Recuerda no ver el telediario. Recuerda no ver el telediario. Recuerda no ver el telediario. Recuerda no ver el telediario. Recuerda no ver el telediario. Recuerda no ver el telediario. Recuerda no ver el telediario. (por salud mental y física)
One Nice Bug Per Day

❣ Chile in a Photography ❣

Love Begins

No title available
Sweet Seals For You, Always
🪼
hello vonnie

Kiana Khansmith
Three Goblin Art
we're not kids anymore.
AnasAbdin
Mike Driver
Cosimo Galluzzi

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blake kathryn

JVL

Discoholic 🪩

祝日 / Permanent Vacation

Kaledo Art
todays bird
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@rociolara
Recuerda no ver el telediario. Recuerda no ver el telediario. Recuerda no ver el telediario. Recuerda no ver el telediario. Recuerda no ver el telediario. Recuerda no ver el telediario. Recuerda no ver el telediario. (por salud mental y física)
Siempre quise tener pecas.
Los quitamanchas son una de las grandes mentiras de nuestra época. Y esto lo aprendí de mi madre. En mis 26 años de vida, que ya son, nunca me ha funcionado ninguno de estos artefactos. He comprado mil marcas y mil variantes, intentando ofrecerles el beneficio de la duda... pero no, las manchas siguen ahí.
Y si mis manchas son iguales de la del resto de los mortales, ¿cómo es que no nos hemos rebelado contra una industria que nos vende falsas esperanzas?
Hace unos meses decidí pasarme a los foros marujiles de Internet... y tampoco. Lo último que hice fue cocer hojas de laurel para recuperar un vestido desteñido. Huelga decir que el vestido nunca volvió a su estado natural y el mejunje lo único que hizo fue perfumarme la casa.
Así que he optado por tomarme estos pequeños accidentes domésticos como fatalidades del destino.
A veces los tweets se me enredan en el pelo.
Viernes* *¡y el lunes fiesta!
Esta semana le he dado un mordisco a la manzana de Steve Jobs. He pecado.
Ya lo dijo Bunbury... "Hoy no estoy para nadie".
Por primera vez esta frase cobra sentido.
Yo siempre he sido muy de caída libre.
Un día de estos le alquilo la huerta a mi padre.
¡Feliz día de la mujer!
De eso que se te atraganta alguien y por mucho esfuerzo que hagas no logras tragarl@. La garganta duele y la paciencia se agota.
Hoy empiezo al gimnasio. Espero reordenar mi karma y superar mi récord de frecuencia (que viene siendo ir una semana seguida y convencerme el resto del tiempo de que me ha sido imposible volver).
Aviso a comandantes: Mi modo "frío polar" se ha activado.
Gracias a los señores de Amazon, y a mi Papa Noel particular, he cumplido uno de mis mayores deseos: simultanear la lectura de siete libros (cuatro novelas y tres textos académicos).
Eso sí, el trayecto en metro se me hace muy corto y a veces creo que los personajes bailan de un texto a otro.
Está claro que el metro es un pozo sin fondo de conversaciones ajenas. A veces merece la pena hasta que te suban, periodicamente, 2 euros el abono.
El lunes se sentaron dos chicas a mi lado. Una le contaba a la otra los problemas con su novio. Según dejaba entrever hacía dos días que habían tenido una discusión de ésas que te llevan a hacerte una pregunta ¿en qué momento comenzamos a compartir espacio y tiempo?
Su amiga, al igual que yo, estaba expectante porque le contara cuál había sido el GRAN motivo de la discusión que estaba a punto de mandar al traste años de relación. A mí sólo me quedaba una parada para llegar a mi destino y di por perdida la curiosidad. Pero cuando estaba a punto de salir la oí decir: "le contó a Inés y Miguel que hice la tortilla de gambas sin freírlas antes y eso no se lo perdono".
Las gambas de la discordia.
De pequeña el cura de mi pueblo intentó, por activa y por pasiva, que entrara a formar parte del coro de la Iglesia. Nunca fui. A misa iba por los 20 duros que me daba mi madre y para ponerme aquel vestido de chaqueta y falda de Zara que tanto me gustaba y que al parecer era para "las ocasiones especiales". En el instituto elegí SCR en un acto de rebeldía por todos aquellos años de religión que no me sirvieron para nada, ni siquiera para distinguir si Dios y José eran o no la misma persona.
Sin embargo, al menos hay un par de ocasiones a la semana donde en mi cabeza sólo cabe una frase !Ay Señoooor!.
Suelo susurrarlo en mis adentros, pero a veces se me escapa sin darme cuenta.