¿alguien quiere rolear algo?
¡Yo quiero! Justo salí de vacaciones e iba a buscarlas para ver si alguien quería rolear también. 💙
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¿alguien quiere rolear algo?
¡Yo quiero! Justo salí de vacaciones e iba a buscarlas para ver si alguien quería rolear también. 💙
Isabelle Lightwood:
The rarest flowers have fought through the toughest conditions
“¡La aventura nos espera!” Bandeó su brazo y se echó a correr en forma de trote como si de verdad fuera un corsel y simplemente siguiendo el juego con su buena amiga. “Creo que si me nalgueas puedo ir más veloz” Le comentó a broma y también de forma de coqueteo como siempre lo había hecho.
“¡No te puedo nalguear, Bloom! Por más buenas pompas que tengas, yo tengo las manos ocupadas. Cuando las tenga libres, quizás. ¿Crees que un par de patadas sirvan por el momento?” Replicó la de cabellos oro, dejando que la broma se tiñera con risas. La distancia hasta la línea límite pronto se vio reducida a nada y la blonda, sin importarle la caída inminente, no pudo evitar soltar una exclamación de gozo. “¡Yeih! ¡Llegamos!” Elevó sus manos al aire e intentó afianzar el peso de su cuerpo solo con sus piernas, enredadas en el torso de su compañero.
[x]
I enjoy staying home with friends more than going out. The other night, for example, my girlfriends and I stayed in listening to some ‘90s rap - my favorite kind. We were in the Hamptons and made it an all-Biggie weekend, all of his albums on repeat. I loved it.
“Soy todo lo que quiera ser ¿Por qué darme limites, rubia?” Le guiño y siguió con sus asuntos “Adelante, me gustaría ver que tan bien aún me conoces ¿Aceptas el reto?”
“Como las barbies.” Se burló con descaro, dejando que su risa fluyera lejos de sus labios carmesí. No perdió tiempo ante la mención de un reto y se levantó, colocándose de pie frente al hijo de la guerra mientras colocaba ambas manos sobre sus cadera. “Por supuesto que acepto. Y, de paso, quizás podamos hacer algo con tu deprimente guardarropa... Y bien, ¿por dónde comenzamos?”
hair queens → elizabeth olsen
“oh, i really got to exercise the acting muscles there – you can’t imagine the awesome thespian demands on the kid playing ‘girl in car’ in how the west was fun! and my biggest scene was getting bubblegum out of my hair!“
—¡P-por t-todos los d-dioses! —exclamó Bryan entre tartamudeos, sintiendo como sus mejillas se enrojecían ante tal acto. —D-disculpa, soy un p-poco t-torpe. —volvió a decir, tomando las cosas que se habían caído de la persona con la que se chocó hacía unos segundos. —S-suelo ver p-por donde vengo, p-pero parece q-que hoy n-no es mi d-día. —dicho esto le tendió al contrario los objetos que habían recientemente en el suelo.
Lilith había dedicado la mayor parte de su tarde a redecorar su nueva habitación en el segundo piso. Era aproximadamente la tercera vez que cambiada de recamara en esa semana y ahora tenía que transportar todas sus cosas y dejar la estancia a su gusto para sentirse cómoda. Y eso hacía, transportando en los brazos una caja llena de cosas viejas y libros empolvados, hasta que el impacto inminente voló todo el contenido hacia el piso. La de cabellos claros estaba a punto de gritar unas cuantas cosas, pues en realidad se había asustado bastante, mas las disculpas del contrario no le dieron tiempo de enfadarse. En realidad, no hubiera podido ser más oportuno; Acababa de encontrar la ayuda que necesitaba y la joven Stronghold no pensaba desaprovecharla. “Está bien, te perdono. Pero sólo si me ayudas a cargar estas cosas hasta una de las habitaciones vacías.”
