Al escuchar la campanilla tintinear tomó una bocanada de aire, no se molesto en volverse y mirar sobre su hombro mientras se ocupaba manteniendo los ojos fijos en su laptop, en vez de eso decidió hablar sin más. —Estamos cerrados. —soltó, su tonó no era grosero, pero si carente de emociones. —Abrimos mañana a las nueve. —agregó esperando escuchar la campanilla de nuevo, anunciando la salida del individuo.











