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@reagweasley-blog
* ・ ☪ . ˙ ˖ ✶ reagianna. ——— i miss missing you.
La echaba de menos. No iba a negarlo, llevaba casi una seana sin verla y se le había hecho eterno. Y es que, separarte de la persona a quien más amas por diferencias de mentalidad, no era del agrado de nadie. Sí, las persona a las que más amaba, la persona con la que quería vivir el resto de su vida, la persona por aquien había olvidado a su familia y había salido adelante... Era ella. Aquella italiana había captado plena atención por parte de la pelinegra desde antes que la contraria conociera a Lana. Por ello, cuando negó que Reagan quisiera casarse con la misma, una ráfagada de sentimientos invadió su cuerpo. Desde su punto de vista, aquello no era cierto. La amaba con locura, y era capaz de casarse hasta en ese mismo instante.
Mismo instante en el que divisó a su novia a metros de ella. Habían quedado en verse antes de ir al hospital, pues era probablemente el momento en el que ambas se encontraban más calmadas. No sabía si Adrianna lo recordaba, pero estaban en el puerto de agua fluvial donde habían tenido su primera cita real. Se acercó a la figura femenina, observándola sin saber muy bien que hacer. Sin embargo, su cuerpo se adelantó a su consciencia, y se fundió en un abrazo con esta — Dios... Te he echado tanto de menos —. Admitió, al oído de la fémina.
Una vez se hubo separado de ella, la miró directamente a los ojos. Sabía lo que venía ahora, pues aquel tema era el motivo de la pelea, y debían charlarlo como personas civilizadas, como una pareja civilizada. No quería dar la primera palabra, pues le aterraba darle los motivos de por qué no quería tener hijos. Motivos que resultaban ser muchó más que personales, pues eran, principalmente, sobre lo que había vivido en su infancia. Sus padres eran unos señores de negocios que viajaban de aquí para allá, y el poco tiempo que pasaban con ella, se lo dedicaban a lanzarle malas miradas y alguna que otra bronca y paliza. Ella sabía que sus padres no querían haberla tenido, pero la cosa se complicó cuando, a los cuatro años, su madre dio a luz a un precioso niño, que sufriría lo mismo que la mayor. Se cuidaban mutuamente, aunque este viniera más por parte de la chica, ya que con él no tuvieron tantos problemas. No quería recordar el episodio en el que apareció Lilac en su vida, pues fue sin duda el peor vivido en aquella casa. Por eso mismo, porque su novia al ser modelo iba de lado a lado, y porque temía no hacerlo bien al no saber que era tener una buena figura materna, no quería tener hijos.
hi, bae | reagianna
La italiana pasó la mañana junto a Morgan en el centro comercial, desayunaron juntas y aprovecharon de conocer un poco más de aquel hermoso país europeo que les parecía tan romántico, por alguna razón no paraban de hablar sobre sus parejas, en especial Adrianna quien se encontraba en una fase de intensos sentimientos con su reciente novia oficial Reagan. Por lo mismo volvieron a casa antes de la hora de almuerzo y la modelo de inmediato se propuso el buscar a la americana, ojeando varios espacios hasta encontrarla en el salón común. Con una sonrisa fugaz soltó las diez bolsas de compras y corrió hasta donde estaba su pareja para saltar encima de ella y abrazarla como un koala, siendo cuidadosa de no caer por los tacones tan altos, de algo le servía el equilibrio de trabajar en pasarelas.
“Mi osita preciosa.” Musitó divertida, utilizando sobrenombres más empalagosos de lo normal para molestar a la contraria pero al ver su cara de preocupación con la cual estaba familiarizada frunció el ceño levemente, acomodándose entre sus brazos antes de acariciar su mejilla, buscando relajarla así fuese en lo más mínimo. “¿Te encuentras bien?” Cuestionó preocupada la más alta, dejando un lento beso en su barbilla. “Te noto apagada bebita. ¿No estas feliz de haber venido a España? Porque entendería si es demasiado para ti, o si piensas que nuestra relación va muy rápido… Ya sabes que no soporto verte así.”
La voz de la fémina sobresaltó a la ojiazul, la cual se removió en su asiento en busca de la única joven capaz de llamarla de aquella manera, observando finalmente como la muchacha se acercaba a ella para abrazarla, devolviéndole así el achuchó, sin cambiar su expresión facial, pues aunque Adrianna fuera capaz de hacerla feliz hasta en el momento más oscuro, aquel problema resultaba estar indirectamente unido a ella.
