━━━ renato peralta de león ∗ ( b. 2001, la paloma )
pronombres masculinos. aries. técnico en reparaciones, florista. skeleton doce : the bully.
━━━ ∗ tablero ∗ playlist ∗ formulario ∗ introducción ∗ conexiones
2025 on Tumblr: Trends That Defined the Year
trying on a metaphor

titsay
Cosmic Funnies
No title available

No title available

oozey mess
sheepfilms
Lint Roller? I Barely Know Her

祝日 / Permanent Vacation
Alisa U Zemlji Chuda
KIROKAZE

@theartofmadeline
wallacepolsom
RMH
"I'm Dorothy Gale from Kansas"
h

JVL

blake kathryn
🪼
seen from Malaysia

seen from Malaysia

seen from Türkiye

seen from United States
seen from United States
seen from United States

seen from Malaysia

seen from Malaysia

seen from United States
seen from Brazil

seen from Malaysia
seen from United States
seen from United Kingdom

seen from Thailand
seen from United States
seen from United States

seen from United States
seen from Maldives

seen from Malaysia

seen from Türkiye
@rvenatos
━━━ renato peralta de león ∗ ( b. 2001, la paloma )
pronombres masculinos. aries. técnico en reparaciones, florista. skeleton doce : the bully.
━━━ ∗ tablero ∗ playlist ∗ formulario ∗ introducción ∗ conexiones
la pena solo consigue afianzarse como si echase raíz, ramificaciones esparciéndose en toda la extensión de su anatomía, el pecho llenándose de pesadez porque reconoce razón, porque descubre que no puede proteger a todo el mundo, y eso le pesa más que cualquier otra cosa. enfocarse en jason significó descuidar a cleotilde, y de haberse enfocado en ella, hubiese sido al revés. lo peor es que no se puede arrepentir completamente, pero vaya que duele sentirse una decepción. "no vas a hacerlo, tilly. siempre voy a volver a ti, te lo prometo," enfatiza, la mira con tristeza embargando achocolatados porque ambos saben que una y otra vez ha estado al borde de su fin, que en el momento ignora el miedo y aquello podría ser su peor error, constantemente. la sostiene con fuerza, con toda la fortaleza que consigue porque cuando cleotilde llora y se desmorona él no se siente tan invencible como suele mostrarse. "me haces feliz," le corrige sin titubear, pronuncia cada letra con la certeza de quien le dedica cada latido y cada sonrisa a ella, que si está allí y es mejor es por ella. le permite contornear su rostro, él mismo se permite deleitarse con caricia contra la mandíbula y deja que párpados caigan ligeramente, suspiro suave casi aliviado, porque al menos en ese preciso instante están a salvo, incluso cuando todo a su alrededor parece caerse a pedazos. asiente, la entiende, y se toma un momento antes de volver a mirarla a los ojos. "no necesito que estés entera, no necesito que estés bien," le aclara mientras le acaricia con cariño una rodilla, su mano se mueve por su muslo de manera inocente, afectuosa, como quien busca brindar calor reconfortante. "solo necesito que me dejes quedarme contigo, eso es todo. lo demás lo resolveremos sobre la marcha," asegura con brillo en mirada, uno que parece esperanzador, incluso si semblante acarrea tristeza. hace una pausa chiquita cuando relame los labios, y entonces se dedica a abrir la bolsita de tela que tenía entre sus manos. de allí saca varias púas de guitarra, unas en mejor estado que otras, de marcas propias y otras con impresiones de bandas de rock y metal. "estas eran de mi abuelo," explica. "las coleccionaba de los conciertos a los que iba, decía que valían un montón... no por las bandas, sino por lo bien que la pasaba, porque cada una tenía una historia," sonrisa apenas quiere nacer, gracia arrastrándose entre entrañas adoloridas. con torpeza y dificultad se mueve para sacar su cartera desgastada que se niega a cambiar, y de uno de los compartimentos saca una foto igual de desteñida y con dobleces. en ella se ve a un hombre de cabello largo y barba canosa, con un arete grueso en la oreja justo como el que tiene renato. en su regazo, un niño de rizos espesos y mirada inocente, no mayor a unos cinco o seis años, y sobre el mismo, una guitarra mucho más grande que él, prácticamente imposible de manejar para unas manos tan pequeñas. no dice mucho más, solo le extiende la fotografía y él se dedica a jugar un poco con las espigas, comisuras se elevan como si pudiese escuchar narraciones que corresponden a recuerdos en la infancia, y entonces vuelve a mirar a castaña. "¿está bien si las ponemos en la habitación de cosmo?" pregunta, elevando la agrupación de puás entre pulgar e índice. "quería dárselas antes," menciona, y media sonrisa flaquea, porque no hubo tiempo.
