Hacerle un hueco al miedo
No lo digo,
pero la tristeza también viene por tiempo indefinido y se acomoda en mi pecho,
como quien ya sabe dónde sentarse
A veces camino lento para no llegar tan pronto,
como si aprender el ritmo me salvara de un golpe,
y me da por sonreír
pero no como una respuesta a todo,
sino como un intento a querer salvarme
He aprendido a callar porque me acostumbré al silencio,
a mirar el cielo cuando no quiero ver dentro,
a sostenerme sola aunque tiemble,
a confiar en que un día el miedo se cansa
y me abandona
Pero en el camino a encontrarme
y a tratar de encontrar un balance…
Agradezco seguir coincidiendo contigo
pero no porque duela menos,
sino porque a tu lado
algo del dolor se acomoda distinto
Y sé que tú también cargas lo tuyo,
y que a veces también sonríes
como si no supieras si quedarte
o salir corriendo
Y es allí donde quisiera decirte que me dan unas ganas de hacerle un hueco al miedo
y plantar una flor en donde duele,
quedarme contigo aunque mi piso también tiemble
y que el amor no tenga ningún credo
Me gustaría mostrarte
que a pesar de vivir en un mundo tan cruel
también hay maneras suaves de quedarse,
que el cuerpo aprende gestos que nadie enseña
porque sin haberlo planeado,
nos vamos quedando
donde el corazón no camina jadeando
Y es que hay un amor intenso,
que aunque un poco cansado,
y sin intención de querer salvarte,
anhela quedarse
No para ocupar espacio,
ni para esperar algo a cambio
sino solo para respirar contigo,
como quien no hace ruido
pero llega,
y se instala en tus ojos
con la única intención de acompañarte.