La pregunta de la morena atacó desprevenida a la americana, incapaz de responder a aquello, simplemente posando su vista en la parte alta del sofá, acurrucada junto a ella. Sin embargo, cuando ella continuó hablando, se vio en obligación de responder, pues no podía ni deseaba dejar a la joven hablando sola, por mucho que ella escuchara todo -Sí estoy feliz aquí... Sólo no me encuentro bien, me duele la tripa-. Mintió, pues aunque fuera consciente de que necesitaba hablar de aquello con ella no le parecía ni el momento ni el lugar. Miró a la muchacha y sonrió levemente, más por tranquilizarla que por situación, deseando que ella no se sintiera mal por como la pelinegra actuaba, pero no podía hacerlo diferente ya que sus sentimientos se encontraban por los suelos.
hi, bae | reagianna
La muchacha se encontraba merodeando por la casa a la cual su novia le había invitado. Después de haber dialogado largo y tendido sobre el tema con su madre, intentando que esta comprendiera que el amor que su hija sentía por la italiana era igual que el que ella sentía por su marido. E igualmente, tras explicarle el dolor que ella sentía al ver que su aprecio hacia la modelo era rechazado por todos, o al menos por ella; la mujer no quiso saber nada. Ella intentó convencer a Reagan de que aquello era insano y que no podía continuar con aquella chica, que debía dejarlo al igual que con Lilac. Pero a diferencia que aquella vez, la ojiazul se opuso a la autoridad de su superiora. Esta, al igual que su hermano, defendieron los derechos de la morena al salir con la contraria. Finalmente, aquella discusión fue tomando un gran calibre, haciendo que su madre les obligara a desaparecer de su vida por un tiempo. Y así, la americana se encontraba en aquella casa rural, a sabiendas de que su hermano seguía en casa con su “mamá”. Había preferido no contarle nada de aquello a Adrianna, pues no quería que ella se sintiera culpable por toda esa situación.
La joven acababa de conversar con Glasgow y después prosiguió por su tour por la casa. Llegó al salón finalmente y se sentó en el sofá, acomodándose y apoyando su cabeza sobre unos cojines que se encontraban allí. No se encontraba muy bien por lo que había pasado con su madre, pero no quería exteriorizarlo con nadie. Así que decidió quedarse allí, mirando a una tele apagada que solo le hacía pensar en todo y no ver nada.
Are you even real? || Reagianna
( &.-@adespadea )
Estuvo a punto de entrar a su closet pero unos fuertes brazos la detuvieron en el sitio, aquello solo causó que su respiración se detuviera por un momento y el cuerpo se le helara. ¿Por qué se sentía tan nerviosa? Sobretodo al mirarla a los ojos, o examinar sus labios, o simplemente estar tan cerca de su figura. Sabía la respuesta pero no quería aceptarlo, no podía aceptar que moría por besarla de inmediato y que la tortura acabara de una buena vez por todas. “¿Qué espero?” Devolvió con cierta molestia y decepción pero al mismo tiempo perdida en el agarre y mirada de la ojiazul, no podía ser más obvia sobre sus sentimientos, menos cuando escuchó por segunda vez las últimas palabras pronunciadas por la castaña. “¿Tú y yo qué, Reagan?” La italiana murmuró, esta vez sin querer atacar a nadie y solo rogando que la contraria dijera lo que tanto deseaba escuchar aunque pareciera impensable esperar una confesión de amor por parte de la americana. “Dilo.” Exigió antes de tomarla por el cuello y obligarla a conectar miradas, así todo era más intimo, no había lugar para mentir cuando estaban cara a cara. La modelo tragó con dificultad y se atrevió a dar un paso al frente, logrando que sus narices rozaran y sus respiraciones chocaran. “Dilo antes de que yo lo haga y no haya vuelta atrás. Quiero que tú lo digas.” Y aunque con todas sus ansias necesitaba escuchar una frase cuerda proveniente de la americana no soportó la presión y se dio la vuelta, huyendo del agarre y escondiéndose dentro del closet con la excusa de buscar la bolsa de dormir. Esperaba que la contraria fuera tras ella una vez más pero por otro lado pensar en que lo hiciese le aterraba, ¿Alguna sería capaz de confesar lo obvio?
