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La relatividad del tiempo se demostraba en los cambios drásticos que se habían dado en cuestión de semanas en el círculo de vida de Arabella. Un viaje inesperado, una situación aparatosa y un regreso bastante inconveniente; ese era el resumen de los últimos días de la francesa. Volver a West Virginia University era un soplo de aire fresco para los recuerdos que ahora llevaba en su mente constantemente. Y ahí, parada en la mitad del campus con una mochila en su espalda, agradecía internamente la oportunidad de olvidar. “Excuse-moi.. No te vi.” murmuró al chocar su hombro derecho con la figura de una persona, sin darle una segunda mirada. Necesitaba llegar lo más rápido a la oficina de residencias y preguntar en qué habitación había quedado.
“Hey, eres tú...” Murmuró ella al darse vuelta y notar con quién se había chocado. Una pequeña sonrisa se le plantó en sus labios “No te había visto por acá en algunos días... Tal vez semanas” Mencionó ella, alzando las cejas “¿Dónde te habías metido?”
Un fuerte dolor de cabeza la atacó en esos precisos momentos. Cómo si los recuerdos almacenados en su cabeza, la golpearan justo en la cara. ¿Qué estaba haciendo? El dolor seguía vigente, pero no emitió queja alguna, intentaba procesar con calma las imágenes que rondaban su mente. Apretó los puños sobre la mesa, y luego escuchó a alguien, haciendo que su cabeza se levantara y la mirara. ¿Aún era esa chica nueva de intercambio? Algunas cosas seguían borrosas.— ¿Sí?—emitió luego de unos largos segundos.
“Te estaba diciendo si me dejas fotografiar algo de tu arte para la columna de la universidad” Repitió, alzando su cámara y enseñándosela a ella “Me gusta mucho lo que haces, así que... ¿Qué dices?”
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The Killing - Bullet & “Faith”
¿Para qué mentir? Le gustaba aquello. La cercanía con ella, las atontadas sonrisas, las simples pero valiosas caricias… Se sentía bien incluso cuando todo estuviera mal. Y es que la compañía de Rae lograba apaciguar el caos que se desarrollaba a su alrededor, un pequeño escape de su confusa realidad, donde nada ni nadie importaba más que ellas. Llevó su mano al antebrazo ajeno, regresando las caricias con sus pulgares. “Ah, ¿no? ¿Ni siquiera si yo te invito?” jugueteó. “Ese es el punto de las fiestas de fraternidad, supongo. Intentar que todos acaben en el hospital o en la cárcel.” y consideró mencionar los besos entre chicas dado que ese era otro cliché de las películas, más prefirió no hacerlo. Aunque sabía que era inevitable, aún no estaba lista para hablar de lo ocurrido. “Te veías linda en la fiesta.”
Esperaba que la chica no notara cómo cada vello se le había puesto de punta al tan solo roce de sus dedos contra su piel. Tragó saliva, tratando de controlar los nervios que se apoderaban de ella. Sentía que la conversación que debía evitar estaba más cerca de lo que esperaba y, a pesar de que ella no tenía ningún inconveniente con hablarlo, estaba segura que si comenzaban plática al respecto algo iba a cambiar. Y le gustaba la posición en la que estaban. Sin preguntarse lo que eran, sin ponerle etiquetas, solamente dejándolo ser “Voy a terminar yendo dónde tu vayas y tomando porque me gusta complacerte y lo sabes” Murmuró ella, con una sonrisa de oreja a oreja formándose en su rostro “Sí, las películas no lo advirtieron, supongo” Encogió los hombros. ¿Qué? A Rae nunca le hacían ese tipo de cumplidos, así que se volvió a poner colorada en menos de un segundo “Tu te veías hermosa ¿No te lo dije?”
“¿Qué? Es una manera más… Sofisticada de ponerlo.” Hizo un mohín y encogió sus hombros; esa era Quinn. Después, al ver como la joven le echaba una mano con sus libros, apretó una cohibida sonrisa y decidió apartar sus torpes dedos de allí, así evitaría tirar los textos al suelo o arruinarlos. “Gracias.” Sostuvo su cabeza entre sus manos y, ante el consuelo que le entregó, rió suavemente. “Tú si que sabes hacer sentir mejor a otros, por lo que veo.”
“No es por dejar mal a muchos, pero la mitad de esta universidad no utiliza ni/o sabe lo que el término ‘fálico’ significa” Repuso ella, riendo por los gestos de la rubia. Parpadeó un par de veces, echándose a reír otra vez porque lo único que intentaba logar era que la contraria se quitara el sentimiento de incomodidad encima “¿De verdad? Es que quiero ser psicóloga, es algo que estoy aprendiendo”
“Se parece bastante a mi, o sea– al menos en el cabello” explicó con una sonrisita divertida mientras asentía “¿Sabes? Eso suena perfecto, podemos llamarle a Rosie y pasamos por una pizza las tres” guiñó sonriente “Si, si, el ejercicio y yo somos uno solos” comentó casi con ironía y es que Tatiana jamás en su vida había necesitado hacerlo “¿Quieres que te de algo más que comida?” comentó acercándose a ella, obviamente solo seguía el juego.
