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@sirkeegan
countdown to the umbrella academy: every character
⏤ number five
hisgentlemen:
Estaba en la sala común de profesores cuando se dio cuenta que no tenia internet en su laptop. Irritado, tecleó varias veces su clave de acceso, pero aunque se conectaba, al parecer se había caído el sistema. Ya decididamente molesto, cerró el computador y busco entre sus cosas la vieja carpeta que usaba cuando estudiaba en la universidad. -jävla min tur- murmuró en su idioma natal cuando giro las páginas escritas con aquel horario mas bien estricto que tenía para hacer sus tareas. Estaba por ponerse a escribir su clase del día, cuando sintió el ruido bien familiar de la laptop conectándose. La máquina estaba a todas luces, burlándose de él.
Si había algo que odiara (en realidad existía una larga lista, pero no era momento de iniciarla), era las fallas que podía presentar el internet en la sala de profesores. Los técnicos no se ponían de acuerdo, pero había llegado a la conclusión de que existían ciertas horas en que no debían conectarse más de dos computadoras, con peligro de hacer colapsar la red. ---Imagino que eso no fue algo bueno,--- el comentario escapa jocoso de los labios del inglés, quien teclea un par de cosas más antes de volver su atención al otro catedrático, haciendo mención al idioma del norte. ---¿Sabes? Nunca pude aprender los idiomas nórdicos. En la universidad siempre había cursos opcionales, con la influencia de Tolkien y demás, parecían ser obligatorios para quien estudiaba Literatura,--- que no era su caso, pero igual no había dudado en formarse en cinco de los idiomas más hablados del mundo, de todas formas. ---De todas formas, nunca he conocido a un finlandés, sueco o noruego que no hable inglés mejor que muchos de mis compatriotas.--- Lo peor es que ni siquiera estaba exagerando.
[ flashback ]
leonidastat:
Aquellos nervios e incomodidad solían hacerse visibles en aquella piel tan blanca y tersa que era en igual medida traicionera, pintándose de rojo en cuanto una sensación no convencional se fundiera en su cuerpo, pero para su buena suerte ésta noche no había sido así. El haberse humedecido el rostro con el agua helada lo ayudó, despejó su mente y además logró nivelar su temperatura corporal, pequeño detalle a considerar cuando se trataba del otro hombre. Recargó el peso de su cuerpo en uno de los lavabos y sus brazos se cruzaron sobre su pecho con lentitud, limitando, así agrandando el espacio personal que impone frente a su profesor. “ ¿Qué par de cosas? ” Inquiere al otro pues parecía esforzarse en ser lo más vago posible con las palabras que verbalizaba, algo poco común en el inglés ya que solía no tener problema con ser dolorosamente directo. Hasta el momento su mirada había estado perdida, enfocada en cada estúpido detalle que se encontraba en su campo de visión evitando de esta manera encontrarse con las orbes de color caramelo pero la cercanía que el otro impone sobre su silueta hace ésta una tarea difícil, obligando a que sus orbes grisáceas se fundan sobre las ajenas en cuanto hacen contacto unas con las otras. “ Pues quizás no me conoces tanto como pensabas. ” Mintió, consciente de que el otro era un observador nato, capaz de mencionar con facilidad detalles de los cuales incluso su persona desconocía. Presionó sus labios con fuerza y pasó saliva a una garganta que siente seca, calurosa, humedeciendo sus labios justo después. Se siente un poco incómodo, sin la preparación necesaria para tocar los tópicos que el mayor quería abordar. “ ¿Qué te hizo pensar esa estupidez? ” Pregunta o más bien divaga, intentando distraer a quien lo increpa de su verdadero cometido.
