Crecí y me crie en el circo de mi familia, el cual había pertenecido a estos hacia mas de un siglo y estaban orgullosos de éste.
Mis padres se conocieron en este mismo circo, el cual en ese entonces le partencia a mi abuelo Percival Howard. Un viejo cascarrabias que amaba el dinero.
En ese entonces mi madre era la artista principal del circo y mi padre era el único hijo y legitimo heredero de la fortuna Howard. Éstos se enamoraron inmediatamente, pero por el cruel destino no pudieron estar juntos, hasta que el gran Percival, murió. Mi padre, George Howard, recibió su herencia e inmediatamente se casó con mi madre, Olenna Blackwood.
Los dos enamorado se unieron en un solo cuerpo crearon a su primogénito, Eric Howard, quien sería el heredero de la enorme fortuna, pero desgraciadamente para él, no fue el único hijo, sino que detrás vinieron 4 mas. Tres mujeres y un varón, quien además era el más pequeño y el mas consentido de todos. Aun así éste joven, llamado Williams Howard, jamás deseo el control del circo al igual que sus hermanas, sino que a él le interesaba otra cosa, los animales.
Williams, sentía mucho respeto y cariño hacia la mayoría de los animales. Su madre Olenna, le había dicho que jamás se acercara a la jaula de los leones y tigres, ya que estos no estaban domesticados como los caballos, elefantes y demás animales, aun así éste le gustaba desobedecer.
A la edad de 4 años, cuando nadie estaba para cuidarlo, éste se encaminó lentamente hacia las jaulas de los leones y sin previo aviso, atravesó las rejas, gracias a su pequeño cuerpo, y se quedó allí, mirando como los leones comían o descansaban.
Su madre y hermanas, lo encontraron recostado sobre la panza de una de las leonas durmiendo plácidamente, mientras el animal le lamia sus manos.
Algo nerviosas, llamaron a George, quien con mucha habilidad y con un gran pedazo de carne, pudo apartar la leona de su hijo y poder "rescatarlo". Olenna, con lagrimas en los ojos recibió a su hijo en brazos, quien al despertarse, se refregó los ojos y miró a su madre. -¿Qué pasa madre?- preguntó, muy inocente.
Olenna, sin querer preocupar a su hijo, se enjugo las lagrimas y dijo:
Así fue como su amor y respeto por todos los animales, creció. A la edad de 14 años se convirtió en el domador número uno del West Blue, reconocido por todos los cirqueros del mundo.
Aunque Williams tenía todo, su vida estaba hecha, tenía dinero, una excelente carrera, muchas pretendientes, éste no se contentaba con solo conocer las islas de todo el West Blue.
Hacía tiempo, cuando tenía 16 años, había escuchado a unos marineros, hablar sobre un territorio peligroso que solo los aventureros más valientes se atrevían a transitar. Así fue como nació su idea de navegar por los mares y obtener todo ese conocimiento, que lo esperaba allá afuera.
Cuando le contó a sus padres, estos inmediatamente le dijeron que era una locura y le prohibieron salir al mundo exterior. Pero hubo una sola persona que lo apoyó, su hermano mayor Eric, quien deseaba que su hermano menor se alejara de todo esto, para así poder heredar una mayor parte de la fortuna.
Apoyado por su hermano y con algo de dinero a la edad de 20 años, cuando éste finalizó sus estudios, salió a buscar grandes aventuras, las cuales encontró gracias a un grupo de piratas que se encontró en Ilusia, los cuales lo reclutaron por su gran alegría y su ideal de aventurero.
Estando en el navío pirata, aprendió a usar espadas y a luchar con los puños.
Las aventuras y los combates no le faltaron a Williams, pero jamás pensó que se encontrarían con personas tan poderosas. Antes de que la banda pirata llamada, Los Piratas Chimpancé, ya que el capitán tenía uno de esos monos al cual siempre llevaba en sus hombros, callera en desgracia en Loguetown.
La marina, cumpliendo su deber, arrestó al capitán de la banda y lo sentencio a muerte, mientras que a los demás piratas los atraparon y los encerraron en frías cárceles, pero no todos fueron capturados. Algunos pocos, incluyendo a Williams, pudieron escapar de las garras de la marina y volver a sus respectivas islas.
Antes de que el capitán de los Pirata Chimpancé fuera capturado, regalo su único amigo a Williams. Sus últimas palabras fueron:
- Cuídalo y él lo hará también-
Derrotado por la aventura, Williams decidió volver con su familia cirquera luego de 8 años de piratería
Desgraciadamente, cuando llego a la isla, se enteró que su familia había decidió viajar hacia el Grand Line, donde le ofrecieran grandes espectáculos a los nobles de aquellas lejanas tierras.
Con solo su amigo chimpancé, decidió pasar los últimos dos años en esa isla, sobreviniendo como podía. Robos menores, dormir a la intemperie y otras cosas más, pero éste jamás se arrepintió de haber sido pirata, sino que ahora lo deseaba más que nunca.
Luego de dos años, a la edad de 30 años, junto a su amigo chimpancé decidieron salir nuevamente de aventurar y esta vez si pasaría al Grand Line y viviría aventuras que ni siquiera él se podía imaginar.
"De ahora en más viviré mi vida como una verdadera aventura"