Encargo Bestiario Taller de Ilustración II - Primera Parte
El encargo consistía en crear bestias de cualquier tipo, adjuntarles una historia, un sentido, un lugar. Informar sobre estas bestias y sus propósitos.
BESTIARIO GEMAS - EL ORIGEN DEL MUNDO Y SUS GUERRERAS
Esta es la historia de algo más que sólo gemas, es la historia de quiénes vinieron a resguardar la seguridad de la tierra. Esto trata del origen de la vida, la esencia de nosotros y todo lo que nos rodea.
¿Qué cómo llegó esta sabiduría a mí?
Cuando era muy pequeña visitábamos a menudo a mi Lela, madre de mi madre, que vivía en un pueblito al sur cerca de Concepción. En su juventud había decidido escapar de su nido familiar y terminó viajando gran parte de su vida en un circo itinerante. Durante ese tiempo conoció muchos lugares desconocidos que creía que sólo en sus sueños vería. Viviendo con todas las criaturas extravagantes del circo y sumado a todas las personas que conoció ciudad por ciudad, poco a poco llegó la magia a sus manos. Me contaba que siempre, desde pequeña podía hacer que las cosas simplemente desaparecieran para luego aparecer en otra parte, que podía hacer volar las bolitas de su hermano solo para molestarlo y otras divertidas cosas. Pero durante su largo viaje descubrió cosas maravillosas sobre este desconocido mundo, el de las gemas, y más aún sobre sus insospechadas habilidades especiales.
Una vez me contó; cuando estaban haciendo un tour por las ciudades de Rusia, que se escabulló en la noche en los espesos bosques inexplorados de Rusia oriental, caminó durante horas, vagando y disfrutando de la helada naturaleza. Siguiendo su camino llegó a un claro con un pequeño lago de muy corta extensión, y a medida que se acercaba, encontró pequeñas piedras tan negras como la oscuridad y tan brillantes como el sol, cuando se agachó para alcanzar una, apareció una extraña viejita, vestida con ropas antiguas y caminando descalza.
Mi Lela quedo petrificada, era altísima, su piel era oscura y sus ojos negros y brillantes, como aquellas piedras. La extraña se acercó lentamente y posó su mano sobre su hombro y de repente una infinidad de imágenes y sabiduría universal entró en su mente como un chorro de agua con la intensidad de una inmensa cascada. “Fue como una iluminación divina” -me contó-, “me sentí abrumada y al mismo tiempo enamorada de la vida”. Se quedaron conversando toda la noche y, ya amaneciendo, llegaron juntas al campamento del circo, la Lela la invitó a su tienda, pero cuando entró se percató que estaba sola.
He aquí lo que mi abuela vio, escuchó y sintió cuando esta criatura la iluminó:
“Cuando la tierra recién estaba en formación, con esas enormes nubes eléctricamente tormentosas, las aguas más saladas y la tierra zamarreándose constantemente, hubo un movimiento telúrico mucho más fuerte que los anteriores, fue tan grande que produjo un agujero tal que llegaba hasta el mismísimo centro de la tierra. Desde el profundo núcleo salió disparada, veloz, ansiosa, Ópalo; madre de Zafiro, Almandino, Topacio y Amatista. Cuando atravesó el cielo las tormentas cesaron y las nubes se despejaron, cuando cayó tan grácilmente sobre la tierra, posándose como una pluma, hizo que el mar se hiciera fértil y que los temblores cesaran y en ese mismo momento engendró, en las capas que contiene nuestra tierra, las innumerables gemas, minerales y metales que hoy existen. Así también creó las formas más primitivas de vida, de flora y fauna planetaria, para que evolucionaran bajo su amparo”. “Ella es la cosa más hermosa que he visto”, -cuenta mi Lela- “su piel era pálida y brillante y ¡tan suave como la suavidad misma! Brillaba en sus ropas color arcoíris y la acompañaban sus hijos más fieles”.
“Ópalo disfrutaba ver como sus hijos e hijas crecían y evolucionaban con los siglos, vio a los humanos crecer de neandertales a sapiens, vio los primeros cimientos de la humanidad. Y así como creció el humano bondadoso creció también el cruel y malvado, y comenzó a darse cuenta de que estos usaban a las bestias que ella les había concedido para fines perversos, comenzaron a matarse unos a otros y a toda la vida que les había entregado a su alrededor. Preocupada y furiosa envió a tres de sus gemas más poderosas, unas valientes guerreras para cuidar y castigar, bajo su criterio, a todo lo viviente en el planeta: Ónice, Aquamarina y Jaspe.
Ónice, como la describe mi Lela: “tan negra como la oscuridad y tan brillante como el sol, es la encargada de cuidar la Tierra, de producir temblores, de entregar la fertilidad. Va siempre acompañada de su espada y su enorme oso, Bernisis, de plasma negro y huesos de ónix que la ayuda y acompaña en su misión.” Protege al desvalido, tanto de sus peligros físicos como mentales. Ella puede guiar tu viaje por el camino correcto, puede eliminar tus miedos y bloquear las energías negativas que puedan intentar atacarte. Es muy simpática, divertida y tranquila, va de cueva en cueva recorriendo el mundo procurando el bienestar de todo animal y flor terrestre.