2015 – 2016
¿Por qué debería preocuparse por el bienestar de los demás? No lo hacía, en lo más mínimo, era un Black antes que todo, pero la idea de que cualquiera terminase en manos de una de las tantas monstruosidades que abundaban luego de los páramos que separaban la zona pautada para que estuviesen los demás dioses, luego de ahí estaba el punto sin retorno, exclusivamente dominado por el señor de las tinieblas o el mismo sabueso del inframundo, no le deseaba a nadie terminar ahí. Sus almendrados captaron rápidamente a la despampanante castaña, provocando que frunciera ligeramente el ceño. “¿A dónde crees que vas, Natasha?” ( @pxrxpluie )
Su oportunidad se había esfumado como la bruma matinal que se intenta atrapar con las palmas desnudas. Natasha había intentado pasar desapercibida en su trayecto a la salida, principalmente cuando observó que Jerome había interceptado a Amy rumbo a la salida, pero ésta, de alguna manera, consiguió escaparse provocando que la atención del mayor recayera en su persona. Maldito destino. No era que pretendiera evadir a su hermano todo el tiempo, pero Jer era bastante rígido cuando de reglas se trataba y eso interfería directamente en los planes de la morena. “¡Jer, qué sorpresa!” Exclamó, como si acabara de caer en cuenta de la presencia contraria. “¿Yo? Bueno, pensaba ir a revisar el jardín de mamá. Escuché que ahora es el doble de grande y ha incorporado plantas devora hombres. No he estado ahí desde que era una niña, así que, ya que estamos aquí, pensé que podría aprovechar y echar un vistazo...” Se esforzó por colocar la mayor de sus sonrisas y su mejor cara de inocencia. “Con gusto te invitaría, pero seguramente estás muy ocupado y no quiero molestarte.”
Todos conocían exactamente quién era esa rubia, que pese a las circunstancias y lugar, mantenía todo lo aprendido en manos de Hera. ¿Cómo podría estar ahí la hija de Zeus y Hera? Cuando se supone que debería estar al lado, de su madre, al menos, en busca del orden como era de costumbre o aprendiendo del gran dios del trueno, ¿no? Era más entendible que dejasen a sus hermanos a la deriva en el inframundo, pero ahí se encontraba aquella que en la vida había causado ningún problema, sin motivos para un exilio aparente ni mucho menos para ser despojada de sus actividades diarias, excusándose exclusivamente con la necesidad de tener ojos sobre los demás integrantes de su familia y que bien pudiese velar por ellos de cerca. El interés floreció en la Storm por la flamante historia que reposaba en los hombros de la azabache, asintiendo conforme proseguía con el resumen del por qué más o menos casi nadie en las instalaciones la reconocían o siquiera daban con su nombre. “Entonces tenemos a una verdadera guerrera presente, ¿no?” Cuestionó, relamiendo con suavidad su labio inferior mientras asentía, estaba tan acostumbrada a los hijos de Hades, egocéntricos y la mayoría sin potencial absoluto, pues mientras más jóvenes, peor era la situación. Sin embargo, la joven presente era un caso peculiar y diferente, ejemplar de un Nox y debía admitir que eso le resultaba grato. “¿Cómo sabes quién soy?” Indagó vagamente una vez tomó las cuchillas, alejándose un par de pasos nada más. Existían diversas historias por las cuales daban con la mayor de los Storm y todas señalaban el mismo punto, la sombra de Hera, no por luchas triunfadas, no por logros que no todos cumplen, no, sólo por estar atrás de la mujer. La misma diana que minutos atrás fue el objetivo de la hija de Ares, fue el mismo que marcó para así llevar a cabo su primera acción, dando casi en el punto de reunión tocado anteriormente por la azabache. “¿Qué crees tú?”
“Como mi padre y como mis hermanos, sí. Todos somos guerreros. La cuna de la que se procede resulta innegable. No se puede luchar contra la sangre, después de todo.” Replicó la de cabellos tan oscuros como las sombras que se deslizaban a su alrededor. Arcana siempre había estado orgullosa de lo que era y creía firmemente en el destino impuesto. Concebida con un solo propósito; ser un arma. Y a ella no le molestaba demasiado el ser usada, si era sincera. Permitió desplazarse por la estancia, con esos movimientos elegantes y felinos que acompañaban sus miembros estilizados y sus orbes profundos examinaron a su acompañante. “Las batallas no se pueden ganar sin información. Por más fuerte que seas, si el enemigo sabe cómo mover sus cartas y utiliza una buena estrategia, perderás con toda seguridad. Sólo me informé antes de venir. Me gusta estar preparada, así que conozco bastante sobre todos los inquilinos en esta morada infernal. Mi madre es Atenea, después de todo. Aunque yo misma no me considere una Smart. Mas cuando una viene de dioses de la guerra y se tiene la sabiduría de su lado, se podría decir que se tiene un montón de cosas a favor. ¿Qué te puedo decir? Creo que soy un arma bastante completa y útil. En conclusión; sé cosas.” Orgullo, puro orgullo tintaba sus palabras. No egocentrismo ni superioridad, tan sólo la certeza de lo que se es y la satisfacción con eso. Sus afilados orbes pronto se vieron arrebatados por la trayectoria de los cuchillos. Justo en el blanco. “Nada mal.” Respondió con sincera admiración. No era común ver a los niños de Zeus correteando por allí con armas punzocortantes, ellos eran mejor conocidos por la presunción al momento de exhibir sus poderes. Después de todo, eran hijos del cielo. Aquellas acciones bárbaras solían correr por cuenta de los hijos de la guerra que antes de siquiera aprender a caminar ya consiguen tensar un arco. Arcana sonrió y arrebató uno de los cuchillos de la mano pálida. No miró el blanco, tan sólo se dedicó mirar la inmensidad de los celestes contrarios antes de mover la muñeca y dar un certero golpe en el mango del cuchillo que Thalia había clavado con anterioridad. Sobresalía plata en la madera del anterior, montano sobre éste, justo en el mismo punto de la diana bicolor.
