have you ever wondered where did sasuke get all his uchiha crested shirts from after he left konoha?
my friend @prejmenuji and I sure have, and that's how this comic came to life

祝日 / Permanent Vacation
tumblr dot com
d e v o n
trying on a metaphor

blake kathryn

Origami Around

No title available

#extradirty
Today's Document
YOU ARE THE REASON

JVL

JBB: An Artblog!
🪼

No title available
noise dept.

pixel skylines

oozey mess

Discoholic 🪩

No title available
Sweet Seals For You, Always
seen from Italy

seen from United States
seen from Singapore

seen from Uzbekistan
seen from Uzbekistan
seen from South Africa
seen from Italy
seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from United States

seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from Australia

seen from Türkiye

seen from United States
@siehen
have you ever wondered where did sasuke get all his uchiha crested shirts from after he left konoha?
my friend @prejmenuji and I sure have, and that's how this comic came to life
who's the artist?
An Archive of Our Own, a project of the Organization for Transformative Works
Authors: Siehen
Chapters: 6/7
Fandom: Naruto
Rating: Explicit
Warnings: Underage
Relationships: Haruno Sakura/Uchiha Sasuke
Characters: Haruno Sakura, Uchiha Sasuke
Additional Tags: POV Uchiha Sasuke, POV Haruno Sakura, Uchiha Sasuke-centric, epistolary novel, Alternate Universe - Canon Divergence, No Kaguya / No Otsutsuki, Post-War, Healing Sex, Psychological Trauma, She fell first but he fell harder, And she fell once more, Unrepentant!Sasuke, the underage warning is because they are 17 at the beginning, Accidentally dirty talking
Series: Part 1 of La leyenda de la presa elegida
Summary:
Al principio no hacía nada. Al fin y al cabo, todo empezó así. Con él no haciendo lo que le dijeron que hiciera. Es decir, irse. Se quedó allí y luego sucedieron cosas. Como magia. Era tan fácil. Ir a verla, dejarla iniciar algún contacto y luego simplemente sucumbir. Se sentía tan sorprendentemente natural recibir su toque. Todo lo que tenía que hacer era inclinarse levemente hacia su calor. Y podía esconderse del mundo entero, dejando de lado toda la pena, olvidando el peso de su pasado y el dolor. Sin esfuerzo. Sentirse seguro mientras experimentaba una libertad increíble. Todo era posible. La energía que fluía era poderosa, muy poderosa. Nunca se había sentido tan vivo. Nunca se había sentido tan bien. Porque no se puede negar que se sentía bien. Apagar el cerebro y dejarse guiar por la piel.
Excerpt:
Llena de amor.
Ha sido todo muy rápido y estoy algo desorientada. Que no decepcionada. ¿Crees que quería que durara más? Seguramente, pero ni se me ocurre pensar en algo así. Estoy abrumada. Por encima de cualquier otra cosa, me siento llena de amor. Y satisfecha, del tipo de satisfacción que se encuentra en la posibilidad de expresar y dar rienda a los sentimientos. Libre de la opresión de tener que reprimirme. Ligera y eufórica, a pesar del peso de tu cuerpo inerte desparramado sobre el mío. Y finalmente una idea clara cunde en mi: mi forma de sentir y vivir, cuando se trata de ti, es excesiva. Desmesurada. Irrespetuosamente ignorante de cualquier límite, incluido el simple sentido común. Y no pienso hacer nada al respecto. Si puedo hacer algo bueno para ti, si tú me aceptas y me permites ser yo misma contigo de vez en cuando, voy a dejar de intentar cambiar. Y de sentir vergüenza por ser como soy.
[cabbage] - reposted w/ permission
ALSO kishi just loves to make women defeat other women— never a man. And on the occasion he does have a woman defeat a man there’s always some other bullshit at play (“Sasori let himself get hit with that attack”) and it truly goes to show that the masculinity of these “strong male” characters cannot be threatened in anyway, and certainly not by being defeated by a woman
Relevant. And sadly true, even when it doesn't make any sense, like in Temari >> Kin Tsuchi >> Shikamaru, but Temari is still not allowed to beat him properly in a match.
"these sexy type jutsu tend to work better the stronger the opponent"
Why? How do you figure?
Like does anyone really think this would work on Madara? If it was a bunch of naked Hashiramas maybe, but otherwise I don't think so.
I want to say something derisive, but I mean thematically this fits as like a Naruto thing. He probably should have done it more recently than this though it seems the "Naruto does pranks" thing only comes up when it suits Kishimoto and not consistently.
Having this gag here in this moment like this just isn't working for me, but I'm not sure I can articulate why. So maybe I'm just being bitter or something. It just doesn't feel right to me. It's not that I have a problem pulling a gag in a moment like this. I'm sure it could be done well just not here.
Actually I know why it bothers me. I could erase what I just wrote but fuck it you're getting my stream of consciousness. I think it doesn't work for the same reason a lot of this end part doesn't work - because Kaguya isn't a character. She's a plot device who is just here so that we can say all the established bad guys were just ~manipulated~. I've already asked why I should care about anything she does and that goes for this too. Why should I care that this worked for a second? Why should I care about anything happening when this is all bullshit? I don't care and that's why nothing Kishimoto is going to do for this fight is going to work for me.