' no te puedo perder a ti. ' bisbisea una verdad indeleble, una y otra vez, un hecho aterrador en el cual comienza a sopesar las posibilidades, los hechos y en todos es renato quién parece arrancar el resto de lo que queda, porque ya es de él, siempre lo ha sido, pero no cae en cuenta hasta ese momento, en el que posibilidad de perderlo fue tan cercana, tan capaz de arrancarle el último aliento y vuelve a mirarlo a los ojos. ' cuídate, por favor, no me importa sí vas a seguir corriendo hacia allá, solo piensa que... no puedes dejarme nunca o yo misma voy a revivirte para re matarte. ' murmullo se esconde con una risita que se cuartea, porque todo se siente polarizado, porque ríe y al mismo tiempo el hueco del pecho le recuerda que no se ha ido, que está ahí, que permanece y parece querer golpear todo lo que está a su alrededor. ' ¿de verdad? ' bisbiseo se corta, no quiere soltarlo, se acerca más de ser posible, le acuna el rostro con falanges temblorosas, con un movimiento pausado y débil que hace un eco casi sordo porque está ahí y no está del todo pero al mismo tiempo, ¿qué importa cuándo uruguayo está tan cerca y puede respirar de nuevo? ' tú también me haces muy feliz, no quiero dejar de serlo. ' y no quiere dejarlo a él, pero le gustaría sentir que merece sonreír de la manera en la que lo hace, que latidos acelerados sí puedan seguir consagrándose como lo mejor de su día por poder tenerle así de cerca. ' podríamos irnos de aquí, cuando... cuando todo esto se termine. ' trámites, duelos, sabe que renato no se desprendería fácil de sus amistades, ella por su parte ya no está tan segura de sí alguien fuera de joy tendría esa devoción porque ahora está aterrada de perderlo todo. ' nunca me imaginé una vida fuera de bellemaris porque siempre quise una vida tranquila, ¿sabes? las mañanas en el mar, las puestas de sol... ' se amolda a él, traza el contorno de la rodilla, la cabeza se recarga contra el pecho donde puede escuchar la calma de caja torácica. ' quiero todo eso contigo. ' es irónico porque en una sensación cargada de pesimismo, a pesar del mismo, todo termina guiando en dirección masculina, solamente quiere estar con él. presta atención, mirada se fija en púas, en la historia detrás de ella, sonrisa se suaviza, mirada intercalada entre perfil masculino y lo que cae entre sus manos, la diestra sosteniendo la fotografía que le causa un vuelco, una risita brevísima cuando vuelve a mirarle. ' eres tú... ' y es frase cargada de simpleza que significa mucho más de lo que podría imaginar en ese momento cuando los labios rozan suavemente los ajenos, un gesto casto antes de asentir suavemente con la cabeza. ' claro que si, ¿qui-quieres entrar ahora? ' inquiere, despacito, mano libre deslizándose contra la opuesta, trazando un patrón inconexo y no puede más que mirarle con adoración plagando cada parte de pupilas, de efigie. ' puedes entrar cada vez que quieras, mi amor. ' le recuerda, despacito. ' no necesitas mi permiso. '
una risa cosquillea con mayor convicción cuando escucha amenaza, porque ha aprendido con el paso del tiempo a su lado, con las horas compartidas entre risas y silencios, todas esas diferencias que les caracterizan y los diferencian, las partes que son tan distintas que podrían pertenecer a rompecabezas diferentes, pero que terminan encajando perfectamente. renato solía ser un huracán dejando desastres a sus espaldas, y si bien continúa siendo poseedor de carácter escandaloso / desastroso, encuentra tierra firme en brazos femeninos, apacigua hasta ser brisa mucho más tranquila, aprende a dar pasos cautelosos, a no tirar todo a su paso. le gusta el sentimiento de encajar mejor, de no quebrar los bordes al intentar adaptarse. “nunca he estado tan seguro de algo como ahora,” declaración es sincera, se nota en la forma en que voz se suaviza, en la mirada cargada de dulzura que guarda para esa cercanía con ella. “vas a tener que echarme a patadas si quieres que me vaya,” la advertencia se desliza con gracia, humor intentando ocultar el hecho de que a estas alturas no soportaría tener que alejarse, tiene la certeza de que le faltaría el aire sin ella. “e incluso así, prometo volver,” porque es necio, porque insistencia solía ser característica fastidiosa de quien no se rendía tan fácilmente cuando tenía un objetivo. esta vez es mucho más profundo que eso: no quiere dejar de ver reflejo en ojos marrones, ni quiere despertar sintiendo su ausencia en la cama. se queda en silencio cuando escucha lo siguiente, y se asoma cuidadosamente para verla reposando en su pecho; contornea el perfil femenino con su mirada, y una de sus comisuras se alza en sonrisa enternecida. “la ventaja de las puestas de sol es que puedes verlas en cualquier parte del mundo,” índice va a acariciar lentamente la sien, desciende con lentitud por su mejilla volviéndose un gesto afectuoso y delicado. “¿a dónde te gustaría ir?” pregunta con interés, se permite sostener la fantasía casi con pinzas, porque es tan tentadora como complicada. “—— iría contigo al fin del mundo, preciosa,” añade en un murmullo. cada vez le queda más claro que cleotilde y él quieren lo mismo, y aunque podría resultar aterrador, en realidad aplaca corazón abrumado. cuando menor cae en realización observando fotografía, renato sonríe con mejillas tiñéndose de rosado. aunque él escogió compartirle eso, cae en cuenta de que una vez más la mayor de los van dorn se queda con una primera vez, con una intimidad que no compartió antes. deposita beso breve, lo hace con cariño y delicadeza, y párpados permanecen cerrados unos segundos porque por un instante se siente fuera de todo el infierno. ante pregunta asiente, le toma la mano y le da un beso en el dorso antes de levantarse y ayudarla a ponerse de pie. “gracias,” susurra con suavidad, y lo hace con una seguridad indeleble, porque quizás castaña ni se imagina cuánto eso significa para él, porque sabe que le otorga una vía a su familia, esa que tanto ha cuidado y sostenido— y él lo entiende, porque ha andado un sendero semejante. es él quien toma la iniciativa al girar el pomo, pero abre la puerta para darle el paso a ella y camina a sus espaldas. no quiere ni detenerse a analizar lo que implica en psique ajena el ser inundada por aroma masculino, así que le da un momento, y él se mueve por el lugar casi como si temiera romper algo al dar cada paso. marrones inspeccionan, reconoce la esencia en cada rincón, cada decoración gritando su nombre, y por eso sonríe. “ojalá yo hubiese sido así de genial a su edad,” se anima a mencionar aquello que opinan él y bautista respecto a cosmo, eso que le enterneció cuando charlaron sobre lo sucedido y antes de ello. tras dejar la ofrenda sobre una repisa donde considera que no interfiere con el orden, se gira en dirección a menor. “¿quieres un minuto?”