Hacia no mucho había llovido en la ciudad y Sandy podía sentirlo en sus pies mientras recorría el parque descalza, el suave roce del cesped sobre sus pies activaba un sin fin de sensaciones en su interior, cerró los ojos y llenó sus pulmones con el aire puro que corría por aquellos lares, sonrió y estaba a punto de dar un nuevo paso cuando un enorme perro del tamaño de un caballo, según su exagerada apreciación, la derribo y comenzó a atacarla con efusivos lengüetazos. –Sabes… – Dijo observando unos pies cercanos a ella. – No es que no me gusten los perros, pero… este me esta acosando un poco ¿Podrías ayudarme? –
Arcana difícilmente podía mantenerse quieta por mucho tiempo; la sangre le hervía, preludio de movimiento, aunque fuera el trote por los alrededores de la mansión. Lo había tomado como rutina, todas las tardes corría un par de horas con la mera intención de mantenerse en movimiento. Gracias a eso observó la escena. En cualquier otro momento no le hubiera prestado atención mas la masa enorme del canino y la facilidad con que derribó a la chica le preocuparon un poco. ¿Alivio o decepción? En realidad no supo definir al darse cuenta de la inofensiva criatura que sólo quería jugar. Una corta risa abandonó los labios de la azabache, poco antes de rodear al animal con ambos brazos para retirarlo de la blonda. El enorme perro tan sólo le dio un lengüetazo en las manos y salió corriendo hacia los páramos, ante la diversión de la morena. “Deberías tener cuidado. Quizás éste no fue el caso, pero hay un montón de criaturas peligrosas por aquí.”
Alzó las cejas al escuchar las palabras de Sky, éstas parecían tener sentido, por lo que no pudo discutirle nada. El castaño podía sentir que su presencia allí molestaba aunque sea un poco, no entendía si hacía sentir incomoda a la chica o qué, pero la verdad es que él no sabía tanto problema. —Eso es secreto del estado. —comentó guiñándole un ojo a la vez que apartaba los arbustos del camino. —¿Por qué quisiste salir hoy sabiendo que nos pondrían un castigo? ¿Por qué te arriesgaste sabiendo que las cosas te importan mucho? —preguntó un tanto confundido, él no se había hecho esa pregunta antes, pero claro estaba que la presencia de Skyler allí junto a él le sorprendía.
Aquella respuesta le arrebató una sonrisa, una genuina, y se zigzagueo ante el reciente camino que Eithan abría para ambos. “Acabas de despertar mi curiosidad.” Replicó con una queja, seguida de una risita que pronto se apagó. Entendía que, como un Smart, la lógica se sobreponía la mayoría del tiempo y seguramente Skyler lucía como una chica imprudente e impulsiva ante los ojos ajenos. Y probablemente lo era. “¿Qué sentido tiene quedarse dentro? Me estoy marchitando dentro de esas paredes. Puedes tomarlo como un deseo infantil, si quieres, pero de verdad daría lo que fuera por cinco minutos de sol... Cosa que no conseguiré estando en las entrañas del mundo.” Se sinceró, mas no pretendía cruzar los límites impuestos en la barrera que los aislaba. No es lo mismo desear algo que hacerlo realidad. Y el paseo de Sky se limitaba a las orillas, lo más cerca posible de la ansiada libertad. Podría decir lo que quisiera, pero sí temía a la ira de los dioses. “¿Qué hay de ti, Eith? ¿Por qué sigues aquí si sabes que existe el riesgo de un castigo?”
What keeps you confident in a healthy way is knowing that everyone else around you is going to support you and teach you and you’re going to learn from them. I just feel open to learning from people.