Kaguya isn't a character
and this is some sort of half-assed apology
and a statement that he still loves genin version of Naruto and Sakura (and Sasuke)
I remembered how much I love this panel.
Chapter 657, page 15.
“Sasuke is basically a very pure person who doesn’t think about whether what he does is good or bad. He just does what he wants to do, which causes trouble for others. He is very self centered, only concerned with himself. Some people might think what he is doing is good, like avenging his parents or trying to realize his brother’s ideals. But he is troubling others in his pursuits, so that aspect is bad. So it’s hard to say with clarity, but it’s all about whether it’s right or wrong to be self centered about your goals. I’d say he’s not good or bad, he’s just pure.” - Masashi Kishimoto
"He's just pure." And he should have stayed that way.
An Archive of Our Own, a project of the Organization for Transformative Works
Chapters: 5/6 Fandom: Naruto Rating: Explicit Warnings: Underage Relationships: Haruno Sakura/Uchiha Sasuke Characters: Haruno Sakura, Uchiha Sasuke, Hatake Kakashi, Nara Shikamaru, Haruno Mebuki, Haruno Kizashi, Uzumaki Naruto, Shizune (Naruto) Additional Tags: POV Uchiha Sasuke, POV Haruno Sakura, Uchiha Sasuke-centric, epistolary novel, Alternate Universe - Canon Divergence, No Kaguya / No Otsutsuki, Post-War, Healing Sex, Psychological Trauma, She fell first but he fell harder, And she fell once more, Unrepentant!Sasuke, the underage warning is because they are 17 at the beginning Series: Part 1 of La leyenda de la presa elegida Summary:
Al principio no hacía nada. Al fin y al cabo, todo empezó así. Con él no haciendo lo que le dijeron que hiciera. Es decir, irse. Se quedó allí y luego sucedieron cosas. Como magia. Era tan fácil. Ir a verla, dejarla iniciar algún contacto y luego simplemente sucumbir. Se sentía tan sorprendentemente natural recibir su toque. Todo lo que tenía que hacer era inclinarse levemente hacia su calor. Y podía esconderse del mundo entero, dejando de lado toda la pena, olvidando el peso de su pasado y el dolor. Sin esfuerzo. Sentirse seguro mientras experimentaba una libertad increíble. Todo era posible. La energía que fluía era poderosa, muy poderosa. Nunca se había sentido tan vivo. Nunca se había sentido tan bien. Porque no se puede negar que se sentía bien. Apagar el cerebro y dejarse guiar por la piel.
---
Chapter 5
https://archiveofourown.org/works/37565536/chapters/95751562
[...] Quizás después de todo, esto no es sino otra versión de lo que te dijo Naruto aquella vez. No podemos entendernos con métodos ordinarios. Desde luego, nos es imposible hacerlo hablando. Pero en nuestro caso tampoco vamos a usar los puños y a intercambiar golpes. Ni tenemos que morir los dos y acabar en el otro mundo. No literalmente, al menos. Igualmente, nos deshacemos del pasado, los orígenes, los clanes, las expectativas, las reputaciones. Mucho más que en un combate. Aquí, ahora, ni importa si somos shinobis o civiles, o que te hayan sellado gran parte de tu chakra. Y lo que llevamos dentro queda completamente expuesto. Con una franqueza que deslumbra y casi duele. [...]
"Devenir Sasuke". Just for fun.
Sasuke Uchiha v2. Forever work in progress.
Meet Haruno Sakura. Untechnical sketch of how I see her.
omg.. did they just h-hold hands
Cartas de ardor y sombra - 4 (Parte 1 de 3)
{Cuando se cumplen seis meses desde el fin de la IV Guerra Mundial Shinobi, Sakura lleva cinco semanas lejos de Konoha en una misión con otros ninjas médicos. Sasuke decide que ha llegado el momento de aclarar cierto malentendido, no puede esperar más. AU sin Kaguya. Sasuke no tiene el Rinnegan. El enfrentamiento final con Naruto no deja lesiones permanentes a ninguno de los dos.}
[Carta de ardor y sombra - 1: https://siehen.tumblr.com/post/657992707575283712/cartas-de-ardor-y-sombra-1]
[Cartas de ardor y sombra - 2: https://siehen.tumblr.com/post/658397679983919104/cartas-de-ardor-y-sombra-2]
[Cartas de ardor y sombra - 3: https://siehen.tumblr.com/post/677937494479781888/cartas-de-ardor-y-sombra-3]
---
Sasuke-kun. He contratado el servicio de urgencia para que este mensaje llegue antes que yo. He estado toda la noche escribiendo, quería intentar algo pero no sé qué tal me ha salido, no me ha dado tiempo a releer nada y además me da vergüenza. Mucha vergüenza. Eres bueno escribiendo soft-porn -menuda sorpresa- y digamos que he querido recoger tu guante.
En un primer momento, me había arrepentido enormemente de haber escrito todas aquellas tonterías (¡qué vergüenza los "halagos"!). Sin embargo, no sólo no puedo desmentir ni media palabra, sino que he escrito una respuesta que empeora tanto la situación que en comparación la osadía de mi carta anterior empalidece, la hace parecer sensata y hasta inocente. Totalmente olvidable. Pero antes de dejarte con mi mensaje en la botella, que es mi verdadera respuesta, es mejor que aclare un par de cosas.