Admite que lo conoce más de lo que debería, cuando reconoce cada nimia tensión que se muestra en los hombros del griego, el cambio en facciones serias y aquella indescriptible emoción que baña los iris contrarios. No debería, no, conocerlo tanto, pero el problema siempre ha residido en que lo hace. Su problema nace desde el momento en que decide que es una buena idea el liarse con príncipes, y no sólo eso, sino sus estudiantes. No cede ante aparente indiferencia del menor, manteniendo su agarre firme sobre el mármol del lavabo en que lo tiene aprisionado, sin ceder con el cruce de brazos que muestran actitud defensiva que pocas veces había visto en el griego. Si el otro quería claridad y lo evidente, es lo que iba a darle; no debió haber sido de manera diferente desde el inicio. ---No hemos hablado sobre lo que ocurrió el año pasado, mucho menos de lo extraño que ha sido el verano,--- sinceridad cruda y dura, aquella que nunca le ha costado trabajo expresar pero que, sí, prefiere mantener en una zona más grisácea que absoluta. Un bufido burlesco escapa de la garganta del profesor, su cabeza negando lentamente mientras le mira fijamente. ---No intentes ofender mi percepción, Leonidas. No soy uno de tus compañeros que tienen miedo de llevarte la contraria,--- sobre aviso no hay engaño, dicen, a pesar de que Reuben creyó que el príncipe ya lo sabría, especialmente cuando se trataba de su relación. ---¿Necesitas una lista numerada?--- inquiere con la ironía cargada en cada una de sus palabras, dejando que su mirada descienda desde los ojos contrarios hasta sus labios. ---No has respondido ni una de mis llamadas desde lo que pasó. Antes parecía que sólo esperabas un mensaje, cualquier excusa para hablar fuera de clases,--- inicia y, con el cinismo que caracteriza sus encuentros, lleva su mano a la mandíbula masculina, su pulgar levantando ligeramente el rostro del príncipe, antes de dejarlo deslizarse por la sensible piel del cuello opuesto. ---Y ahora hasta pensaría que quieres irte. ¿Necesito continuar?---
lwdax:
Niega con la cabeza, el cigarro nunca le ha molestado por que forma parte de su vida desde los dieciocho años. ‘No hay problema, Sir’ Dice antes de beber de su café amargo, la costumbre de beber una taza cada que tenía hora libre se había vuelto habitual, sobre todo cuando las clases se volvían tediosas. ‘¿Escuchaste de su pelea? Ugh, me temo, mi querido, que estamos educando futuros gobernantes buenos para nada’ Expresó con burla, aunque había unos cuantos rescatables.
Dedica media sonrisa, brevísima, a su acompañante, en pos de mera complicidad y silencioso agradecimiento. Realmente necesitaba un poco de nicotina en su sistema para continuar con la segunda mitad del día. ---Algo he escuchado, tal parece que no tienen de nada mejor de lo que hablar, como el hecho de que estoy a punto de reprobar a la mitad del curso,--- que no se tentaría el corazón de poner una calificación reprobatoria si cualquiera alumno no cumplía con sus exigencias. ---Ojalá así fuera, pero estamos educando futuros gobernantes problemáticos. ¿No debería ser preocupante, que esos son los futuros monarcas de un país? Dudo mucho que la mitad siquiera sepa cómo se maneja un país sin llevarlos a la ruina.
lwdax:
‘No me puedes juzgar, ha sido un día cansado, necesito cafeína para resistir otra clase con mis queridos monarcas’
Saca un cigarrillo y está a punto de encenderlo cuando se vuelve hacia su compañera. —¿Te molesta?— porque si bien el cinismo reinaba en cuerpo inglés, no era como que deseara compartir su vicio con alguien que no lo deseara, suelta suspiro pesado y se sienta al lado de la profesora. —Tuve que prohibir que hablaran del baile de bienvenida en clase. Si vuelvo a escuchar algo al respecto...— oración se queda al aire, cansancio notorio en acento.
Lugares favoritos en el mundo?
La biblioteca Bodleiana en Oxford durante las mañanas de los sábados, el mirador de Jaisalmer al atardecer justo al final de la temporada de monzón, y la banca frente al Templo de las Nereidas en el Museo Británico.
¿Paz mundial o gorrito de Shrek?
¿Quieres un consejo? Deberían dejar de fumar piedra.
quién es su almuno favorito sir reuben?
Los soporto a todos por igual. Uno espera un mínimo nivel académico de futuros gobernantes, y luego...
Luego están ustedes. Hacen imposible que haya favoritismos, voy a cederles ese logro.