-Tú y yo...-. Suspiró. Ciertamente la muchacha no sabía como continuar. Le aterrorizaba cual podía ser la reacción de la italiana; y si no era la que deseaba, la próxima semana iba a ser de lo más incomoda -¿somos algo más que amigas?-. Se lanzó, casi deseando no haberlo hecho. Continuó observando a la joven, posando su mirada en los carnosos labios ajenos, deseando poder saborearlos. Sentirla tan cerca de ella le agradaba, pero aquello lo deseaba. Por ello, cuando la morena se largó de su lado se le vino el mundo encima. Por desgracia, su pregunta llegó tarde; y por ello, cuando las dulces y ansiosas palabras de la muchacha fueron pronunciadas, la morena ya se había movido hacia la otra habitación, pero sabía con seguridad que ella le había escuchado. Deseaba que esta se girara y le diera la respuesta que tanto ansiaba. Solo quería saber con seguridad que ella sentía lo mismo que la ojiazul, antes de continuar y fastidiar aquella amistad que durante tanto tiempo había sido construida. Ya se preocuparía de su madre después. Ya se preocuparía de salir de aquel embrollo familiar después. Lo único que quería en aquel momento era esa respuesta; que a los pocos segundos se hartó de esperar. Corrió aceleradamente hacia la sala de al lado, impresionada por la cantidad de ropa que Adrianna poseía -Hey...-. Dijo, acercándose a la figura de la fémina -¿Qué somos?-. Preguntó, insistiendo de nuevo en aquello.
Glasgow se había pasado más de mitad de la mañana durmiendo, cosa que necesitaba urgentemente después de los exámenes y las noches sin dormir durante un año, a causa de su entrada a la universidad. Siempre había dicho que eso no era para ella, pero finalmente sus familiares la convencieron y en ningún momento llegó a arrepentirse, sobretodo gracias a su mudanza a Bristol junto a Carter y Nicola. Sin embargo un año de estrés la habían dejado agotada y aprovechaba todo el tiempo en el que su novio o sus amigos estaban ocupados en otras cosas para dormir.
Después de salir de la cama y mirar la hora, decidió vestirse en busca de cualquier persona de su grupo de amigos, para hacer cualquier cosa. Esperaba que alguien siguiera en la casa, eran las diez de la mañana y supuso que no habían salido, si no Carter la hubiese despertado. Se dirigió a la cocina para desayunar, pero no encontró a nadie, así que miró en algunas habitaciones, que estaban vacías, hasta llegar a la sala de juegos. -Hey - saludó a la silueta que se encontraba allí, de espaldas. -¿Que haces aquí solx? ¿Te hace una de billar?
La muchacha vagaba sola y descolocada por la casa a la cual su novia le había invitado. Sabía que en la estancia debía haber unas diez personas más; las cuales conocía fugazmente de su viaje a Las Vegas. Visitó cada escondrijo de la mansión, en busca de Adrianna, pues la había perdido nada más llegar allí; y siendo su más cercano contacto allí era importante para la ojiazul encontrarla.
No sabía como ni en que momento la americana había terminado en lo que parecía ser una sala de juego; donde un billar, un futbolín y diferentes mesas de poker se encontraban, sumando aquella gran televisión donde tenía claro que vería el partido del Arsenal que se disputaba aquella misma tarde. Le llenaba de orgullo ver como su equipo favorito se situaba en la parte más alta de la calificación; y sobretodo muy por encima del Liverpool. Idealizando aquello, se vio sorprendida por lo que parecía una voz femenina proveniente de la puerta. Rotó sobre si misma, observando como la silueta de la contraria se dibujaba en su frente. Sonrió al reconocer a Glasgow, una de las chicas que había conocido en aquel viaje -Lo siento, soy más de futbolín-. Se disculpó, tocando uno de los palos de billar -Pero puedo intentarlo-. Añadió, sonriendo.
Lilac
How interested they are in having sex with them: ahora mismo, ninguna.How much they would pay (or have to be paid) to have sex with them: no tiene por qué pagar, no me acostaría con ella de nuevo. If they would rather bottom or top them: ninguna.How good they think they would be: eso ya ocurrió, y supongo que fue bueno; pero no es relevante ya.If they’d prefer kitchen counter, wall, or shower sex with them: ya lo he dicho, no me volvería a acostar con ella.If they’d fuck, have sex, or make love: ninguna, de nuevo.If they were going to make it a threesome, the third person they’d pick: con nadie porque no tendría nada con ella.If they think there’s ever a possibility that it would happen: ya no.
