La democracia es un valor constitucionalizado en nuestras sociedades. Lo cual no quiere decir que agrade por igual a todos, pues, por definición, la democracia confía el poder político a la población en general y, para ello, tuvo que arrebatarlo a unos pocos privilegiados. Por eso, en un sistema democrático representativo la opinión pública libre puede influir en la política y en el control político del Gobierno para que éste lleve a cabo programas acordados por la población en general. La democracia, pues, se comporta como un difusor del poder político, mientras que la economía se comporta como un concentrador de riqueza y de poder. O dicho de otra manera, todos son propietarios del poder político, pero solo unos pocos detentan la mayor parte de la riqueza de un país, por lo que estos pocos tienen mucho interés en “comprar” ese poder y evitar así la tiranía (¿??) de todos. ... Leer másLa tensión democrática