Lo que pretendo es ofrecerte claridad, honestidad, total transparencia y un intento de reconstruir lo que teníamos porque pensándolo bien creo que al principio nos entendimos de verdad. Luego las cosas se complicaron, más por presión del mundo externo que por otra cosa. Nos cuesta ser nosotros mismos en el contexto del día a día en Konoha, cargando con el peso de todo lo que ha pasado, de lo que los demás piensan o dejan de pensar, de lo que esperan de mí o de ti, de cómo ven la forma en la que nos relacionamos, qué si yo tengo que crecer y pasar página, qué si tú tienes que arrepentirte muy fuerte, saldar tu deuda, llegar a ser mejor persona y quizás posiblemente si lo hacemos todo bien, cuando seamos adultos maduros y aburridos podrán aceptar que estemos juntos. Y sigue habiendo mucho que desconozco, cosas de tu pasado que no me has contado y que sé que otras personas sí saben. No es fácil. No tengo prisa, pero me parece que se van acumulando capas de incomprensión y malentendidos. Así que, siguiendo tu sugerencia, he vuelto a pensar en aquella tarde cuando viniste a mi habitación a liarla mientras hacía las maletas para irme a Suna y no volver. He revivido aquellos momentos en mi mente no sé cuántas veces. No voy a permitir que se me olvide ni un detalle de lo qué pasó, por eso lo repaso todo a menudo. Pero esta vez ha sido distinto. Con tu última carta bien presente, todo ha cobrado sentido. Más sentido, más bien. O un sentido nuevo. Tus recuerdos, mucho de lo que has mencionado, resuena con los míos. Aunque con matices. Y he pensado: se lo escribo, se lo explico punto por punto. Pero sería complicado y tedioso e innecesariamente frío. Entonces, me dije, ¿no es mejor compartir contigo cómo yo viví aquello, en su totalidad? Con plenitud, intentar transmitirte todo, absolutamente todo lo que sentí, mis pensamientos, las emociones, cada sensación, y también la infinidad de tonterías que no llegué a decir o hacer de puro milagro. Ayudará a que nos entendamos. Aunque no creo ser tan buena escritora como tú. Ni que mi porn vaya a ser tan soft (ni de lejos).
Bueno, no me alargo más y te dejo con mi no tan breve obra pseudo-literaria. Procura terminar de leerla antes de venir a verme, ¿vale? Sólo una última aclaración. Dices que parecía tener cierto control porque estaba concentrada y te di la impresión de que sabía lo que hacía, pero tienes que saber que si es totalmente cierto que te superaba y de mucho en conocimiento, por haber leído tanto literatura -romance, vamos- como ensayos -es lo que tienes ser ninja médico- y también porque me había permitido el lujo de pensar en ello y había imaginado más o menos un momento así, quiero decir, que aunque es cierto que sabía qué estaba pasando, la anticipación, el deseo abrumador, el miedo enorme a cagarla y romper el hechizo... kami-sama, Sasuke-kun, te aseguro que el control es otra cosa.
Te quiero.
Sakura
&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&
Te equivocas, ¿sabes? No fue solamente el beso que te di en la mejilla, aunque ya eso para mí fue una transgresión extrema cargada de drama. Tuve que invadir tu espacio personal, rebajarme al nivel de mi antiguo yo genin fuera de plazo... sólo lo hice porque creía que iba a ser el primero y el último. Y porque no te ibas. Te dije que te fueras, pero no quisiste escuchar. Pensé que me estabas retando. O quizás que simplemente no me tomabas en serio. Que no me pensabas capaz de hacer nada más que quejarme y lloriquear. ¿Creías que si te quedabas ahí sin hacer nada ibas a retenerme, así como así? Sin darme una razón para cambiar mi planes, excepto proponer pedir que se te asignara a otra familia (qué idiotez). Sin decir ni media palabra, más allá de repetir mi nombre como un disco rallado. Para callarme. Para no escuchar mis explicaciones, estas cosas que dices que entendías hasta cierto punto. O eso creía. No podía imaginar que contarte lo difícil que me resultaba compartir techo contigo hiciera que quisieras quedarte. Yo pretendía irritarte. Te hablé de lo duro que se me hacía convivir todos los días con el deseo de acercarme a ti sin que retrajeras molesto porque pensaba que iba a tener justamente ese efecto. Hacerte sentir molesto y que te alejaras de una vez. Al ver que no funcionaba, fui a más. Confesé mis más oscuras ganas de mimarte a todas horas, hasta en las cosas más pequeñas -quitarte un mechón de pelo de delante de los ojos, verter agua en tu vaso. Y mi necesidad de tocarte. Desde acariciar tu cara con la punta de los dedos en momentos casuales, hasta limpiar tu dedo indice -que no te has dado cuenta pero hay algo de salsa y estás sentado a mi lado y sería tan fácil, tan fácil como agarrarte la muñeca y llevar tu mano a mi boca, mientras te miro a los ojos. Pretendía resultar repugnante, mostrándome como soy realmente. Repugnante. Te dije que tu maldita camisa me hace fantasear de una forma muy vívida, no importa si la llevas cerrada -si estás sentado y paso a tu lado, regalas una visión muy sugerente- o abierta -imagino plantarte un beso en pleno pecho y luego... luego subir, despacio, muy despacio, hasta la clavícula, morderla un poco, después el hombro, el cuello, y aún más arriba, la oreja... tiene que ser una sensación agradable la del aliento cálido soplado en el oído, labios blandos, ligeramente húmedos, envolviendo el lóbulo, y quizás algo de dientes, tirando de él suavemente y, sin duda, lengua, mojada y ardiente, que es como añadir jengibre y canela, es decir, magia y perdición. Creía que ibas a salir disparadísimo, asqueado.