☢
@reagweasley: puSsYYyyyyYyYyYYyyyyyyyYyYyyyyY
@reagweasley: i want pizza
@reagweasley: @adespadea i luv u bae
Adrianna
How interested they are in having sex with them: así a ojo… demasiadas(?How much they would pay (or have to be paid) to have sex with them: nada en verdad.If they would rather bottom or top them: top.How good they think they would be: mejor que cualquiera, diría yo.If they’d prefer kitchen counter, wall, or shower sex with them: en todas partes, pero lo de shower sex suena muy bien.If they’d fuck, have sex, or make love: fuck and make love.If they were going to make it a threesome, the third person they’d pick: lo único que aprendí de “faking it” es que los tríos son incómodos, además que con adri me es innecesario alguien más.If they think there’s ever a possibility that it would happen: [ moon emoji ]
pry-- send me a symbol for...
OPTIONAL: add a + [name] and i will answer the question as it relates to your muse where applicable e.g. last five texts my muse sent about/to your muse (cross this out if you don’t want to do it!)
❤ - the five most recent things my muse has googled ☀ - the five last texts my muse sent ★ - the most recent journal entry my muse has made ☂ - the last thing my muse bought ♞ - the most recent crime my muse committed ☯ - the three things my muse has most recently lied about ☭ - three last texts my muse has received ☢ - four most recent tweets my muse has made ☎ - what my muse’s room currently looks like ❄ - five thoughts my muse has recently had ♫ - five things your muse finds attractive in a person ✂ - my muse’s five most visited websites
[NSFW] put a name in my inbox and my muse will answer:
How interested they are in having sex with them: How much they would pay (or have to be paid) to have sex with them: If they would rather bottom or top them: How good they think they would be: If they’d prefer kitchen counter, wall, or shower sex with them: If they’d fuck, have sex, or make love: If they were going to make it a threesome, the third person they’d pick: If they think there’s ever a possibility that it would happen:
( ooc. )
Yo con Jiver ahorita. Yo con el plot ahorita. Yo con la vida ahorita.
We’re all in this together And it shows When we stand Hand in hand crying
Yo respondiendo Jiver. Mi corazón no puede con esto. ¿Alguien me abraza?
*abraza a monni* una se va dos días y ya ponen todo esto patas arriba
( ooc; )
“ Se obligó a sonreír de manera breve mientras asentía ligeramente con la cabeza cuándo la, llamada Noelle, continuaba aquel balbuceo ligeramente molesto el cuál fue complementado por el “Tommy” que había pronunciado con un dulzor que le molestaba cómo ni siquiera Aura lo había logrado. “
Are you even real? || Reagianna
( &.-@adespadea )
“Sabes que es imposible que prefiera dormir con el oso que contigo, imbécil.” Murmuró contra su oreja como si fuera un secreto y sonrió para si misma, le causaba satisfacción sentirse tan cerca de la americana, casi como si fueran una sola persona después de pasar tanto tiempo conversando a través de una computadora. Lo que la sacó de su trance, y también la forzó a romper la cercanía sin opción alguna, fue el repentino último comentario de la ojiazul. La modelo frunció el ceño y se quitó de encima de su regazo, sentándose a su lado sin despegar la vista de su figura con cierto desconcierto. “¿Pensé que dormiríamos juntas aquí… con Mr. Fluffy?” Cuestionó la italiana quien comenzaba a sentirse algo ofendida, sabía que Reagan jamás haría algo para lastimarla pero no era su culpa ser tan sensible cuando se trataba de su amistad, o más bien los sentimientos inapropiados que habitaban su cabeza. Con un suspiro retiró la mirada, resignándose a enfrentar la realidad de que Reagan no era su pareja ni lo sería nunca, debía detener las ilusiones antes de decepcionarse una vez más en cuanto al amor. “No importa ya, traeré una bolsa de dormir de las que uso para acampar y yo dormiré allí. Mis invitados nunca duermen en el piso.” Finalizó antes de levantarse de la cama e irse hasta su closet con una cara desanimada, la verdad era que odiaba sentirse de aquella manera, necesitaba dormir por un buen rato para olvidarse de que su realidad apestaba un poco. Quizás hubiera sido mejor no verla en persona ya que tenerla cerca y no poder tocarla como deseaba dolía más que la propia distancia.
