Cuenta la leyenda que quien rebloguea está estrella fugaz encontrará su estabilidad emocional.
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@sarphael
Cuenta la leyenda que quien rebloguea está estrella fugaz encontrará su estabilidad emocional.
El órgano más triste del cuerpo
Tengo la piel marcada
por ampollas y verrugas
por psoriasis
por mil lineas
y cien estrías.
Tengo la piel rota
debil
enferma
seca
triste.
Ni yo la quiero
ni ella me quiere
y jugamos
a matarnos mutuamente
y a extrañarnos.
Ninguno estuvo nunca sano
ninguno estuvo nunca solo
pero tampoco
nunca
estuvimos juntos.
Impuntual
Siempre llego muy tarde. A todas las actividades que realizo, todos los días desde hace más de diez años. Hubo en tiempo en mi adolescencia en el que llegaba con anticipación, pero ahora es lejano y borroso como las personas que me hacian reir en ese momento. No puedo controlarlo. Llego media hora tarde a la facultad, a ver a mis amigo más queridos, a las citas con los chicos que me interesan, a todas las cosas, me gusten o no, me traigan problemas o no. Puedo contar con los dedos de las manos las veces que llego puntual a algún lugar en el año. Y siempre pienso que a la próxima voy a llegar temprano, no me rindo al respecto.
En mi mente puedo llegar a la facultad en diez minutos y al centro al quince. En mi mente todo va a coincidir de forma perfecta para que yo llegue a tiempo y nunca ocurre. Aunque me levante muchas horas antes y tenga un solo compromiso llego tarde. Saco tareas que hacer de donde no las hay. Bañarme y cocinar en 15 minutos me parece una tarea posible. Amasar 4 kilos de pan en media hora me parece una tarea posible. En serio,lo intento una y otra vez esperanzado. Perdí muchas oportunidades por esto. Deje esperando a un chico que me gustaba mucho y lo arruine todo. Llegue tarde al cumpleaños sorpresa que me organizaron todos mis amigos, para cuando gritaron sorpresa ya habían cenado y estaban ya todos borrachos. Llego tarde a ver a un amigo que vive a tres cuadras. Sistemáticamente. Pienso ilusionado que el colectivo va a llegar recorrer 10 kilómetros en media hora.Y veo las caras de dolor o fastidio de la gente por esperarme por eones en una banca. Y siento la culpa. Pero nunca puedo decirlo.
No me extrañaría que al momento de morir, todos recibieron esa información antes que yo, y que mis ojos, todavía vivos de esperanza, vieran como mi cuerpo llega tarde al funeral. Y mis ojos, todavía vivos de ignorancia, vieran mi pira funeraria perderse en el mar, con mil flores ardiendo en las llamas que debían destrozarme. Quizás vería a mis amigos irse llorando, mientras el sepulturero me deja donde debía estar la pira, para volver con su familia porque lo atrasé. Quizás la muerte al no encontrarme se fue a tomar a otros, y los gusanos resignados no se acercarían pues mi putrefacción también llegaría tarde. Y ahí quedaría yo, casi muerto pero no tanto, viendo pasar los días sin pausa frente al mar, hasta que un médano me cubra como a esas momias de sal, que quedaron atrapadas a mitad de camino y llegan tarde eternamente a su último destino.
Ayuno y estridencia
Una liebre muerde un espejo
en la casa mas rota del campo
mientras sus dientes se miran
arrogantes
En su cola unas pulgas
terminan de aparearse
y se acuestan a dormir juntas
mientras piensan cosas de pulgas
y se preguntan
si existe la verdadera compañía.
Me siento solo
(Yo, el autor)
y ahora esto es un poema egoista,
autorreferencial y anticlimático
torpe, traste y testarudo
que no sabe terminar
pero tampoco arrepentirse.
No está roto, está aburrido.
Un colchón mi celda,
de mullidos barrotes,
que asfixiantes se entretejen
sobre mi piel vencida
y los sueños que tenia para el verano.
Amantes lujuriosas
mis sábanas de sándalo
coordinadas en su cacería en baja frecuencia
contra la presa estática
de todos los dias.
Inventé tres personas
lo juro, las inventé.