Pero había calculado mal. Así que te lo dije: vete, si te cuento todo esto es para que te vayas, deja de repetir mi nombre y vete ya. Que además suena tan sensual que de verdad me vuelves aún más loca y no sé que voy a hacer porque estoy como un cencerro, me falta más de un tornillo y si no lo has entendido es que eres tonto y todos sabemos que eres un genio así que ¿te vas o qué haces?
Tendría que haber considerado la posibilidad que estuvieras pero que yo, por tu historial más que nada. Tenía cierto sentido. Es que no me dejaste otra elección. Pero no, no fue el pequeño beso en sí, por muy embriagador que resultara el contacto. No, fue también que me hizo cerrar los ojos y todo empezó a girar, perdí el equilibrio y aterricé con la nariz en el cuello abierto de tu camisa. Ay, tu camisa. Hasta te lo agradecí, ¿recuerdas? Y te abracé. Me arriesgué. Mucho. Entonces tenía que merecer la pena, ser un abrazo de verdad, de cuerpo contra cuerpo, en adherencia perfecta. Quería memorizar. Cada contorno, cada volumen. Pensaba que me iba a ir, que no habría vuelto a verte en mucho tiempo. Inspiré hondo. Olías -hueles- bien y tu calor sabía a felicidad. La felicidad imposible, que habría podido ser y que se me negaba. Te dije que ya podía partir tranquila porque tenía algo que recordar, y me habría conformado -el lujo de unos instantes de autoengaño- aunque me doliera de forma indescriptible. Entonces, apoyaste la frente en mi hombro. Y me detuve. En mi delirio obsesivo de tener que ser buena niña -algo que nunca he sido y nunca seré- pensé que me estabas poniendo a prueba, que querías ver si sabía comportarme, pero realmente no tenía nada que perder. ¿Y qué si quería dilatar la ilusión un poco más? No hacía daño a nadie. Sólo un poco más. Froté la nariz contra tu cuello. La textura de una fantasía. No parecía real, no debía dejarme engañar, sabía que mi imaginación es poderosa. Si no fuera que sorprendentemente fuiste tú quien, una vez más, hizo algo para prolongar la irrealidad. Me rodeaste con los brazos, sin apenas moverlos, sin apretar, pero... pero... es que... estabas reciprocado mi abrazo. Parecía imposible. No tenía ni idea de lo que te estaba pasando por la cabeza. Debía ser prudente, realista. Sabía demasiado bien que no estaba en condiciones de poder recibir ni un golpe más. Era frágil. Mi punto de ruptura se encontraba tan solo un paso más allá, exponerme a otro rechazo no era sabio. El dolor podía muy bien hacerme añicos, romperme en mil pedacitos minúsculos que seguro que se los iba a llevar el viento. Pero estaba tan cansada de todo, de estar triste, de estar agotada, que la idea de que se me llevara el viento no me parecía demasiado mala. ¿Y si de verdad me estabas dando una posibilidad? Una parte de mi quería aprovechar el momento, y me decía que para llorar siempre hay tiempo. Porque eso era algo, los segundos pasaban y no, no me lo estaba imaginando. ¿Tendría que haber hecho como si nada? No me vi capaz de exigirme tanto. Te acaricié la nuca, pasándote los dedos por el pelo, casi rascando un poco. Porque sí. No sé por qué. Pero se sentía tan natural, y a la vez absolutamente asombroso. Cercanía y dulzura, algo perdido hace mucho, antes siquiera de tenerlo realmente. No pude no pensar que me iba a costar la de dios soltarte. Era solamente un abrazo, algo muy inocente, pero te noté relajarte, atraerme más hacia ti y tomar un respiro profundo. Pensé que quién sabe cuánto hacía desde la última vez que dejaste que alguien te abrazara. Te toqué la mejilla -tibia, suave- y me agarraste la otra muñeca. El corazón se me aceleró, empezó a latir con fuerza, ruidosamente. Creo que te diste cuenta. Tú no, tú parecías tranquilo, o por lo menos más tranquilo que yo. Expectante, quizás. Me apretaste la mano y nos miramos a los ojos. Tus ojos... kami, si eres guapo. Adoro tu rostro, cada detalle. Verlo desde tan cerca me pilló desprevenida. Y no me pude resistir. Sin quitar la mano de tu mejilla, moví el pulgar hasta llegar al labio inferior. No es que tuviera control de la situación. Simplemente intentaba no hacer ninguna locura exagerada, ir poco a poco, esperando tu reacción. Algo nada fácil teniéndote tan cerca y con tu mirada clavada sobre mi. No quería, realmente no quería asustarte, o parecerte demasiado rara, no obstante no pude evitarlo, tenía que hacerlo. Primero el inferior, luego el de arriba, palpar tus labios se sentía tan divino, tan
prohibido, tan algo que se suponía que estaba fuera de mi alcance. Sobre todo cuando me topé con el calor húmedo de la parte interior. Soy un desastre con patas. Seguramente me puse muy roja. Cuando teníamos doce años, ya imaginaba hacer algo así. Desde siempre, tocar tu cara, acariciarla, mimarla, sentirla con estas manos. Tus labios deformados bajo mis dedos. No podía existir cosa más sensual. Adictivo. Y tú, tú no te resististe, ni siquiera cambiaste expresión. Aunque había una nueva intensidad en tus ojos que me removió algo por dentro.