“Son hermanas, me lo supuse” Murmuró ella, con recuerdos de su propia hermana peinando su cabello lacio en el espejo, regañándola a ella porque se había cortado el cabello por los hombros. Si su hermana la viera ahora, probablemente perdería la cabeza. Rosie. La mención de la rubia hizo que las mejillas se Rae se sonrojaran violentamente y tuvo que carraspear para desvíar la atención de las mismas. En momentos como ese, sí que extrañaba el cabello largo “¿Rosie? Sí, claro ¿Por qué no?” Una pequeña risa nerviosa se escapó de sus labios “¡Tatiana! De verdad” Esta vez, la risa que soltó fue sincera “No en público” Guiñó un ojo.
“Eso supuse. Más factible sería que me dibujaran formas fálicas en el rostro a que me despertaran,” se quejó mientras se erguía y comenzaba a ordenar sus libros, aunque, con la torpeza que dominaba sus manos entonces, se le resbalan entre sus patéticos intentos. “Y no te disculpes; es más, gracias por hacerlo.” Forzó una sonrisa para la joven.
“¿Formas fálicas?” Preguntó, con una sonrisa divertida dibujándosele en los labios. Rae se estiró un poco para ayudar a la chica a recoger los libros, al ver que tenía problemas haciéndolo por ella misma. No la culpaba, se acababa de levantar y hasta ella era incluso más torpe cuando se acababa de levantar “De verdad no te preocupes si alguien te vio dormida acá, quiero decir, acabo de pasar por una parejita dormida en un rincón de la biblioteca” Señaló detrás de ella, soltando una suave risa “Le puede pasar a cualquiera”
“Hola a ti también.” sonrió. No pudo evitarlo cuando sintió sus labios plantando aquel beso en su mejilla, y por más que quiso girarse para besarla una vez más, no se movió para hacerlo. No porque no pudiera, sino porque no debía. No se suponía que su corazón se acelerara cuando la mirada, tampoco que sus mejillas se sonrojaran cada vez que se tocaban, mucho menos que sus labios necesitaran los contrarios. Eran sensaciones que, aunque había sentido antes con alguno que otro ex novio, jamás la habían atacado con tanta intensidad. No hasta que conoció a Rae. Se movió con suma delicadeza hasta quedar acostada junto a ella, observando sus delicadas facciones con una sonrisa. “Lo siento, hígado de Rae.” rió. “Tomo la culpa por eso. Te hice beber demasiado, ¿cierto?”
Vale, por lo menos, Rosalie no se había vuelto loca por aquel beso. Había estado pensando el día entero que tal vez estaba molesta con ella por haberla besado en la noche, por haberse aprovechado sin quererlo en realidad del estado en el que ambas estaban y por haberlo disfrutado tanto como lo disfrutó. Sin embargo, tratando de simular que no había vergüenza en su sistema, se acomodó bien en la cama y estiró el brazo para brindarle suaves caricias a la rubia en la cabeza, retirando suavemente el cabello de la contraria de su rostro. Le regaló una sonrisa, contestando la que ella le estaba regalando en esos momentos “En realidad, bebí demasiado por mi propia cuenta, no fue todo tu culpa” Bromeó ella, porque en realidad nada de lo que había bebido había sido culpa de Rosalie “Yo creo que jamás vuelvo a ir a una fiesta de fraternidad. Me descontrolo”
Su corazón se aceleró repentinamente al reconocer la voz de la humana, recordando pedazos de la fiesta que sólo ella podría traer a su mente. Sus manos sosteniendo su rostro, sus labios danzando contra los propios, la forma en la que todo se sentía tan correcto… Un fuerte rubor se apoderó de sus pálidas facciones, por lo que intentó ocultar su cara entre las sábanas y su dorado cabello. “Mi salvadora.” vocalizó, moviendo su brazo sano para así dar pequeñas palmadas al lado suyo, una silenciosa petición de que se acostada a su lado. “Si no funcionan, tengo una botella de ron debajo de la cama. Puede ser nuestro plan B.”
Una pequeña sonrisa cubrió sus labios y trotó a la cama de la rubia, acomodándose a su lado como si lo hubiera hecho un millón de veces. No tenía claro cómo debía saludarla después de lo que había pasado ayer, así que solamente se inclinó un poco para besarle la mejilla por encima de todo el cabello y las sábanas. Rápidamente, las mejillas de Rae se tiñeron de rojo, pero ella no hizo nada por ocultarlo. Suponía que, después de lo pasado la noche anterior, lo que estaba empezando a sentir por la rubia no era ningún secreto “Creo que mi hígado te odia por lo que acabas de decir” Bromeó ella, soltando una risa “No más alcohol para mi hasta que el pobre se recupere un poco, ya me lo prometí”
“No me siento bien…” vocalizó con un suave tono de voz, refiriéndose tanto a la jaqueca que había adquirido tras pasar días consecutivos bebiendo grandes cantidades de alcohol como al intenso dolor en su hombro, ambas secuelas del ataque recibido el día de la fiesta. Permitió que su anatomía cayera boca abajo sobre la suave superficie del sofá/césped/cama, teniendo especial cuidado de caer sobre su hombro sano. “¿Y si te saltas clases conmigo y vemos Netflix todo el día?”