firmeza que intentó sostener en el cuerpo y las palabras comienza a flaquear casi al instante cuando lo escucha, cuando miradas se encuentran una vez más y reconoce en él la angustia en el brillo de los ojos, en el timbre de su voz. está molesta, por supuesto que lo está, pero no con él, no realmente. pétalos se presionan entre sí, angustia que llevaba acumulada en el pecho desde que puso un pie fuera de santa elara pareciera arremolinarse en ese preciso instante y, en un principio, emerge en palabras que se desarman. “¡no tendrías que haber ido, renato!” no grita, no tiene fuerzas para hacerlo, pero ímpetu de entonación pareciera ser un intento de ello. “¿qué pasaba si todavía estaba ahí? ¿enserio pensaron que podían enfrentarlo? si estaba ahí, si los atacaba a ustedes, yo…” voz se quiebra, se siente incapaz de continuar hablando, nudo en la garganta se presiona hasta el punto en que ya no puede evitar lágrimas, aquellas que descienden en surco salado sobre sus mejillas. “renato… no te puedo perder, no a vos.” es impulsiva ante siguiente movimiento, se mueve sobre el sofá y se abalanza sobre él para rodearle el cuello con los brazos, al mismo tiempo esconde el rostro en el hueco de su cuello, aferrándose a anatomía cual si de esa forma pudiese mantenerlo allí con ella, asegurarse de que no fuera a hacer ninguna otra cosa así, incluso aunque no podían estar seguros de nada, necesitaba al menos intentarlo.
puede entender de dónde viene preocupación, la ha visto constantemente pesar en ojos profundos desde que lo vio sobre charco de sangre en la arena, desde que abrió los ojos en la camilla de hospital, lo ha visto cada día posterior porque la gente a su alrededor no deja de caer sin vida, y renato aún no logra concebir cómo todo resulta tan incierto, cómo se quedan sin armas / sin posibilidades para evitarlo, como arena que se escapa entre los dedos y solo deja sensación incómoda contra la piel. escucha lo que reconoce como reprimenda, incluso si esta no llega con la fortaleza de siempre, y relame los labios que se sienten desérticos, pasa saliva para distender nudo en la garganta y niega lentamente. "mila..." repite su nombre con pena, apesadumbrado, culpable. siempre pronuncia con certeza absurda que puede con ello, reitera una y otra vez que jason y él juntos lo habrían logrado ilesos, pero sabe que no es cierto. quien sea que se oculta tras el casco, va un paso adelante siempre. observa las lágrimas y se intenta mover en su dirección, pero siente que cualquier movimiento podría herirla. entonces ella lo sorprende, cuando se abalanza sobre él renato abre los ojos en desconcierto lento, y finalmente la envuelve entre brazos que la sostiene con fuerza medida, con el cariño y la firmeza de quien promete nunca dejarla atrás. le permite acomodarse contra su pecho y los dedos torpes se aferran despacio en distintos puntos, acarician en patrones al azar, y la invita a encontrar posición más amena en su regazo como si allí pudiese protegerla de todo. al menos por un par de minutos se siente así. “no me vas a perder, te lo prometo,” reitera. “pero no me hagas esto, mila… tenía que ir con él, no podía llevarte a vos, no podía exponerte así—— si algo te pasara, yo… no podría vivir con eso, ¿me entendés? necesito saberte bien en todo momento,” voz vibra sin que pueda siquiera intentar evitarlo, le acaricia el cabello y le presiona los labios contra la coronilla. “¿te acordás cuando éramos más chicos? cuando nos quedamos hasta la madrugada en la florería y te prometí que no te ibas a deshacer de mí nunca,” se ríe quedito, apenado. fue una de esas noches que se alargaban, conversaciones se volvían más densas y pesares parecían enormes para la edad que tenían, y ahora que mira hacia atrás lo encuentra tan minúsculo. “eso sigue en pie, vida. ningún desquiciado con gancho nos va a separar, ya vas a ver.”
* ⠀ ᛋ⠀◞ @rvenatos ha dicho: si por alguna razón soy el siguiente, quiero que heredes mis cosas.
"¿eso significa que me quedaré con la de i love hot mom's?" inicialmente lo toma con humor, incluso cuando el estómago se le revuelve ante la posibilidad y se nota en esmeraldas. no es tan expresivo, pero reacciona dándole un suave empujón. "deja de hablar estupideces, no vas a ser el siguiente." más que una promesa vacía, es una advertencia que deja entredicho un 'no te atrevas.' "me besas, me ghosteas y ahora me dices esto." dramatiza, queriendo disfrazar propia preocupación.