Para llenar los huecos de mi trama.
Para coser mis partes caidas.
Para besarme cuando estoy solo
y desplomado
en un colchón milenario
frente a la salamandra
que miraba el niño que fui.
Las caras del pájaro
Estamos en los furiosos 90´
y mientras manejas yo veo tus labios
besar las canciones de Green Day.
No sé porqué conmigo.
Ayer te burlaste de mi tamagotchi
haciendo las caras del pájaro
y lo tire en la ruta.
Después lo fui a buscar
y era plástico amarillo,
como sombra de ojos en el pavimento.
¿Me querrías si usara sombra en los ojos?
Estamos en los furiosos 90´
tragamos abejas de ácido
y bailamos en la orilla
y cuando saltamos
y cuando nadamos
vos te ahogas
y me desarmo
como sombra de ojos en el agua
Era una broma
(Sos tan idiota a veces)
y me largo a llorar
(Soy tan idiota a veces)
Me abrazas tan fuerte
mientras te reís
y yo te muerdo el hombro
oscuro como el lago
y me besas
los parpados salados
y tus labios quedan
de amarillo furioso
como el sol.
Arrecifre
Duerme ensombrecido
en las aguas tibias,
armadura de pétalos
y cascabel de coral.
En tu barriga
hinchada de algas
habitan temblores
y espinas de hueso.
Nunca
le enseñaste a tu prole
a ver la superficie
ni a besar burbujas
tampoco
a escapar del Leviatán,
el terror precámbrico
de tus tiempos de larva.
De espuma rosa
son tus pesadillas,
decorada
con las escamas
de los pequeños,
que por tu memoria de pez
olvidaras
cuando caiga la noche.
Coger en el purgatorio
Un dios oscuro y astado clava sus garras en la piel de mi cintura. Con su olfato insaciable se guía hasta mi cuello y suspira sangre negra sobre las flores de mi oreja. Muerde, besa, desgarra. Sus ojos hambrientos son vacíos infernales, que se precipitan con cada aliento hacia mi corazón. Somos dioses diseñados para coger, eso dice nuestro empaque. Eso me dice con cada embiste, con cada gota de sudor, con cada carcajada repleta de estrellas moribundas.
Llevamos cogiendo mil años. Creo que nacimos así, no recuerdo nada anterior a nosotros juntos. No recuerdo nada anterior a sus rizos malditos, a sus labios lubricados con almíbar de frutas podridas. No hay nada más allá de nosotros y este campo infinito de árboles secos y pasto escarchado. El camino de su lengua es un invierno inmerecido sobre las praderas de mi carne. Cada uno de sus dientes es sagrado. Quizás lo único sagrado en la ciénaga chorreante de su transpiración sobre mi pecho.
Alguna vez comencé a pensar que seguimos cogiendo porque no sabemos qué viene después, que nuestro libreto (no) termina así, eterno, infinito, inconmensurable. Ya no me importa. ¿Por qué ver otra cosa cuando existe el?
Vi mi reflejo en la oscuridad de la noche y admití que me encanta besar demonios sin compasión. Las sombras tibias que bailan en sus piernas hacen que las fantasías se escapen de mi boca como una manada de caballos frenéticos, que al pasar pisotean mi lengua con sus cascos y destrozan mis dientes con fiereza. Sin misterio no hay paraíso.
Su luz es tan fría, tan aséptica, tan ajena e incolora, que mi semen convertido en polilla no puede evitar quemarse en su brillo. Deseo que nos revolquemos por toda la eternidad, lamidos por la hierba congelada bajo el sol más perverso que alguna vez nos haya espiado. Y al terminar, me vería directo a los ojos con sus pupilas cristalinas y mi piel avergonzada explotaría en los volcanes rojos que formarían mis mejillas. Me besaría, con su beso húmedo y frágil, y se robaría el tiempo, entero, permanente. Y quizás nos quedaríamos así, congelados, eternos, infinitos, en un beso tormentoso y cautivo, dos estatuas anónimas petrificadas en un campo olvidado, escondidas de todo cuanto alguna vez sucedió en la tierra.
Cuando me levanto temprano
Me fui de viaje
a la panadería,
a una cruzada por pepas
y galletitas de limón.