”Para eso he venido, Rosie” Obvió la pelinegra, regalándole una pequeña sonrisa de confort. Tenía que estar tan mal como ella como tener aquella cara y, a pesar de que la jaqueca y los mareos le fastidiaban, agradecía haber ido a aquella fiesta de fraternidad. Como Rae era especialista en meterse en situaciones incómodas ¿Por qué no ir un rato a visitar a la chica que casualmente había besado la noche anterior? “Y he traído aspirinas porque siento que vamos a estar hechas polvo un día entero”
“Sip, se llama Ros— Esmée” corrigió rápidamente y es que Tatiana prefería llamarle por su segundo nombre a pesar que su hermana menor no le agradaba aquello “Y no, probablemente espere llegar a clase y después comeré algo— quizás pizza” meditó eso por unos segundos hasta que se dio cuenta lo extraño que aquellas palabras podrían parecer para ella “Hago mucho ejercicio” mintió, pero era más fácil que decirle que gracias a sus poderes, su apetito era enorme “Te daré de lo que quieras” asintió “O sea, de comida y eso”
“Esmée” Asintió ella un par de veces, tratando de ubicar el nombre con el rostro de alguna chica que hubiera conocido antes, pero nada le llegaba a la cabeza. Rae soltó una risa, negando con suavidad “Si quieres ir por una pizza, me avisas, porque también estuve pensando en ir por una después de clase” Admitió y, luego, volvió a reír “Estaba a punto de preguntarte porqué te veías tan delgada si comías tanto, pero aquello resuelve mis dudas” Y es que ella tomaba un poco de agua y ya subía un kilo, así que tenía que cuidar sus comidas... En el día, porque en la noche la dieta se rompía. Alzando las cejas, Rae le dedicó una mirada coqueta a la contraria “Menos mal haz aclarado aquello, porque soy un poco malpensada”
No, no tenía resaca, pero ciertamente estaba cansada; desvelarse para estudiar justo después de una fiesta no había sido la mejor de las ideas. Así que ahí estaba, desplomada sobre sus libros—en plena biblioteca—produciendo saliva cuando ‘decidió’ despertar, sobresaltándose gracias a un movimiento cercano. “Dios… ¿Me quedé dormida aquí? ¿Es en serio?” le preguntó a la persona más próxima. “¿Cuánto dormí?”
"Yo he llegado hace media hora y no quise despertarte porque te veías tan cómoda...” Mintió ella. En realidad, acababa de llegar, pero el rostro somnoliento de la muchacha le indicaba que tal vez sí había pasado media hora desde que se había dormido o más, incluso “Nadie quiso hacerlo, en realidad. Perdón si te he despertado” Siguió mintiendo, a manera de broma.
“No la mitad, un poco menos que eso” comentó con esa sonrisa divertida, alegre que solía tener “Lo que pasa es que siempre me da hambre y como se supone que debo esperar a mi hermana aquí, pido toda la comida que de seguro comeré hasta que llegue” explicó despacio, observando a la morena por unos segundos “¿Nos sentamos juntas?” preguntó luego.
“Aún así ha sido mucha comida” Señaló la pelinegra, soltando una risa y siendo instantáneamente contagiada por la actitud de la contraria. Ordenó el café que quería ordenar y luego volteó a la chica un tanto confundida “No sabía que tenías una hermana” Admitió, alzando las cejas “Espera... ¿Cuando llegue tu hermana ordenarás más comida?” Preguntó divertida, soltando una suave risa “Vamos a sentarnos, pero tienes que prometerme que me darás un poco de esas papas fritas”
Era evidente que la chica estaba con resaca y, como Leven estaba más que familiarizada con ese estado, no jugaría con lo de compartir comida. –Entonces ahora soy tu nueva persona favorita– guiñó un ojo e inició el corto trayecto que las separaba del lugar que tenía en vista para sentarse a comer. Con cuidado se sentó a lo indio en el pasto y puso la pizza frente a ella.–Espero que no te moleste comer con la mano– dicho esto, abrió su bolso para sacar un alcohol gel que siempre traía con ella que, tras echarse, le pasó a la morena para luego abrir la caja y con la ayuda de sus manos separó un primer pedazo que le tendió a la contraria.
”¡Yay!” Exclamó, sintiéndose repentinamente más que emocionada con todo el asunto de la pizza. Tal vez seguía un poco borracha y no le sorprendía, porque había bebido tanto que su hígado estaría sufriendo por un mes y medio. Malditas fiestas de fraternidades, nunca le hacían bien y solo había asistido a pocas desde que había llegado a la universidad. Se puso en pie y siguió los pasos de la chica, sólo que Rae se sentó con las piernas estiradas y los codos en el pasto para poder sostenerse “Soy como un nene pequeño, amo comer con las manos” Respondió ella, soltando una risa y echándose el antibacterial en las manos para poder limpiárselas “Gracias” Dijo aceptando el pedazo de pizza “¿Cómo es que no estás con resaca? Pareces en buen estado después de la fiesta”