Estos son los últimos momentos de vida de los pollos que entran a los mataderos y el único de afecto y empatía que recibirán de parte de humanxs. Esto aplica para todos lxs animales considerados de consumo, vengan de la industria cárnica, del huevo o láctea, sean de granjas orgánicas o free range (“libres” o “felices”). Los animales son transportados vivos en viajes que pueden ser extremadamente largos, como Puerto Montt a Santiago. Son horas hacinados sin poder moverse, unos encima de otros, moribundos, sobre sus propios excrementos, deshidratados y con hambre, expuestos a inclemencias climáticas, sin entender qué sucede, dónde están, a dónde serán llevados y por qué les tratan así. En este caso los pollos venían de Melipilla. En las fotos se ve que los que aún tienen algo de fuerza intentan sacar sus cabezas por los pequeños agujeros de las bandejas, en las cuales apenas tienen espacio. En su estrés y desnutrición algunos canibalizaban a compañeros vivos. Incluso es común que lleguen muertos. Casi todos se encontraban con heridas expuestas, con zonas enrojecidas y sin plumas, enfermos, resignados y sin energía para moverse ni piar, agotados no solo por el viaje, sino por las condiciones miserables en las que vivieron desde el primer día. Esto es solo el eslabón final de una cadena invisibilizada y distorsionada por la publicidad mentirosa de la industria de explotación animal, que necesita mantenernos desinformadxs y que les creamos para sostener su lucrativo negocio. Es inevitable preguntarse qué hicieron para merecer todo esto. No hay dignidad para ellos ni en vida ni en muerte. Solo una existencia fugaz e invisible, donde jamás pudieron desarrollar afectos, tocar la tierra, extender sus alas, elegir dónde dormir. El viaje al matadero es paradójicamente su única ventana al mundo, el único momento en que conocerán el viento, el sol, lo que está afuera de los galpones. Lxs humanxs con los que tuvieron contacto en la industria les hicieron conocer la peor cara de nuestra especie, porque desde que nacieron hasta que fueron asesinados para llegar como productos a nosotrxs fueron cosas, mercancía, nunca seres sintientes. #thesavemovement #vegan Créditos: @lamagiademorir











