que hubiese terminado la frase, levantando incluso un poco los hombros, como si estuviese en espera de ello. “¿Me habrías ayudado con las cosas? eso es muy amable de tu parte.” Intervino, simplemente para autocompletar el momento en su memoria, pues algo le decía, que iba a tener que recordar aquel momento y todos los primeros instantes en los que conociese a los que serían sus vecinos. Era demasiado pronto para que lo supiera, pero tenía la sensación de que algo extraño estaba ocurriendo, justo como si aquel momento ya hubiese pasado, muchas veces atrás. “¿Sabes prepararla? Tienes que preparar un poco para mi, te pagaré.” Comentó, casi en tono de súplica, juntando sus manos bajo su mentón. “Lo haría si hubiese sido difícil para mi, pero estoy segura de que simplemente dormí todo el viaje.” Cualquier vehículo que tuviese un mínimo movimiento era suficiente para arrullarla y los aviones no eran la excepción. “Bueno, la vez que lo busqué en Google, decía que significaba atardecer, aunque no recuerdo su origen ¿qué significa el tuyo?” Su pronunciación de la Z se escuchaba sumamente refinada, tanto, que el sonido retumbó en su memoria un par de veces, antes de enterarse de su nombre completo. “Jamás voy a poder decir tu apellido, espero que estés consciente de eso.” Bromeó, estrechando su mano, todavía con una cierta sensación de dèja vú.