Estábamos los dos tumbados en la cama, Verónica con la cabeza apoyada en mi pecho mientras yo se la acariciaba, llevábamos un rato sin decir nada mientras sonaba música de fondo. - ¿En qué estás pensando? - me pregunto Verónica - En nada... - Estas muy callado... no me gusta que estes así Verónica giro la cabeza y me miro a los ojos - Estas llorando, ¿porque no me dices que te pasa? - Da igual no importa – dije mientras apartaba la mirada Ella se incorporó y me abrazo mientras a mí se me caían aún más lagrimas - Por favor Verónica déjame - No puedo hacerlo, deja tu eso que estas pensado - No sabes lo que pienso - Lo sé como si estuviera en tu cabeza Yo intentaba no seguir llorando, pero ella tenía razón, sabia siempre en que pensaba porque siempre le decía lo mismo una y otra vez cuando estaba mal - Tengo que ser fuerte - No Jesús, no tienes que ser fuerte, eres demasiado fuerte ya, pero tienes que asumir que no puedes controlar todo - Debería poder hacerlo - No Jesús, tienes que vivir y hacer las cosas lo mejor que puedas y eso ya lo haces no puedes seguir como hasta ahora - Solo doy asco y hago daño a todo el mundo Verónica no me contesto, simplemente me abrazo más fuerte y más fuerte llore yo, llevaba mucho tiempo mal y quizás fuera ella el motivo por el cual no me había vuelto loco aun, o quizás ya lo estaba, pero ella lo hacía más suave - Yo no estaría aquí si eso fuera verdad, cuando estas mal eres una persona maravillosa, pues imagina estado bien, y yo quiero ayudarte - ¿Por qué? Porque pierdes tu tiempo conmigo - Nunca se pierde el tiempo bien gastado - ¿Eso es de una canción? - Pues no lo sé, pero yo cuando lo decía también lo he pensado
Nos echamos a reír los dos, una risa tonta, pero sincera - Se me hace difícil reír y llorar a la vez - Pues ya sabes, deja de llorar y ríe conmigo - ¿Pero porque haces lo que haces conmigo? - Porque quiero hacerlo, y si quiero y puedo pues lo hago, ¿es que no quieres que estemos juntos? - Claro que sí pero como nunca me dices que me quieres pues no se - Que le ponga nombre no va a cambiar lo que siento por ti, el día que no sienta nada te lo diré Los dos nos volvimos a quedar callados mientras Verónica me abrazaba y yo volví a acariciarla el pelo, no tardo en quedarse dormida abrazada a mí y yo me quede dormido pensando en la suerte que tenía por tenerla a mi lado










