Rodeada por incontables luces de todos los colores y tamaños que parpadeaban y no se dejaban tocar; como varias estrellas cambiantes, fugaces e incomprendibles que teñían el lienzo de la oscuridad; perdió más sentidos de los que podía poseer, en esa alucinación que detuvo sus planes y cambió su rumbo llevándola a posar su vuelo en la suavidad de sus sábanas nuevamente; se declaró culpable de ese viaje estelar de pocos segundos, por conocer la consecuencia de levantarse rápido de la cama.
Me da risa y vergüenza leer esto















