Amar es esperar el cambio de la otra persona sin ser intrusiva, permitiendole ser lo más humanamente posible.
Porque "querer cambiar" a nuestra pareja, como si se tratase de una muñeca, a quien adornamos y acomodamos a nuestra conveniencia es egoísta.
Amar es entender que estamos a lado de una persona que tiene su propio mundo, lo que significa que tiene sus propios miedos, defectos y malos hábitos.
Amar es sostener y apoyar, comprender que al involucrarnos de manera afectiva con otro ser humano, es permitirle ser libre, sin encasillarlo en expectativas que no se pueden sostener.
Cuando queremos "cambiar" los malos comportamientos de nuestra pareja, estamos queriendo convertirla en un ser que sea perfecta para nosotros, un ser que sea "ideal" para nosotros, como si "cambiando" todos esos malos comportamientos y defectos, nos liberarán del dolor y sufrimiento. Es pensar, que cambiando a nuestra pareja, podremos ser "felices" y no tiene sentido.
Porque no existe la felicidad absoluta, ni siquiera sería cómodo vivir una vida en donde exista la felicidad absoluta, sería muy desesperante y sobre todo, no encontraríamos ninguna experiencia y aprendizaje en medio de esa felicidad absoluta.
Tener miedo a ser lastimados por otros seres humanos, es un miedo propio, individual, que tiene que ser tratado y trabajado de forma personal y no queriendo cambiar a nuestra pareja para que nos libere del miedo a ser lastimados.
Amar a una persona es entender que sus defectos y malos hábitos, nos lastimaran mil y un veces, que nos sentiremos heridos y sufriremos en el proceso. Pero también es entender que eso nos enseña a perdonar la misma cantidad de veces que nos lastiman, porque si elegimos a una persona para acompañarnos el resto de nuestra vida, es porque estamos seguros que con ella o él, estamos a salvo, que sus defectos o problemas, no tienen nada que ver con nosotros, no nos lastiman con intención.
Solo es un ser humano más, que al igual que el resto tiene mucho trabajo personal que mejorar, que sus defectos le lastiman más a esa persona que a nosotros.
Repito: Si elegimos a una persona como pareja, entendemos que nada de lo que haga es de forma personal, con intención de dañarnos. Y cuando elegimos a una persona para formar una relación, es porque sabemos que aunque le cuesta y le resuelta difícil, cambiar malas conductas, con amor propio y paciencia, lo hace. A su ritmo, pero lo hace y eso es suficiente para poder aceptar las disculpas y apoyar su mejoría.
Entendemos que nos ama, que si sus defectos nos lastiman, es porque simplemente no sabe gestionarlos, no sabe o no encuentra aún un mecanismo para afrontar mejor su ira, su enojo, su tristeza, su ansiedad, su depresión, su dolor. Y simplemente lo único que podemos hacer por el amor que le tenemos es esperar.
Esperar que sea el o ella, quien desee un cambio o mejorar su ser, mejorar su forma de actuar o afrontar sus problemas, porque de nada sirve que nuestra pareja "cambié" por nosotros.
Porque ese cambio no viene de el o ella, viene a raíz de las peticiones de un tercero y cuando existe un cambio por terceros, es temporal.
No se puede sostener una mentira, así como no se puede sostener un cambio que no nació de nosotros, que no nació de la fuerza de voluntad que tenemos como personas, para vernos mejor.
En conclusión, aprendí que amar es libertad, darle el respiro de alivio a la otra persona de poder ser quien realmente quiera ser, que estar en una relación no significa fingir alguien que no es, solo por no "lasfimar". Es darle la ventaja de poder cambiar a su ritmo, de mejorar sabiendo que aún con todos y sus defectos, merece ser amado y comprendido. Es hacerle saber que cuando nos lastime, siempre estaremos dispuestos a perdonar y trabajar en lo que nos haría sentir mejor, para resolver el problema.
Somos seremos humanos y eso nos convierte en seres imperfectos, reconocer que jamás estaremos libres de defectos, malas hábitos, miedos y malos comportamientos, es el primer paso para encontrar paz, en medio del caos. Encontrar felicidad y ser libres de sentir todo, hasta lo malo, en medio de un mundo que no se permite fallar.
- Michelle G.


