no evita verse contagiado por el intento de suavizar el tema seleccionado, la forma en que blondo decide tomárselo a la ligera como siempre ha sido entre ambos. pero en el pecho algo arde, escoge ignorarlo un poco más. “ah no, esa se va a la tumba conmigo,” se burla, porque tiene la certeza de que si algo le pasa, la misma joy hoffman va a encargarse de quemar ese trapo para no seguir avergonzando a su mejor amiga. el pensamiento remueve algo entre las costillas, la sonrisa flaquea, pues se da cuenta de cuánto le gusta su vida ahora, de cómo vínculos han evolucionado, y no quiere morir. no quiere decirle adiós a eso. se ríe quedito cuando lo empuja, sacude despacio la cabeza como si así pudiese hacer lo mismo con el pensamiento. “no está de más ser precavido,” dice. “no quiero que me entierren. quiero que me regresen a la paloma,” explica, mirando en otra dirección porque teme enfrentar ojos claros, porque está hablando más que en serio. “las cenizas de mi abuelo están descansando en el jardín, junto a las flores favoritas de mi abuela. yo quiero que me dejen en el mar,” asiente despacio, cada palabra cayendo con la certeza de quién se podría estar despidiendo. entonces voltea, le coloca una mano en el hombro con ese afecto tosco. “así que te vas a ir a la balconada temprano por la mañana, vas a ver el sol salir, vas a surfear un rato… y luego me vas a dejar allí,” los ojos grandes y expresivos se posan en ajenos, sonrisa traza labios con seguridad. “será nuestra última cita, si quieres,” se anima a bromear, aunque el pecho se le contraiga con fuerza ante la idea de ser olvidado.
' me dejaste sola. ' tiembla, origen de dolencia, de una sensación de molestia que se clava y se sabe egoísta, se odia al serlo, al no reconocer la capacidad de dejarlo ir, de no poder olvidar el hecho, porque ah, como amaba a renato precisamente por esa valentía atrabancada, por esa nobleza incapaz de diluirse, porque protección siempre prevalecía y aún así, el cántico absurdo de quien se siente patética se clava en la punta de la lengua, en esa mirada cristalizada que empapa las mejillas con la calidez de sentimientos que ya no pueden controlarse. ' ¿qué pasaba sí te perdía a ti también ese día? ' no quiere pensarlo, se entrelaza en el locomotor y lo aletarga, lo hace sentir un vacío que no está pero podría estar, le hace sentir que por un momento la respiración va a perderse, que va a terminar perdiendo los vestigios de cordura, quiere callarse, guardarse aquello, entrelazarse y lamer las heridas, pero ya es demasiado tarde porque lo ama, lo ama y decirle todo es el impulso primario que no se puede acallar. ' estoy enamorada de ti precisamente por eso, porque no puedes no anteponer a las personas que quieres por encima de ti, pero, ' y no lo ve, ah maldita vergüenza, maldito egoísmo que no deja de consumirlo todo a su paso, que se clava y roe todo lo que es, todo lo que está ahí. ' necesito que siempre regreses, yo no puedo hacer esto sin ti. ' se paraliza, se siente vacía y perdida. por el rabillo del ojo distingue figura ajena, el peso y el calor de costado cambiando y cuando la abraza, cuando la atrae contra sí no evita el ligerísimo sollozo empapando los labios, ese preámbulo débil dispuesto a clavarse entre pétalos abiertos, que se aferra a él como sí fuese bote salvavidas. ' quiero hacerte feliz. ' admite, cuando ojos colisionan. ' ¿cómo hago eso sí soy todo esto? ' se funde en la caricia, se deja caer como animal herido en búsqueda de ese consuelo que se le ha negado por un rato, labios tiemblan, el cuerpo se estremece cuando navega sin evitarlo hacia él. lo mira, fantasma de sonrisa burbujeando cuando latidos reaccionan a él, a labios contra el dorso, a mano libre trazando la rodilla ajena, impulsándose ligeramente hacia adelante para quedar más cerca. ' yo también te amo renato peralta de león. ' es tan fácil hacerlo y las palabras solamente surgen, en un bisbiseo, en un movimiento cauteloso. ' perdóname yo... ' pausa, entonces le acuna el rostro, traza el ángulo de la mandíbula, se queda prendada de la calidez de rostro ajeno. ' cuando leí qué estabas ahí... ' y odia volverse esa persona, que peor pensamiento sea el que se vuelve realidad. ' no quiero perderte. '
la pena solo consigue afianzarse como si echase raíz, ramificaciones esparciéndose en toda la extensión de su anatomía, el pecho llenándose de pesadez porque reconoce razón, porque descubre que no puede proteger a todo el mundo, y eso le pesa más que cualquier otra cosa. enfocarse en jason significó descuidar a cleotilde, y de haberse enfocado en ella, hubiese sido al revés. lo peor es que no se puede arrepentir completamente, pero vaya que duele sentirse una decepción. "no vas a hacerlo, tilly. siempre voy a volver a ti, te lo prometo," enfatiza, la mira con tristeza embargando achocolatados porque ambos saben que una y otra vez ha estado al borde de su fin, que en el momento ignora el miedo y aquello podría ser su peor error, constantemente. la sostiene con fuerza, con toda la fortaleza que consigue porque cuando cleotilde llora y se desmorona él no se siente tan invencible como suele mostrarse. "me haces feliz," le corrige sin titubear, pronuncia cada letra con la certeza de quien le dedica cada latido y cada sonrisa a ella, que si está allí y es mejor es por ella. le permite contornear su rostro, él mismo se permite deleitarse con caricia contra la mandíbula y deja que