La voz que escuchaba en su cabeza le ordenaba que diera vuelta sobre sus propios pasos y que arrastrase a la menos alta junto a él, después de todo, no le costaría nada levantarla en brazos y correr directamente hacia el palacio donde se supone que debían quedarse, hasta que claro, los dioses fueran por ellos. Pero por otro lado, estaba ese ser intrépido que la mayoría del tiempo buscaba evitar, ese que con afán le permitía hundirse en las alocadas ideas que eran el factor consecuente que daban pie a esta clase de paseos, donde ya realmente no importaba si era atrapado y castigado por eso, todo un debate interno que debía apartar con una deslumbrante sonrisa, como si realmente no sucediera nada. “Con la cabeza amarilla bien nos podemos incorporar en la tierra, aunque yo creo que podría ser una jirafa, no creo que noten la diferencia.” Una burbujeante carcajada escapó de sus labios, sin evitar ensanchar su sonrisa en cuanto sintió el contacto de la fémina. “¿Hasta dónde planeas llegar, Sky? Si pasamos los límites, me voy a desmayar, porque sabes lo primero que va a aparecernos. Y cuando te toque huir, me vas a dejar, porque vamos, ¿Cómo vas a cargarme? Es imposible.”
Se echó a reír, le fue inevitable, pues fácilmente podría imaginarse a su hermanito como una jirafa. Skyler no era necesariamente bajita, pero él era un autentico poste de luz. “También podemos fingir ser girasoles en plena fotosíntesis. Cualquier opción funciona para ambos.” La sonrisa que brillaba en el rostro de la chica se apagó gradualmente. La blonda mordió su labio inferior, sintiendo el peso de las palabras ajenas. Sky podría ser distraída, infantil y un poco torpe, pero no era tonta. Sabía que si iban demasiado lejos tendrían problemas. Después de todo, Isaac era algo parecido a la voz de la razón y su actitud era bastante consistente como para ignorar sus advertencias. “No te dejaría solo, tontito. Te arrastraría como trapeador o me tiraría a tu lado, fingiendo estar muerta, pero no te abandonaría.” Repuso, dejando un estruendoso beso en la mejilla contraria. “No cruzaremos los límites, lo prometo. Sólo caminaremos por la línea, ¿eso está bien para ti?”
Touché, de una manera casi inmediata pensó la fémina poseyente de esferas igual de claras que el cielo ya perdido pero jamás olvidado, pues pese a que su estadía en el inframundo fuera más larga de lo que esperaba o le había asegurado su padre, tenía que aferrarse a sus conocimientos para no sucumbir ante tal ambiente ni mucho menos perderse en el mismo. “Me dejaste sin palabras, porque realmente tienes la razón y no tengo un testimonio decente para llevarte la contraria.” Con simpleza se dio por vencida, colándose un atisbo de diversión en su voz, tomándose el tiempo para examinar a la azabache de pies a cabeza, tanteando sus propios recuerdos, sin dar en el clavo, pues con aquel apellido sólo podía pasar en el mismo Ares y en cierta princesa guerrera que ya hacia alguna vez conoció. “Arcana Nox.” Probó el nombre, asintiendo varias veces. “Entonces, ¿te mantuviste en el exilio todo este tiempo? Porque realmente no te conozco. Sólo me llega a la cabeza Victoria.” Admitió, guiando sus ocelos hacia el peculiar pero realmente atractivas cuchillas que pesaban en las manos de la esbelta muchacha, despertando su interés. “¿Podría intentarlo?”
Se podría decir que estaba acostumbrada al anonimato. No lo disfrutaba, pero dada la naturaleza de sus tareas, era casi necesario. Un encogimiento de hombros y un tono casi aburrido matizaron su respuesta. “No exiliada. A papá le gusta tener todo controlado y es bastante susceptible. Así que los conflictos abundan por todos lados, y es ahí cuando entro yo. Que si un dios menor dijo que era mejor que Ares en los bolos o que se proclamó más guapo... El ego olímpico es enorme y el dios de la guerra conflictivo. Me la he pasado luchando guerras sin cuartel por tonterías, limpiando los desastres de los que mi padre no quiere encargarse. O eso es la mayoría del tiempo. Algunas veces ocurren conflictos interesantes; guerras mortales o peleas serias entre inmortales. No me quejo, es divertido dirigir peleas y estar en la vanguardia, sólo que, como te imaginaras, no se tiene mucho tiempo libre.” La morena intentó explicar lo mejor que pudo, de todas maneras eso no importaba mucho desde que había sido encarcelada al igual que todos los demás. Una sonrisa se instaló en los carnosos carmín de la castaña y cedió con gusto sus cuchillos. No pudo evitar mirar curiosa, casi expectante, a la princesa rubia. “Adelante, son todas tuyas.”