↖ HH: Este blog está aceptando anónimos.
leonidastat:
Abre sus oídos a la excusa que plantea el hombre, sus comisuras se enderezan tras un intento involuntario de alzarse en una sonrisa burlona ya que causa enorme gracia en su persona la imaginación y facilidad que aquel hombre posee para vociferar realidades alteradas. Humedece sus labios por un momento, hundiéndose en la idea de que él también había sido partícipe en una de las realidades alteradas que a las que el hombre aludía, la realidad que había contado a su mujer y que, antes del verano, se derrumbó en las manos del más viejo. “ Lo mismo digo, profesor. ” Responde a su contraparte y asiente, un ‘adiós’ discretamente visible para aquellas miradas indecorosas que siempre existían en eventos de magnitud similar a éste. Humedeció sus labios con ganas y volvió a mover su rostro, pero ésta vez hacia la derecha, echándose a andar en aquella dirección justo después, a un paso cruelmente lento esperando así mostrar un poco de la discreción que en previos encuentros jamás habían tenido. Una vez arribó a la intimidad del cuarto de baño sus suelas se guiaron de manera inconsciente hasta el lavabo, donde el príncipe empapó sus manos con agua helada y luego las llevó al rostro, bufando con pesadez la tensión que se cultivaba cada terminal nerviosa en su cuerpo. Alzó su cabeza y pudo ver en el espejo la silueta ajena, no sabía si aquello que lograba divisar lo dejaba más tranquilo o no, una mecha dubitativa fue lo suficiente como para plantar en su cuerpo un sentimiento poco común en su psique. “ ¿De qué querías hablar realmente? ” Preguntó finalmente, volteándose hacia la silueta del contrario.
Siempre había sido un buen mentiroso, y esa vez no era la excepción. Había mentido a su esposa, y esa mentira se habría mantenido de no ser por aquel terrible cambio de planes en su rutina, aquel día en que ni la más elaborada excusa podría sacarlo de aquel acto que derivó en su divorcio y todos los problemas que siguieron después con pensiones, bienes y demás, problemas con los que lidiaba hasta la fecha. Se toma su tiempo después de verle partir, tomando su bebida con parsimonioso actuar, mirando a su alrededor de vez en cuando, en postura que ocuparía cualquier chaperón. Espera hasta haber terminado el vaso y dejarlo sobre la barra, antes de seguir el camino a los cuartos de baño, aquella puerta por la que vio entrar al príncipe griego un momento atrás. Apenas entra a éste, se asegura de poner seguro a la puerta y verificarlo, tirando de ésta un par de veces antes de mirar el rostro opuesto a través del espejo, dejando que las comisuras de sus labios se levanten en el atisbo de una sonrisa irónica. ---Un par de cosas...--- responde, acercándose al otro con calculados pasos, eso hasta quedar frente a él, apoyando ambas manos en los lavabos, al lado del príncipe, clavando su mirada en la de su acompañante. ---Porque si no te conociera, pensaría que me estás evitando.---
leonidastat:
Lo único que pasaba en la cabeza de Leónidas en aquel preciso momento era su vaso, quería que lo llenasen lo más rápido posible para poder seguir con lo suyo sin ser molestado, pero es ahí cuando a sus oídos llega una voz conocida que pronuncia su nombre. “ ¿Hay algún error? ” Su rostro permanece apuntando más allá de la barra, ojos clavados en la pared y las luces de colores que se reflejan allí, evitando mirar más allá del limitado campo visual donde no se encontraba el profesor. “ Procuraré enviarlo el lunes otra vez, corregido, estará listo para que pueda asistir a la práctica del martes. ” Asegura con entonación certera virando su rostro por primera vez en la dirección en la cual su interlocutor se posicionaba, estableciendo así un abrupto contacto visual que segundos más tarde rompe. Si bien intentaba evitar al hombre a toda costa, no permitiría que éste lo alejara de una de las cosas que hacían mejor su estancia en el instituto: los clubes de deporte. “ Me temo que tengo que usar el baño. ” Anuncia en lo que se reincorpora. Puede observar por el rabillo del ojo como el empleado desliza sobre la superficie amaderada de la barra su vaso recargado, pero aquel asunto es uno que desatiende de inmediato. Su mandíbula se tensa, el subtexto de sus palabras puede entenderse, ser explícito con sus palabras no era una opción cuando las paredes parecían tener el don de escuchar. “ ¿Hay algo más en lo que pueda ayudarlo, prof. Keegan? ” Inquirió.
