Trabaja tu esperanza, sin dejar que nadie te la quite. Sin ella, será más fácil dejarte arrastrar por los demás.
Lucha por mantener la esperanza en lo que deseas ser, tener, o cambiar. Tu esperanza es tu poder en los momentos difíciles.
Pero aprende a distinguir entre esperanza y deseo imposible. Que tu esperanza esté anclada a la tierra, no en las nubes.