Bum. No le molesta. Realmente, no le importa que lo toque. Entonces...
Vuelvo a enredar los dedos en tu cabello y en una fracción de segundo pienso: no puede ser... lo tengo.
Cierro los ojos y es un instante. Narices que chocan, respiraciones que se mezclan, y antes de que nos damos cuenta nuestros labios se tocan, se aprecian mutuamente, rozan unos contra otros, levemente, luego con más insistencia, y se abren, se prueban con los dientes, se acarician con las lenguas que a su vez colisionan, y se retiran rápidas y tímidas, pero enseguida vuelven a salir a buscarse. Y se esconden otra vez.
Nos separamos, nos miramos de nuevo.
Kami-sama.
Qué pasada.
Querría reír y querría llorar. No me había sentido tan feliz en toda mi vida. Querría gritar y también preguntar qué diablos está pasando porque realmente no entiendo, no entiendo nada, pero no hago nada de esto. Te echo los brazos al cuello y hablo entre besos -no me lo puedo creer... no me lo puedo creer...- no puedo evitar sonreír -¿qué ha sido eso?- un poco me río también porque la alegría es tan enorme que se me escapa mientras te como la cara -es que eres una jodida maravilla... - también suelto unas cuantas lágrimas, de las gordas y calientes, de las que es imposible esconder -siempre lo supe, siempre... no esperaba menos... nada menos de ti...- toda mi templanza ninja parecía haberse esfumado sin dejar rastro y tenía el corazón tan lleno, tan lleno, tan hinchado de emoción, de amor, de sorpresa, de pura felicidad, que creía que me iba a estallar en el pecho. Tú seguías pareciendo estar más calmado, pero en tus ojos podía ver algo, una extraña forma de ardor plácido, como brasa reposando debajo de las cenizas. Yo no, no podía estar quieta. Ni quería, si es por eso. Tomé tu cara entre las dos manos (es real, es real) y volví a atacar tus labios, que se abrieron enseguida. Toda la timidez de hace unos instantes parecía haberse esfumado, y si bien quedaba la torpeza, una suerte de resoluta osadía se había apoderado de ambos, compensando más que decentemente la inexperiencia. Y no hay nada que hacer, el sabor a Sasuke es el mejor sabor del mundo. Empecé a manosearte con manos hambrientas -hombros, brazos, espalda... kami...- mientras intentaba mantenerte pegado a mí. Hasta que emitiste un sonido, grave y ligero, apenas perceptible. Oh. Ahora estoy acostumbrada y hago todo lo que puedo para aprovechar cada oportunidad de escucharlo, cuanto más prolongado y sonoro mejor. Pero la primera vez me sorprendió muchísimo. También me hizo algo más físico, por dentro, en el bajo vientre, y no estaba preparada. Me avergoncé.
Fue entonces cuando me reí y te dije en el oído aquello de que al gran Uchiha Sasuke le gustan los besos, los besos apasionados con la lengua, quién lo iba a decir. -No generalicemos-, me contestaste. Nunca lo olvidaré. Me pareció todo un halago. Qué inesperado. Aún más inesperado fue lo que ocurrió después. Me besaste. Me besaste tú a mí, mientras me sujetabas con un brazo alrededor de la cintura y con la otra mano me mantenías la cabeza alineada. Y metiste mucha lengua. Siempre aprendes tan rápido, ya le habías pillado el punto y la verdad es que desde el principio no se te ha dado nada mal. Cerré los ojos y me dejé llevar.
Nos funcionó porque tuvimos suerte, o quizás porque a pesar de todo tenemos más en común de lo que parece, pero habría podido ser un fracaso épico. Tú lo has dicho. No sabías qué querías, intentabas aclararte sobre la marcha. Y yo todo lo opuesto, me había aclarado hace mucho, había tenido tiempo de sobra para desear, esperar y también perder la esperanza, e intentaba probar cositas, intentando no asustarte, no pasarme, pero estaba desesperada. Por eso me atreví y metí las manos debajo de tu camisa. Primero en las mangas y luego una atrás desde abajo. Oh. Por fin. Durante unos segundos me sentí completamente en paz. La sensación de tu piel bajo las yemas de mis dedos era plenamente satisfactoria. Ya que no parecía disgustarte, me habría tomado mi tiempo para explorar centímetro a centímetro las diferente texturas y temperaturas, la firmeza de los músculos, la sensibilidad de cada parte según el tipo de toque, roce o presión, caricia o uñas. Tenía para rato, pero debía haber imaginado que no es así como funciona. Volví a escuchar aquel sonido tuyo, más fuerte esta vez, y con un toque de nerviosismo. Acabaste interrumpiendo el beso y soltándome. Me pregunté si había hecho algo mal, sin saber cómo interpretar tu mirada y casi aferrándome a tu camisa para no romper del todo el contacto. Te pasaste una mano por la cara, parecías frustrado. Una vez más, no entendía nada. No tienes ni idea, el pánico fue real. Pero apretaste los ojos y me llamaste por mi nombre. Sonó aún más intenso de lo que suele sonar, el escalofrío que me corrió por la espalda estuvo a punto de hacerme temblar visiblemente. Entonces apoyaste la frente contra la mía. Me tranquilicé, pensé "no puede ser tan grave, no se va a ir así como así".