No había ningún error en ningún formato, y no imaginaba el día en que un alumno como Leónidas cometiera un error tan vago como llenar mal un tonto formato que hasta un chico de secundaria podría hacer. No obstante, siempre fue una falsa excusa para verlo en privado, para pedirle que se quedara después de terminadas las prácticas, o después de clase. En su repertorio existía una larga lista de razones por las que le podía pedir a un alumno quedarse en confidencia. ---Un pequeño choque entre tus horarios con una clase, eso es todo. El profesor Brandon quiere que lo chequemos,--- explica en profesional tono, agradeciendo con un gesto de su cabeza cuando su vaso vuelve a llenarse de su bebida de elección. No pasa desapercibida la falta de contacto visual, lenguaje corporal que identifica por lo extraño que resulta con aquel que pudo haber sido mostrado con anterioridad; el comportamiento del griego es suficiente para hacerle entrecerrar los ojos ligeramente. ---Adelante, no estamos en clase para que pidas permiso,--- sugiere mientras se incorpora de igual forma, mirada fija en la presencia del menor. Quiere pensar que lejos de un aviso fue una invitación a un sitio más privado; si es que algo como la privacidad puede existir en el instituto. ---Eso es todo, espero verte el martes en práctica,--- da un sorbo a su bebida, esperando que el contrario inicie camino para poderle seguir.
leonidastat:
@sirkeegan / ʙᴀɪʟᴇ ᴅᴇ ʙɪᴇɴᴠᴇɴɪᴅᴀ
Todas las barras parecían estar atosigadas de gente, una sobre otra aguardando desesperadamente para rellenar su vaso de bebidas que ni siquiera sabían tan bien, bueno, no sin la pequeña adulteración que hacía en ellas. Tras divisar desde el medio de la pista de baile una de éstas menos poblada decidió acercarse sin más, sin pensarlo demasiado, dando allí con un rostro familiar que había evitado todo lo que llevaba del verano y las clases. “ Llénalo, rápido. Por favor. ” Se dirige al muchacho detrás de la barra en lo que apoya su vaso sobre la superficie que los separaba, procurando no hacer contacto visual con el otro hombre que de haber visto, hubiera evitado aún más.
Desde lo ocurrido en vacaciones de verano, sabía que iba a ser complicado manejar toda la situación en la academia. No sólo era profesor allí, sino que era moderador de uno de los clubes en que el príncipe griego se encontraba. Mentiría si dijera que no deseaba charlar con el menor, quizá buscar el punto en que todo había ido tan en descenso al grado de evitarlo e ignorar sus llamadas. Algo simplemente no cuadraba. No lo estaba buscando, no en pleno baile de bienvenida, donde estaban rodeados de otros miembros de la monarquía y de otros profesores; pero el encuentro parecía inevitable. Termina por acercarse, distanciamiento prudente y cordial mientras busca llenar su vaso de nueva cuenta de agua mineral. ---Leonidas...--- pronuncia nombre opuesto, buscando mirada contraria en vano. Ya que tiene la oportunidad... --Hubo un problema con tu formulario del club, ¿me acompañas para revisarlo? Prometo no apartarte del baile por más de unos cuantos minutos.--
Sir Reuben Keegan, durante el Baile de Bienvenida.
ausfranc:
“¿qué te hace pensar que se todo de este lugar? soy un simple profesor.” / @monarchyextras
---Está en el segundo piso, el segundo despacho de la izquierda, justo afuera dice Sir Schiele,--- responde interrogante del tercero desde detrás del profesor más joven, esperando que éste se aleje antes de volver a hablar. ---¿Acabamos de llegar y ya te restas méritos? No imagino cómo controlas un aula con alumnos,--- sugiere con aire pensativo. ---Eso suponiendo que sí los controles.---
Hola, de este lado Zandunga, presentando a sus 2 desastres: Davide aquí y a Reuben del otro lado @sirkeegan. Dejo bajo el read more un poco de información sobre ellos, por si a alguien le interesa alguna conex, o si les pueden dar utilidad al par de inútiles ahr Realmente no conozco la palabra ‘no’ cuando se trata de estas cosas, así que mientras más sufrimiento más me emocionaré ahr. No pero en serio, que yo acepto de todo. Ya se la saben, pueden dejarme un puntito aquí o un like, e iré a sus IMs corriendo tan rápido como el lentejo de Tumblr me lo permita o discord. @monarchyextras
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