Barreras
Hay que ser más fuerte, me dijo mi mamá cuando me vió llorar. Hay que ser más inteligente, me dijo mi papá cuando me vió titubear. Hay que ser segura, rápida, preparada, orgullosa, humilde, buena.
Hay que ser perfecta.
Y volví a llorar, y volví a recordar en lo débil que me volvía en cada lágrima. Volví a tartamudear, y volví a recordar lo insegura que me veía con cada palabra. Entonces, empecé a escribir.
Entre mis cuadernos llenos de sangre y lágrimas y la vida real había una enorme barrera impenetrable. Nadie nunca vería mi dolor.
Y así, construí más muros, más protección.
Entre el cubículo del baño donde sollozaba y temblaba mientras las nauseas me ahogaban, allí me escondí.
Entre las mangas largas y la piel golpeada, allí me escondí.
Entre el carro a 100km/h pidiendo tener la fuerza para tirarme por el precipicio cerca de mi casa, allí me escondí.
Entre los muros de mi cuarto, tirada en el piso en medio de la noche, con las voces en mi cabeza y pidiendo a Dios morir, allí me escondí.
Pero no hice más que esconderme, porque la barrera te oculta, pero no borra el exterior, no cambia realidad. Y así con miedo, volví a salir, pero siempre recordando que tengo un lugar a donde ir.















