Sólo el genio poderoso de un Rabelais, su vigorosa invención verbal, logró superar el desencanto utópico e inventar otras islas irreales [...] ya en su primera novela, Vrai Gargantua (Verdadero Gargantua), de 1533, Rabelais dedicó los seis últimos capítulos a describir un convento utópico, la Abadía de Theleme, cuyos seudomonjes son los mismos humanistas bajo el nombre genérico y paródico de thelemitas. [...] El convento era una imagen familiar para cualquier lector, y un lugar privilegiado cultural y religiosamente; en realidad, el modelo de toda organización social y urbanística ideal. ¨[...] Lo que representa Theleme en la imaginación de Rabelais es probablemente el desquite a posteriori de las frustraciones del monje, cuyo exclaustramiento viola sus votos, el sueño utópico de una sociedad anticonventual y libertaria, en el preciso momento en que se va gestando una reacción autoritaria en todo el orbe cristiano.
Jacques Lafaye. Por amor al griego. La nación europea, señorío humanista (siglos XIV-XVII). (México: FCE, 2005),