Salí con los ojos
pegoteados
de recien levantarme
y con una
remera azul.
El perro negro
de la vuelta de casa
tenia, enganchada,
una flor en la barba
y nunca pensó
en ser la envidia del barrio.
Cuando volví
con uno de esos almanaques
que te dan en fin de año
acaricié al otro perro,
el de la dietetica.
Ahí trabaja ese chico
al que a veces
creo que le gusto
pero que nunca
me va a preguntar
nada mas
que lo que voy
a cocinar hoy
y al que nunca
le voy a comprar
nada mas
que un cuarto de
almohaditas,
levadura
y una bolsa
de papas fritas.
Quiero ser un huracán
Si te digo la verdad.
Si te digo la verdad
y me caigo.
Si todo lo que soy te duele.
Si todo lo que me gusta te duele.
Si cada paso que doy,
si cada escenario que piso,
si esas veces, que usé maquillaje,
te duelen.
Si los besos que di también te duelen.
Si mi fragilidad y mi fuerza te duelen.
Si mis errores y heridas nos duelen.
Si supiera que siempre me hubieras querido.
Si los abrazos
que me dan mis amigos
pudieran con todo.
Si pudiera, bailar siempre,
aunque sea un desastre.
Si alguna vez una persona
fuera a ver mi obra.
Si alguna vez a un chico
le sirvieran mis clases.
Si pudiera decir todo lo que siento.
Si pudiera decir todo lo que siento
y aun así me quisieras,
entonces yo sería un huracán
y vos podrías ser otro conmigo.
Tu cara de perrito mojado y mis ramas de higuera vieja
Me invitaste a tu mentira,
y yo asistí, encantado de creerla.
En el festejo estábamos solos.
Me trataste,
con la dulzura mas vacía,
que nunca nadie, escribió jamás.
Estás demasiado hueco,
y yo, demasiado cansado,
de rellenar cáscaras.
Quiero ser,
como la semilla de la palta,
que es hermosa,
por si sola.
Quiero ser, como ese poema viejo,
de la higuera vieja,
que se pone contenta,
cuando le dicen hermosa.
El único poema,
que mi mama se sabe de memoria.
Ojalá no te sueñe de nuevo
Hoy soñé con vos.
Decidí saltarme la parte lógica,
ya nos amábamos.
Los dos despertábamos sabiéndolo.
Hoy me dijiste que me querías,
y alguien me contó que era mentira,
y me tuvo triste todo el día.
Hoy también
A veces pienso en dejar de verlo.
Pienso en negar sus rizos enmarañados.
En abrazarlo una ultima vez,
y sin explicarle nada saltar,
haciendo un clavado,
en las alcantarillas.
La araña de tu techo sabe que me hiciste llorar
Estoy podrido
de tus patadas indirectas.
De esas flechas arrogantes,
que tiras al aire, pensando,
que nunca llego a verlas.
Te hacés una paja con tus metáforas.
Estoy segura, que tenés erecciones,
con tus hermosas puñaladas.
También se, que cuando fui al baño,
se rieron de mi.
De la bronca, me comí tu jabón,
leí una hoja de tu libro favorito,
me acosté en el suelo mojado,
y lloré.
Alas plegadas con paciencia
Me dan miedo los médanos,
cuando me llaman.
También, correr por la arena,
lejos de todo.
Me da miedo el monolito,
solo, en la costa.
Hay terrores primigenios,
y barcos extraños,
que esperan pacientes,
que me suba a ellos.
Tienen velas negras,
y suelo de obsidiana.
No tienen ningún tripulante.
Hoy una foca murió en la orilla.
ayer un pinguino,
anteayer,
una tortuga.
Les robé todos sus huesos,
y los enterré en el monolito.
¿Cuenta como ofrenda?
El rastrero me vigila.
Se esconde tras los médanos.
Sabe que se que existe.
Diría que nacimos al mismo tiempo.
Nací a la vez que mis miedos.
El rastrero espera,
pacientemente.
Porque sabe,
que siempre voy a volver.
Porque sabe,
que el miedo que me regala,
la esperanza que me quita,
me hace sentir vivo.