Fue nuestro momento incómodo, aunque -susto a parte- no fue para tanto. Lo más raro de todo es que no recuerdo cómo salimos de aquello. Por pura intuición, sentía que debía decir algo, como que no pensaras demasiado, que cualquier cosa te apeteciera hacer, adelante, seguro que no le veía ninguna pega -hagas lo que hagas, me va a parecer bien (ahora que sé que no te vas a marchar). No dije nada pero, por lo que me cuentas, lo entendiste igual. Quizás te sonreí, pero como tenías los ojos cerrados no lo pudiste ver. Sin embargo, poco después tenía tus manos en las caderas y ambos brazos pegados a tu espalda, piel contra piel, busto contra busto, y la boca abierta sobre tu cuello. Y en cuestión de segundos, tus manos ya no estaban donde antes sino que habían retrocedido. No sé cómo se te ocurrió empezar a masajearme las nalgas, aunque sospecho que empezó más como un medio que como un fin en sí mismo. Lo que querías era tenerme más cerca, buscaste aumentar la fricción, por instinto, cuando asalté una parte sensible cerca de la oreja. Saqué la lengua y perdiste la cordura un poco más. Estabas avisado, jengibre y canela. El hecho es que empezaste a arrastrarme contigo. Que me tocaras de aquella manera me producía exaltación. No es solamente la sensación placentera -que haberla hayla- es que tú, precisamente tú de todas las personas del universo, quisieras hacer algo así conmigo.
Que dejaras que yo iniciara un contacto era algo para mi enorme, que no me permitieras interrumpirlo a mi antojo y lo retomaras por tu propia iniciativa podía ser suficiente para hacerme estallar la cabeza, pero che empezaras algo... algo diferente que yo contigo ni había intentado... es que no existen palabras para explicarlo. El hecho que me sobaras el culo de forma tan decidida y con total descaro marcó un antes y un después en mi percepción de lo que estaba ocurriendo aquella tarde. De repente, me fue clarísimo que no había marcha atrás. Lo que se estaba produciendo no era un accidente, una singularidad casi casual en nuestras vidas que habría podido no darse nunca, sino algo que ambos queríamos y que nos había estado eludiendo, pero por fin, después de pelearlo duro cada uno a su manera, lo atrapamos. Como tus manos mi trasero.
Quería más piel. Me arriesgué a apartarte lo suficiente para terminar de abrir la cremallera de tu camisa. Tu maldita camisa. Siempre ha sido problemática pero no sabes cuanto te había odiado las veces que se te había ocurrido salir del cuarto de baño medio desnudo. Al punto que me había visto obligada a hacértelo notar.
"Sasuke-kun, no lo hagas".
"¿Hacer el qué?"
"Ir por la casa así" sólo podía gesticular vagamente con la mano en dirección de tu torso, mientras miraba fijamente mis pies.
"Te refieres a...? Solamente hay una puerta entre el baño y mi habitación, no es que..."
"Exacto. Sólo hay una puerta. Mi puerta. No lo hagas."
Qué cabrona. Pero qué falta de sensibilidad la tuya. Por fin, podía tomarme mi venganza. Por fin. Por fin... Lástima que no me diera tiempo porque decidiste pagarme con la misma moneda demasiado pronto. Me bajaste la cremallera de la camiseta, aunque sólo hasta la mitad. Sospecho que vislumbrar el sostén te intimidó, a pesar de la absoluta modestia y sencillez del trozo de tela en cuestión. Adorable. Te quedaste con los brazos abandonados a tus costados e hiciste esfumar todas mis ganas de revancha. Así que antes de extender mis palmas por tu estómago te pedí permiso. -¿Puedo?- ¡Ay! Bajar la cara no te salvó de que notara que te habías sonrojado hasta las orejas. Qué adorable, por dios. Me contestaste con un "hn" tan suave que casi me derrito de amor, pero soy mala persona y me resistí a aceptar una respuesta tan ambigua. El "adelante" que susurraste después casi me mata. Esta mezcla de timidez y atrevimiento, inocencia e intensidad, es absolutamente cautivadora. No sabes lo afortunada que me hace sentir poder disfrutar de semejante prodigio. Y te lo iba a demostrar con la devoción de mis manos. Deshacerme de tu camisa me causó auténtica excitación, y un nuevo escalofrío por la espalda. La ternura, también es poderosa. Pero tener tanta carne finísima a mi alcance me hacía la boca agua, literalmente. La situación había escalado de tal manera que ya no podía ni sentirme avergonzada. El latido de tu corazón, el ritmo de la respiración, la calidez de tu cuerpo, su historia, tu tragedia, grabadas en cada línea, cada pequeña cuesta, han moldeado la solidez de los músculos, tan jóvenes y ya tan curtidos, y sin embargo tan poco experimentados en algo tan básico como las caricias. Las clavículas, los hombros, las extensiones del pecho... los bíceps, el abdomen, los oblicuos incipientes... kami. La ternura es poderosa, pero llevo dentro algo quizás hasta más primordial que no me va a dejar en paz. Algo que por suerte había conseguido despertar también en ti y que parecías estar dispuesto a acoger sin rechistar, sin pelear por mantener el control (Suéltate. Sé que si me dejas, esta vez puedo ofrecerte algo que merezca la pena. No te arrepentirás).
