El Holandes errante
Noche y día me mecen los suaves movimientos de las olas. Las voces y cantos de la tripulación son mi música, aunque a veces no preferiría oírla. El viento es eso que me acaricia y me indica, extrañamente, a donde ir. No tengo otra compañera mas que mi espada.. y con ella mi brújula.
Nuestro país, nuestro refugio, es el océano. En el andamos, en el combatimos, en el entregamos y dejamos hundir nuestros mas profundos sentimientos.. aunque no haya sirenas que los escuchen. Pareciera que estuviéramos olvidados a esta terrible existencia, pero a veces, lo que parece ilógico tiene mas sentido que otras cosas.
Solo me sostiene el recuerdo de aquel día junto a ti. Aquel día que fuiste mía, teniendo como únicos testigos el cielo, el mar, la arena y la brisa. Sentir tu piel erizarse mientras la recorría con mis ardientes caricias. Aquel día que tu y yo, fuimos solo uno.
Aun sigue en mi la promesa que te hice aquel día. Ni la tormenta mas fuerte en medio de este mar ha podido borrar la única esperanza de la cual me aferro para vivir, para seguir adelante entre la angustia y el salado sabor en mi boca. Y se que cuando todo termine, tus brazos serán mi mas anhelado descanso.
A la misma orilla en la que me despedí de ti, ahí mismo regresare.
''Un día en tierra. 10 años en el mar''.