párpados caigan ligeramente, suspiro suave casi aliviado, porque al menos en ese preciso instante están a salvo, incluso cuando todo a su alrededor parece caerse a pedazos. asiente, la entiende, y se toma un momento antes de volver a mirarla a los ojos. "no necesito que estés entera, no necesito que estés bien," le aclara mientras le acaricia con cariño una rodilla, su mano se mueve por su muslo de manera inocente, afectuosa, como quien busca brindar calor reconfortante. "solo necesito que me dejes quedarme contigo, eso es todo. lo demás lo resolveremos sobre la marcha," asegura con brillo en mirada, uno que parece esperanzador, incluso si semblante acarrea tristeza. hace una pausa chiquita cuando relame los labios, y entonces se dedica a abrir la bolsita de tela que tenía entre sus manos. de allí saca varias púas de guitarra, unas en mejor estado que otras, de marcas propias y otras con impresiones de bandas de rock y metal. "estas eran de mi abuelo," explica. "las coleccionaba de los conciertos a los que iba, decía que valían un montón... no por las bandas, sino por lo bien que la pasaba, porque cada una tenía una historia," sonrisa apenas quiere nacer, gracia arrastrándose entre entrañas adoloridas. con torpeza y dificultad se mueve para sacar su cartera desgastada que se niega a cambiar, y de uno de los compartimentos saca una foto igual de desteñida y con dobleces. en ella se ve a un hombre de cabello largo y barba canosa, con un arete grueso en la oreja justo como el que tiene renato. en su regazo, un niño de rizos espesos y mirada inocente, no mayor a unos cinco o seis años, y sobre el mismo, una guitarra mucho más grande que él, prácticamente imposible de manejar para unas manos tan pequeñas. no dice mucho más, solo le extiende la fotografía y él se dedica a jugar un poco con las espigas, comisuras se elevan como si pudiese escuchar narraciones que corresponden a recuerdos en la infancia, y entonces vuelve a mirar a castaña. "¿está bien si las ponemos en la habitación de cosmo?" pregunta, elevando la agrupación de puás entre pulgar e índice. "quería dárselas antes," menciona, y media sonrisa flaquea, porque no hubo tiempo.
‘ me niego a creer que paige tuvo algo que ver con esto. ’ — — para @rvenatos.
‘ ¿por qué? ’ no es alguien que la conozca demasiado ni mucho menos, por ende pregunta en serio, investigando punto de vista ajeno. ‘ tiene motivos y tuvo oportunidades de sobra, además, ese prometido suyo puede haberla ayudado. ’ muy obvio, ajá, pero, ¿y si como dijo emory, lo obvio es la opción más certera? nada se siente coherente ahora mismo, ni siquiera lo calma que está junto a renato y el hecho de que no desea insultarlo.
"siempre me pareció... dulce," era una manera de ponerlo, quizás. no eran amigos, tampoco considera que fuesen completos desconocidos, siempre intentó acercarse porque le gustaba— no como las chicas que quería llevarse a la cama, sino que le gustaba de verdad, para conocerla. "pero supongo que eso no define nada," sería demasiado inocente, y eso no es algo que lo caracterice. estira la espalda que se siente tensa, cansada. "es agradable no discutir por una vez en la vida," reconoce, por fin capaz de respirar mismo aire y encontrar descanso incluso sentado a lado de ella.
“yo también.” firmeza flaquea, entonación vibra como quien está a punto de rendirse, porque lo está, porque ya no tiene fuerzas para seguir incluso aunque lo intenta, ya no por ella sino por los demás, por sus amigos, su familia. tiene montones de llamadas de su madre, pidiéndole que regrese, amenazando con que se tomará un avión para ir en su búsqueda, pero se niega a abandonar el pueblo. “fuiste sin mi,” acusación no es tal, no tiene ánimos ni intenciones de discutir, pero angustia se adueña de ella, se mezcla con el enojo, con frustración. “ —me lo prometiste, renato, los dos lo hicimos.” es cierto, no hubiese sido capaz de interponerse en su camino, de impedírselo, pero sí hubiese caminado a su lado, al lado de jason, hubiese marchado a aquel maldito taller junto a sus mejores amigos incluso si reconocía que el final sería ese. “si vas a hacer idioteces y arriesgarte a morir yo voy con vos, ¿me escuchaste?” presiona pétalos entre sí, intenta evitar el llanto incluso aunque fuerza de voluntad prende de un hilo.
puede reconocer que no está bien, y sin embargo, algo se crispa en su interior, la respuesta le altera los nervios que se activan con torpeza, con lentitud, y eso de algún modo lo hace peor. se limita a observarla mientras habla, mientras reproche le quema los oídos porque sabe que le ha fallado, y sin embargo: "sí, mila, me fui sin vos y ¿sabes qué? no me arrepiento, no me arrepiento para nada," escupe, no porque esté molesto con ella, sino porque está frustrado, porque todas las opciones son una mierda, porque hubiese preferido que ninguno pusiera un pie allí. "porque lo que vi en ese lugar me va a perseguir por el resto de mi puta vida," los ojos se le llenan de lágrimas, la voz se le quiebra al final. no es solo teddy, es todo en conjunto: su pésima relación con el mencionado, provocando que se sintiera incorrecto estar ahí, que nadie debería haberlo visto en ese estado tan vulnerable, pero mucho menos él; la forma en la que jason se desmoronó frente a sus ojos como nunca antes había visto. "si te hubiese hecho pasar por eso no me lo perdonaría, ¿me entendes?" hace ademán con la mano para enfatizar la angustia, la desesperación. "no te puedo exponer así, mila. necesito... necesito que te quedes si yo no estoy más."