Lo siguiente que recuerdo es que me tienes entre tu cuerpo y el armario, me clavas allí con una pierna entre las mías, y mi camiseta está tirada en el suelo. Luego mis memorias se hacen algo confusas. Me estás lamiendo el cuello mientras me bloqueas los brazos sujetándome por las muñecas y a la vez tus manos están en mis hombros, mis caderas, mis muslos, y me estas chupando un pómulo y mordiendo una oreja refunfuñando quejas ininteligibles (¿de qué te quejas...?). Estabas hecho un lío. Intenté dejar que hicieras todo lo que querías sin estorbar. Quería ver más, quería verte más. Quería verte así, hecho un caos desordenado. Mi creación hermosa. Pero a la vez, ya no podía pensar, ni casi respirar. Acabé agarrándote de las nalgas (me toca) mientras me levantabas una pierna, la falda fruncida subiéndome por los muslos. Y te echaste adelante y nuestros sexos colisionaron. El impacto fue tan directo e inesperado que nos hizo casi gritar.
No te suelto. Tú tampoco te mueves, intentas decir algo que no entiendo bien -Eso...- Entonces haces un medio movimiento incierto de caderas, sólo un poco, pero con énfasis. La fricción es deliciosa. Te escondes en el hueco de mi cuello y repites el movimiento. Una, dos, tres veces. Con más decisión. Me encanta y una vez más dejo que sigas sin interferir, aunque una parte de mi quiere desesperadamente deslizar una mano dentro de tu pantalón, otra quiere quitártelo y una tercera quiere envolverte las caderas con ambas piernas y llevar lo que estás haciendo a otro nivel, pero fundamentalmente lo quiero todo, todo a la vez. Finalmente, es la tercera opción la que se realiza, no sé cómo, y es que... ¡kami hermoso! Mi armario no da para tanto. De repente, paras en seco.
-Yo es que...- mascullas en mi hombro sin apartarte -Ni cuando duermo... normalmente no me dejo... no dejo que...- suspiras, parece inquieto, hasta ligeramente irritado, por no saber encontrar las palabras quizás, así que lo sueltas y ya: -Es casi demasiado para mi- Oh, vaya.
Cartas de ardor y sombra - 3
{Cuando se cumplen seis meses desde el fin de la IV Guerra Mundial Shinobi, Sakura lleva cinco semanas lejos de Konoha en una misión con otros ninjas médicos. Sasuke decide que ha llegado el momento de aclarar cierto malentendido, no puede esperar más. AU sin Kaguya. Sasuke no tiene el Rinnegan. El enfrentamiento final con Naruto no deja lesiones permanentes a ninguno de los dos.}
[Carta de ardor y sombra - 1: https://siehen.tumblr.com/post/657992707575283712/cartas-de-ardor-y-sombra-1]
Cartas de ardor y sombra - 2: https://siehen.tumblr.com/post/658397679983919104/cartas-de-ardor-y-sombra-2]
---
Sakura. Ahora me veo obligado a contestarte aunque esto te llegue cuando tu misión esté a punto de acabarse. Pero es importante que lo leas antes de que volvamos a vernos, por si estás pensando que no habrías tenido que enviar tu carta. Hiciste bien. Espero que en el futuro no nos haga falta intoxicarnos para decirnos estas cosas. Pero por ahora voy a hacer lo mismo que tú. Aunque sólo he tomado dos chupitos y ya me está costando escribir, no sé cómo lo haces. De toda forma, vamos al grano.
Creo que te has flipado un poco con el tema de las pesadillas. Una cosa es admitir que a veces me escondo detrás de ellas, otra muy distinta es convencerse de que solamente te necesito para ahuyentar mis fantasmas y que si no fuera por eso no volveríamos a tocarnos. Cuando me meto en la ducha contigo por la mañana o me siento a tu lado en el sofá si en casa no hay nadie, ¿cómo se te ocurre que es por las pesadillas? No tiene sentido. Por supuesto que pretendía ocultarte que no me aguanto ni un día, pero nunca pretendí dar a entender que tuviera una total falta de interés. Además, sin interés, ¿cómo iba a funcionar lo de echar los dichosos pensamientos que hasta antes de lo nuestro me tenían completamente subyugado? En cualquier caso, es absurdo pensar que resuelto el problema no habríamos vuelto a hacerlo más. Totalmente absurdo. Esto ha llegado a un extremo que no imaginaba. Si entre tus manos, soy un ovillo de nervios derretidos. ¿Acaso no me ves? Lo que sí reconozco que pueda haberte confundido aún más es que como es muy frecuente que vuelva a buscarte sin que haya transcurrido un tiempo, digamos, digno, también es muy frecuente que busque excusas. Pero esto no quita que hayamos podido disfrutar de vez en cuando de, por decirlo de alguna manera, un buen revolcón espontáneo, por ejemplo, en el salón o en el tejado. Hasta en el tercer campo de entrenamiento. Considero que te has pasado mucho. (Puede que yo también, no sé muy bien que estoy diciendo, me salen palabras que no me pegan demasiado, pero ¿qué más da?)
No queda otra que aclarar esto de una vez, empezando por el principio. Es decir, de cuando habías decidido irte a Suna para no volver.
