#anecdotario: Marcel Proust en busca del tiempo perdido
En el otoño de 1912 el comité de lectura de La Nouvelle Revue Français (la revista literaria más importante de Francia en aquel entonces) rechazó un manuscrito de unas mil páginas cuya lectura resultaba difícil de descifrar, no solo por su pedregosa narración y su inusual extensión, sino también por las incontables tachaduras y correcciones hechas por el autor. La razón: "C'est plein de duchesess; ce n'est pas pour nous" (Esto está lleno de duquesas; no es para nosotros). El libro era el primer volumen de En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust, y el tajante editor era Andre Gide quien, tiempo después habría de arrepentirse (viéndola publicada en otra editorial) y, junto a otros editores, recuperaría no solo la obra, sino que se haría con los derechos de los demás volúmenes.











