Rió amargamente, sin poder creer las estúpidas excusas de la rubia—. Es el siglo veintiuno, bonita. ¿Realmente no podías contactarlo, o disfrutabas de ser la pobre madre soltera de la que todos se compadecían? —hizo un falso puchero con sus labios, como si realmente sintiera lástima de su condición. En realidad, solo le daba asco la forma de manipular las cosas que tenía. Alzó su barbilla sin ningún tipo de miedo ante ella—. Le quitaste a su padre por años, realmente va a odiarte cuando se entere. Créeme, se por qué lo digo —replicó. Puso los ojos en blanco ante la estupidez de la contraria—. Me importa una mierda el tiempo que pasen juntos mientras no le pongas tus manos encima, ¿me entendes? No tenés idea de lo que soy capaz, Rosie.
--¡No tienes idea de lo que estás hablando! O de lo que yo tuve que pasar en ese tiempo. Jayson se fue, se esfumó, no dejó rastros y cambió su número de teléfono ¿en serio crees que yo quería pasar por todo esto sola? Tienes que estar bromeando--. Gritó ya harta de todo lo que la rubia estaba diciendo, ella no sabía de lo que estaba hablando y mucho menos de lo que Rosie había tenido que pasar años atrás. --Estaba haciendo lo que yo creía que estaba bien. Tú no entenderías ni en un millón de años porque tu no eres mamá--. Espetó con enojo, frunciendo su ceño sintiendo como las lágrimas salían de sus ojos de la cólera que sentía en ese momento. --¿qué me vas a hacer? Eres patética, hazme el favor y te vas de mi prueba de sonido. Y aunque regrese contigo no dejaré que Katie se acerque a ti jamás.