" por como están hablando del caso, parece que únicamente hay bastardos en la línea de sucesión. " porque no se mencionan hijos, o primos, o básicamente nadie más que el sujeto que aparece flotando y que todos asumieron quién era porque esa familia siempre pareció ser un secreto. " siento mucho tu perdida, renato, supongo qué eres cercano al hermano de cleotilde. " no se atreve a mencionar a teddy, el cuerpo que encontró, lo que debió de ser. solamente ríe, entre dientes, negando un par de veces con la cabeza. " no es tan satisfactorio. " admite. " muchos creen que todavía tengo algo que ver, me da lo mismo. "
diestra se eleva y rasca la nuca con ansiedad, irrita la piel del cuello con brusquedad pero no parece importarle, mirada se clava en el suelo cuando una vez más intenta encontrarle sentido a algo que no parece dejar de enredarse justo cuando parece empezar a distender. "¿paige nunca te dijo nada?" él y sus primos cotilleaban todo el tiempo, después eso traía problemas al vivir todos juntos porque información se convertía en arma de doble filo. ante la mención de cosmo, uruguayo agacha la cabeza ligeramente, los hombros se encogen. siente que no le corresponde, y sin embargo le duele; corazón se estruja con fuerza, lo hace tensar fugazmente la mandíbula para que ojos no empiecen a escocer. "era un buen chico, él... trataba muy bien a mi hermano," decide enfocarlo desde otra luz, una que evidencie un poco menos su propio duelo, ese que pesa ante el fracaso de no haber podido cuidarlo como se había adjudicado una vez que empezó a salir con cleotilde. una risa apenas se alcanza a formar, comisuras alzándose casi imperceptibles. "bueno, todavía tienes pinta de sospechoso," si lo dice en serio o no, no aclara— aunque se empieza a notar que ya no hay veneno en palabras. "he escuchado que a las chicas les encantan los tipos que van a prisión. quizás por fin corones, campeón."
𓂃 ⋆ . ˚ me niego a creer que paige tuvo algo que ver con esto, @rvenatos.
no puede evitar alzar una ceja al escucharlo, observándolo de soslayo con cierta desconfianza en su mirada. “ ¿eran muy cercanos o algo? porque yo no tengo ni la menor idea de qué tipo de persona es paige. ” admite. se habían cruzado algunas veces en la secundaria, aunque recuerdos predominantes eran de billie exigiéndole que firmara alguna petición y paige esquivándola. “ de todas formas no es como que podamos preguntárselo, ¿no? o se fugó o el buzo ya se hizo cargo de ella. ”
"me detestaba probablemente, por fastidiar a su hermano," no puede estar seguro, nunca demostró un particular desprecio hacia él, pero tampoco era precisamente alguien que mirase en su dirección por más de unos segundos, quizás cuando era necesario. en cambio: "a mí me gustaba," admite, y no sabe por qué le da esa información precisamente a ella, que seguramente encontrará la forma de tergiversarla. marrones cansados viajan en dirección a interlocutora, hay aflicción escondida en semblante. "¿realmente crees que esté muerta?" inquiere. "¿eso no sería... peor?" si es que toda esa pesadilla tenía como raíz a radley.
' dime una cosa, ¿cuántas veces me has prometido que no vas a ponerte en peligro? ' timbre angustiado, clavado en el trémulo de la punta de la lengua, de las manos que no contienen el espasmo que las sacude, apenas un vistazo dedicado a mejor amiga, tras aquello es enfrascarse en él, en estúpidos ojos marrones que ruegan y a los que ella quiere ceder, que no haya nada malo que prevalezca, que burbuja se extienda como cada vez que están juntos. ' ¿cuántas veces lo has hecho? ' flaquea, lo sabe, está siendo terriblemente injusta, es consciente de ello pero no puede detenerse, no cuando se aferra al pomo de la puerta de la habitación que su hermanito no va a volver a habitar y hay algo en el interior que se sacude con la crueldad de algo que no quiere aprender a comprender. ' te amo renato. ' no le importa decirlo en voz alta, completamente vestida, cuerda, mirándole a los ojos mientras siente que se empapa las mejillas. ' pero soy un maldito desastre y yo no sé sí la gente se arregla después de esto. ' porque suceden demasiadas cosas al mismo tiempo y no sabe cómo continuar de pie, al mismo tiempo, tampoco sabe desarmarse y tomarse un minuto, pedirle que se tome un minuto con ella. ' claro que no estoy terminando contigo, yo... ' se recarga contra la madera de puerta que todavía sostiene por el hierro, exhalación flaqueando entre pulmones que parece descender con la incomodidad de quien no está reconociendo lo que sucede. ' ¿qué hubiera pasado sí el buzo hubiese seguido ahí? ' no quiere pensarlo y aún así es la pesadilla con la que se despierta, esa entrelazada a concierto que no deja de sonar en los oídos. ' no sé ni siquiera qué estoy diciendo. ' concluye, arrastra las palabras consigo hasta quedar en el suelo, rodillas pegándose al pecho, irregularidad del mismo doliendo en costillar. ' ¿qué sí no puedo seguir con mi vida reny? ' cede, finalmente. ' no puedo arrastrarte a todo esto. '