Observó como la modelo se movía de encima suyo, ocupando sitio a su lado. No sabía si aquello le había herido o aliviado. En aquellos momentos, y con la relación que mantenían, no conocía el estado de los sentimientos contrarios hacia su persona, pero si los propios; y no conseguía descifrar si la opción correcta era aquella o acercarse tanto que su madre irrumpiría en esa relación, cortándola de raíz. Jamás le había contado a Adri que su madre le prohibía salir con chicas, ni lo que había sucedido con su ex-novia, pero nunca había tenido la oportunidad o tan solo no lo veía relevante, pues creía que la italiana no sentía lo que ella... Espera ¿acababa de reconocer que estaba enamorada? salió de sus pensamientos, volviendo a la conversación con la contraria -Yo, eh...-. Dijo, dudosa pues no conocía la respuesta a aquella pregunta. Tomó aire y mordió su labio, maldiciendo hacia sus adentros. En tan solo dos minutos habían pasado de estar bromeando a sonar más serias que un director hablando con un niño que había hecho alguna trastada. Bajó su mirada, observando como sus dedos jugueteaban con los mismos, cuando Adrianna se levantó, sentenciando lo que parecía ser una aclaración en un tono apenado que la americana no esperaba. Segundos después, como si de un acto reflejo se tratara, la muchacha movió su cuerpo hacia arriba, posándose sobre sus pies y agarrando la muñeca ajena -Espera...-. Susurró, acercando a la contraria hacia ella hasta que quedaron de frente, a pocos centímetros la una de la otra. No sabía ni que hacía. Probablemente era su subconsciente actuando, pues no tenía dominio sobre sus acciones; pero realmente le gustaba como aquella iba -Adrianna... Tú y yo...-. Respiró hondo y negó con la cabeza, cerrando los ojos y abriéndolos después, observando claramente el bello rostro de la ojimarrón -Tú y yo...-. Repitió, sonando como una idiota. No podía expresar con palabras las ganas que tenía en aquel momento de besar los labios de la contraria.
Are you even real? || Reagianna
( &.-@adespadea )
El humor percibido por parte de la americana era lo que siempre ponía a la italiana nerviosa y lo peor del asunto, según ella, era que lo disfrutaba. Con una sonrisa juguetona se atrevió a subirse encima del regazo de Reagan, agarrándose con fuerza de su cuello para evitar perder el equilibrio y caerse como una tonta, aquello sí que la haría esconderse por el resto del día. “¡¿O sí?! ¿Quieres dormir conmigo, Rea?” La molestó con un tono sugestivo que ambas sabían que podía llegar a sonar algo provocativo, sobretodo debido a la cercanía de sus cuerpos pero de igual forma podían obviarlo, asegurando que se trataba solo de una broma aunque la ojimarrón sabía que no era así del todo. “Creo que no es tu día de suerte, llevo meses durmiendo con el peluche gigante que me enviaste y será difícil quitarme la costumbre.” Comentó divertida sin despegar la vista de la contraria y luego tiró de la pierna del peluche que ocupaba una buena parte de la cama, en su gran tamaño podía recostarse el cuerpo entero de la modelo como si fuese una cama individual, por algo amaba los regalos de su mejor amiga. “Pero puedes intentar convencerme de que dormir contigo es más cómodo que con Mr. Fluffy.”