Vine a buscarte mientras estabas empacando tus cosas. Me dijiste que me fuera pero no lo hice. Entonces para convencerme te pusiste a hablar y hablar de cosas que yo entendía sólo hasta cierto punto pero que de alguna manera me llegaban y hacían que me quisiera quedar. En vez de salir de tu habitación como me pediste, me acerqué. Tú solamente te diste media vuelta. Todo lo que necesité fue un breve beso en la mejilla. Te valió con bastante poco si lo piensas. Funcionó como la combinación para abrir un candado. Después fue todo fácil. De hecho, nada había sido tan fácil desde que puedo recordar. Pero tampoco parecía algo nuevo. Más bien un regreso a cómo las cosas fueron cuando era muy pequeño, y habrían podido seguir siendo al menos de vez en cuando, si mi vida no se hubiera torcido tanto. Fluían. Sin que fuera necesario tomar decisiones o pensar en las consecuencias. Primero fue tu boca y la súbita novedad de las ganas de comértela. Inesperado. Y la posibilidad de hacerlo porque sorprendentemente nada lo impedía, menos quizás el no saber cómo pero tampoco parecía importar. Lo mismo con todo lo que vino tras eso. Ni sabía que quería de ti, o de mi, lo descubría sobre la marcha. Buscar y encontrar a la vez, en un flujo imparable, que va cada vez a más. Elevarse sin soltar nada nunca, suma y sigue. Lo abarca todo. Cuando te tuve delante desnuda, ni era consciente de que te había quitado yo la ropa. De hecho el único pensamiento coherente que recuerdo haber formulado es "cómo cojones he llegado aquí".
Por el resto, básicamente, me quedé en blanco. No podía pensar. Me parecía todo increíble, la única cosa clara era que me daba igual todo, me iba a aferrar a lo que fuera con tal de seguir allí. Por una vez, me estaba pasando algo que no entendía pero que desde luego era bueno. Tremendamente bueno. Ojos, que no se suponía que iban a afectarme así. Porciones de piel, que no se suponía que estuvieran disponibles para el disfrute de los ojos ajenos. Menos aún las manos. O la lengua. Olores, texturas, sabores. Blandura. Calor. Humedad. Qué locura que quisieras compartir todo aquello conmigo. Tu ser entero, facetas que nunca me habría atrevido a imaginar. Qué locura. Ni muerto iba a echarme atrás. También pensé que podía pasar -me da un chungo y la palmo aquí como el último de los pringados. La sobreestimulación se me hacía enorme a todos los niveles. Aunque no entendía nada, poco a poco iba pillando algo. No cabe duda de que comparado con el abismo de mi asombro, tú tenías algo de control de la situación. No lo niegues. Me hiciste poner de pié y me bajaste los pantalones y la ropa interior de una forma perfectamente lograda. Estabas concentrada. Sabías lo que hacías. Y fue simplemente perfecto. Nunca me había sentido tan importante, en plan el centro del universo. Me hiciste sentir el centro del puto universo. Tal y como era, sin cláusulas ni condiciones. Qué pasada. Y me entregué porque la mezcla de protección y libertad que ofrecías es adictiva. Lástima que mis rodillas me traicionaran. Si nunca me había parado a pensar en los besos, imagina que poco preparado me pilló ver tu boca pegada allí abajo. Y verla fue lo de menos. Entre la sorpresa y la sensación divina no tenía muchas posibilidades. Y te reíste otra vez. Te reíste mucho. Quizás es algo que va a mi favor, soy involuntariamente divertido. Realmente el tema es que todo fue sencillo. Pude hacer el ridículo, caerme, quedarme empanado, asaltarte cual cachorro desesperado, sin que pasara nada malo. Tampoco me dio ningún chungo al final. Fácil. Tú lo querías, yo seguía la corriente. Fui un niño aprovechado, algo que he de admitir echaba mucho de menos.
Pero han pasado meses y ya me vale. Aunque me joda que mis rodillas sigan negándose a colaborar en determinadas circunstancias, en general, yo también puedo tener cierto control de la situación. Y quiero hacerlo. Sentir algo de vergüenza tampoco tiene porqué ser una molestia. Puedo quitarme la ropa yo solo, mostrarte que estás en el centro de mi puto universo. Dejar que disfrutes mirándome porque soy consciente de que te gusto y me encanta reflejarme en tu mirada (mi polla y yo te agradecemos todos los halagos). Además, he aprendido a quitarte la tuya a sabiendas sin hiperventilar (demasiado). Sé cómo organizar mis movimientos en una progresión sensata. Y follarte como persona normal, sin desmayarme o romper a llorar.
Más o menos, es lo que intenté demostrar la última vez. Estuve a punto de no dejarte las notas porque me parecía que lo que quería decir era ya bastante evidente, pero dudé porque no dejaba de ser una situación muy excepcional. Nunca habíamos estado separados durante tanto tiempo desde que he vuelto. Más de un mes, Sakura. Podía interpretarse como algo único -mira cómo lo he pasado mal sin poder estar contigo durante 37 días. Habría sido engañoso. Porque como muy correctamente explicas, es así siempre. Espero que con esta segunda carta todos los malentendidos queden aclarados. Siento mucho que el intento de enmascarar un poco mi condición se ha hecho bola de esta forma. Te pido disculpas.
Pero en serio, empiezo a entender cómo lidiar con todo esto.
Sasuke
(Ahora aún más impaciente por volver a verte)
--
[Cartas de ardor y sombra 4 - Parte 1 de 3: https://siehen.tumblr.com/post/678658722635087872/cartas-de-ardor-y-sombra-4-parte-1-de-3]
Headcanon that Suigetsu develops a crush on Sakura after seeing her handle his sword like it wasn’t heavy at all. He is very loud about it, complimenting her all the time, and both Karin and Sasuke get jealous annoyed.