se queda estático en su sitio, quiere elaborar una respuesta lógica, algo que valga la pena, pero solo se queda en silencio y agacha la cabeza cual perro regañado. la vergüenza se arremolina, y el tamaño que siempre lo ha hecho destacar deja de ser imponente para hacerse pequeñito, incluso si no lo aparenta, es la energía lo que cambia rotundamente. el te amo cae como un golpe seco, no arde pero estremece, los hombros se crispan ligeramente, porque por mucho que aquellas palabras signifiquen, ahora se sienten incorrectas, como si aterrizaran fuera de pista, estrepitosas. por eso se limita a mirarla con ojos tristes, pupilas fijándose en ella como si quisiese confirmar que lo dice en serio. presiona la tela entre sus dedos, escucha el plástico rozar entre sí y por un instante teme quebrar los triángulos, así que afloja el agarre, traga saliva y da un paso en dirección a ella, da tiempo a procesar palabras y que ella se desahogue, pestañeo lento contiene humedad agolpándose en achocolatados. "no lo sé," responde, aunque se hace una idea. asegura que iba preparado, que corazonada le advertía que iba a luchar esta vez, y sin embargo, el gancho podría haberle atravesado el pecho esta vez. "pero sé que no me arrepiento, tilly, porque jason es mi mejor amigo," incluso si se ha sentido rechazado / no correspondido. "y hubiese odiado que pasara por eso solo," aunque ahora no pueda dormir tranquilo, aunque vea rizos húmedos y sangre encharcada cuando cierra los ojos. se agacha con cautela, apoya diestra contra el suelo y termina sentándose a su lado, hombro a hombro. despacio, estira el brazo y la envuelve con el mismo, haciéndole espacio contra el pecho, donde corazón late con fuerza, solo por ella. "no me estás arrastrando a nada, mi amor," niega despacio, ladea apenitas la cabeza para mirarla de soslayo. "quiero estar contigo, quiero... acompañarte," la mano que le rodea se eleva un poco, dígitos apenas se hunden entre hebras pardas, lo hace con la delicadeza de quien teme romper algo. "no estoy buscando algo fácil," aclara. "no quiero— no quiero a esas turistas que dices, no quiero volver a lo de antes. ni siquiera puedo imaginarme..." larga una risa áspera, avergonzada por sentimentalismo. "no puedo imaginarme despertando con nadie más, tilly. no puedo imaginarme haciendo esto con nadie más," se mueve para poder encararla mejor, la toma de la mano para atraerla a su rostro, le besa el dorso y luego busca colocarla en su pecho. "te amo, cleotilde van dorn," la mira directo a los ojos con pupilas dilatadas, con sonrisa débil y asentimiento suave. "no me hagas a un lado, por favor. no quiero despedirme de ti."
𓂃 ࣪˖ ִֶָ @rvenatos : Y si la señora Whitcombe no tenía herederos, ¿cómo mierda Paige y Richard celebraron su fiesta de compromiso en la mansión?
" no todos los herederos comparten genética. " murmura, está confundido, por supuesto, cree recordar un par de cenas familiares en las cuales, definitivamente, ¿richard? había estado presente, había dado datos que no sonaban inventados, parecía real. " ¿cómo estás? " prefiere ese enfoque, ceño frunciéndose con una preocupación inesperada.
"pensé que a los bastardos nunca les tocaba nada," encoge un hombro, se basa en historias ficticias, en lo que mira en la televisión porque no podría estar más alejado de lo que implican las costumbres de familias millonarias. inquisitiva lo toma por sorpresa, y por eso voltea a verlo en silencio unos segundos, como si intentase descifrar si va en serio o no. "estoy bien," miente con la voz plana, áspera. esta vez no suena incisivo, no parece tener intenciones de atacarlo. "¿y tú? ¿qué tal te sabe la libertad ahora?"
༘ ⋆。 ˚ㅤㅤㅤㅤㅤ renato dijoㅤㅤㅤㅤㅤ ; ㅤㅤㅤㅤㅤ aunque atrapen al buzo, ¿cómo seguimos con nuestras vidas después de todo esto?
' no te va a ser difícil, campeón. ' palabras se arremolinan en una hostilidad que detesta, en una sensación cansina y venenosa, en un miedo enraizado a pérdidas que no comprende y que no soporta, porque amar a renato es lo más sencillo, lo más bueno que tiene en ese momento y aún así no lo evita, no puede evitar querer aislarse, volverse tan pero tan diminuta que pueda desaparecer. ' van a atrapar al buzo, todos fingirán que no sucedió nada y tú puedes volver a ir y enredarte con las turistas guapas que no son una puta carga. ' le palmea el antebrazo, despacio y al mismo tiempo rápido, porque tocarlo significa quebrarse y no sabe sí puede, no sabe sí va a soportarlo porque lo mira casi suplicante, de algo, lo que fuese. ' así vas a continuar con tu vida. '
@rvenatos
desde que primeras letras son pronunciadas por labios femeninos puede detectar que algo está fuera de lugar, pero no está seguro de qué. lo llama campeón como lo habría hecho figura que se encuentra a espaldas ajenas, esa a la que intenta buscarle la mirada conforme declaraciones van llegando a sus oídos. se cruza con esmeraldas, como si allí pudiese encontrar la respuesta al ¿qué hice? que brilla en marrones profundos, y claro, joy apenas encoge un hombro como quien se deslinda del asunto y desaparece por la puerta como un ente que solo él ha visto. las palmadas se sienten como latigazo porque no detecta cariño usual, porque observa ojos almendrados y los reconoce pero palabras parecen sacadas de un universo alternativo. "¿q— qué?" la voz sale suavecita, es casi un hilo húmedo y frágil que podría disolverse, el timbre de un niño confundido mientras la mano derecha se aferra a la bolsa de tela miniatura con púas de guitarra dentro, ese regalo que nunca le dio a cosmo porque no tuvo la oportunidad, y pensó que podría colocarlo en su habitación si tilly se lo permitía. "yo no..." niega apenitas, y después afianza el movimiento. "tú... ¿estás terminando conmigo?"