Cuando sintió como la italiana tomaba asiento en sus piernas, se amoldó para que ella estuviera más cómoda sobre su regazo y rodeó su cintura con los brazos, mirando a la contraria sonriente. Soltó una carcajada ante la siguiente pregunta -¿Cómo no iba a querer?-. Sonó ofendida, llevando una mano a su pecho -Dime ¿quién no querría dormir contigo?-. Rió de nuevo, aunque en cierto modo decía la verdad. La mujer que tan cerca se encontraba de ella era preciosa, pero definitivamente lo negaría si le preguntaban. Recordaba a la perfección lo que pasó la última que con una chica intentó mantener relación, y no quería pasar por aquello de nuevo; ni hacer a Adrianna soportarlo -¿Prefieres dormir con el peluche que te regalé a dormir conmigo?-. Formuló, levantando las cejas, algo sorprendida por aquello. Observó como la ojimarrón se movía para alcanzar el osito de gran tamaño que hacía dos segundos se encontraba posado en la cama -Estás sentada encima mío, soy supercómoda, yo lo sé-. Sonrió, echando un vistazo al objeto que su amiga sujetaba feliz -O podemos dormir los tres juntos si lo quieres, pero me niego a que prefieras a un peluche que a mi-. Intentó no reír, con la idea de sonar ofendida. Finalmente, soltó una suave carcajada y miró de nuevo a la muchacha morena, callándose y observando el rostro de esta como si nuevo pareciera. Respiró hondo, realmente era hermosa y hasta le causaba miedo lo que pudiera hacer. No sabía si la dueña de la casa sentía lo mismo que Reagan, pero aunque lo hiciera; no podría permitírselo, no como hizo con Lilac. Y es que en aquellos momentos, cuando la vista de la chica se posó en los labios ajenos, lo único que deseaba era besarla. Se quitó aquello de la cabeza, como si de algo malo se tratara y movió su cabeza hacia el lado donde el armario se encontraba -Creo que...-. Se aclaró la garganta -Creo que deberíamos sacar mi maleta y preparar mi cama, tal vez...-. Dijo, hasta negando la posibilidad de dormir en la misma cama, casi sin importarle si su mejor amistad había accedido o no, recolocándose y moviendo las manos de donde ya no se encontraban.
Are you even real? || Reagianna
( &.-@adespadea )
Aparentemente sus familiares estuvieron conformes con la bienvenida y permitieron que las jóvenes se adentraran en la mansión, por supuesto que la modelo estaba aún más emocionada que cuando consiguió un trabajo en la agencia de modelaje por el simple hecho de tener a la americana a su lado. El señor Spadea sacó el equipaje de la ojiazul para llevarlo a la habitación de su hija pero esta insistió en llevarlo ella misma junto a Reagan, claro, y terminó por ser lo más cómico del día como la italiana batallaba para subir la pesada maleta por las escaleras centrales. “Uhm… ¿Reag, me puedes dar una mano?”
La ojimarrón no podía evitar sonrojarse por simples miradas o sonrisas, no entendía que le pasaba, una emoción normal no dejaba a las personas en ese estado de felicidad casi que eterna. En menos de un minuto llegaron a la gran habitación, estaba de más decir que era la más ordenada, lujosa y femenina de la casa, sobretodo el closet que en cuestión de prendas valía más que su auto. “Este es mi cuarto, bellissima. ¿Te acuerdas cuando hacíamos Skype y nos quedábamos dormidas juntas?” Recordó con una sonrisa que reprimió al morder su labio inferior, tomando asiento en la gran cama donde solo ocupaba una pequeña parte y le dio un golpe al espacio a su lado, invitando a la mayor. “Ya no tiene que ser mediante una cámara. Finalmente podemos dormir juntas. Bueno… No exactamente dormir juntas.” Rió nerviosa, mirándola por unos segundos.
La muchacha se encontraba actualmente observando como su cyber-amiga intentaba subir el equipaje por las escaleras -Eeeh…-. Susurró, moviendo toda su pose hacia la derecha, intentando examinar la situación en la que la italiana se encontraba -¿Quieres que…?-. Comenzó sugiriendo, cuando la maleta calló un escalón abajo y la pregunta de la contraria fue pronunciada -¡Claro!-.Respondió rápido, comenzando su marcha hacia la escalinata en su frente se encontraba. Agarró la valija y la cargó en sus manos, tirando de ella hasta que llegó a la planta superior. La siguió hasta la habitación de Adri, donde dejó su maletín posado al lado de la puerta -Es muy lindo-. Dijo, girando sobre si misma para observar las paredes de la habitación. Tornó su cuerpo hacia la contraria -¿Cómo iba a olvidarlo? lo pasaba genial hablando contigo, y viéndote…-. Dijo sonriendo, recolocándose el pelo y levantando una ceja por como aquello había sonado. Se acercó donde la joven descansaba, tomando sitio en el lugar que ella había señalado -O si…-. Sonrió maliciosamente. Sabía que estaban de broma, o algo por el estilo. Ambas habían estado mucho tiempo hablando, y la confianza que habían cogido era mayor a la que tenía con mucha de sus amigas, y por ello se permitía hacer bromas de aquel calibre. Giró su cabeza para mirar a la cara de la italiana, donde dejó su vista posada.
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