˚ 。 ⋆ ‘ aunque atrapen al buzo, ¿cómo seguimos con nuestras vidas después de todo esto? ’ @rvenatos.
“por cómo están las cosas, no creo que tengamos mucha vida más.” hay un deje de ironía en palabras que raspan la garganta, secas, áridas como arena en un desierto interminable. mirada se detiene en él por un instante y luego regresa cansada a un punto fijo en el vacío, porque así se siente todo : vacío. descansa la cabeza hacia atrás, cae casi rendida, ya que exactamente así se siente en ese instante, cual si ya nada tuviese demasiado sentido. quizás, es porque no lo tiene.
posa mirada sobre fémina en el momento en que ella decide apartarla, y siente como si tiraran de un hilo que se le atora en el pecho. detecta el tono vacío, la manera tan ausente en la que se dirige a él y todo se siente más incorrecto aún. "no digas esa mierda, mila," casi es reprimenda, casi, porque está demasiado entumecido para poder sonar convincente. "hablo en serio," aunque quizás no es la persona correcta para animar, para sacar al resto del pozo de la tristeza, porque él mismo intenta navegar falta de sueño, nervios que aplaca con humo en los pulmones.
— there's no future without him. — fuck the future.
" ah, descuida, estoy acostumbrada. " no lo resiente, en lo absoluto, a ninguna de las personas con las cuales ha estado y han salido huyendo, no tiene mucho que ofrecer y lo sabe perfectamente, siempre ha sido así, siempre ha sostenido ese nivel sobre sí misma que se vuelve un poco complicado, porque entiende que el bagaje emocional que siempre ha acarreado es demasiado hasta el punto que podría volverse un chiste. " tampoco me molestaría qué me dejaras de hablar por ella, ¿sabes? al final del día, creo que eso demostraría que sí estás evolucionando campeón. " espera que no lo haga, claro, porque apreciarlo ha sido demasiado fácil, cree que extrañarlo también lo sería. ríe entre dientes, negando un par de veces con la cabeza, comisuras curvándose hacia arriba cuando los ojos quedan en blanco. " por supuesto que tú serías el que más experiencia tienes con ese sector de la población femenina. " la broma es evidente, se vuelve ligerísima en la punta de la lengua porque entonces entiende, tal vez que lo que necesita es un contraste, pero nunca ha sido suficiente para retenerla, lo sabe bien y lo resiente un poco, claro. " se ven felices juntos, de verdad. " asiente con un movimiento de cabeza, le da una palmada en la espalda. lo siguiente un poco se lo espera, pero no por ello la carcajada que surge se apaga sino todo lo contrario, las cejas se arquean, los labios se pegan por un momento y alza ambas manos. " joy hoffman, sí. " como sí eso necesitara repetición, de todas maneras se la brinda. " bueno... la verdad es que... no sé bien cómo pasó, estábamos discutiendo y después, " es la primera vez que las mejillas se le encienden, que se ríe de forma cohibida. " ya sabes... "
los labios se tensan en una línea fugaz, gesto de incomodidad que no le agrada en lo absoluto. él conoce de soledad, de sentirse insuficiente constantemente; cuando ve a sienna puede ver talento nato, futuro brillante, y le sorprende que incluso con eso que él jamás podría siquiera imaginar para sí mismo, se reflejen tan bien. algo en su interior se remueve, no está del todo seguro de dónde viene, pero siente unas ganas incontrolables de darle un abrazo, y sin embargo se queda estático en su sitio, porque eso no es lo que hacen. "quizás me haría un excelente novio," concuerda asintiendo brevemente, los ojos grandes puestos en ella. "pero un pésimo amigo," y no quiere ser eso, no cuando cada vez se siente más solo, cuando círculos se reducen más y más y se vuelve fiel recordatorio de esa creencia cada vez más marcada, especialmente con el buzo acechándole: que final será desolador, que nadie llorará su nombre. "estoy feliz," concede, recalca, y agradece que blonda lo mencione porque si ella puede verlo entonces quizás no está haciéndolo todo tan mal, entonces quizás puedan conservar vínculo sin que hayan dudas o que zonas grises se vuelvan demasiado peligrosas. la escucha corroborar, empieza a narrar y los labios de renato se van abriendo paulatinamente. "no, no me digas más, voy a tener una erección," advertencia cae con seriedad, alza la palma izquierda en señal de alto y barre los malos pensamientos, niega con la cabeza como quien está decepcionado. la mira y detecta el rubor en pómulos, lo cual acentúa propia expresión de sorpresa. "¿qué carajo...?" exhala. "pero, ¿qué no estaba saliendo con phi...?" empieza a hilar ideas sin articular del todo. "nooooo sienna..." larga con acento marcado, dramatismo envolviéndole cuando las piezas empiezan a encajar, diestra tironeando del rostro con exasperación teatral. "¿ahora cómo la voy a ver a los ojos sabiendo que te follaste a la novia?" por favor, como si tuviese tal honor, si es el rey de los vacíos legales. "¿ya le contaste a tilly?" como si fuese obligatorio rendirle cuentas, claro.