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Estoy disfrutando mucho Tres tristes tigres de Cabrera Infante.
De qué sirve saber o creer saber que cada camino es falso si no lo caminamos con un propósito que ya no sea el camino mismo
Cortázar 389 (Rayuela)
Ricardo Piglia ha seleccionado y ordenado sus escritos para poder, de alguna manera, editar su propia vida
Ha muerto Ricardo Piglia. Es una gran pérdida para la literatura contemporánea argentina. Se ha ido, pero nos deja su obra, y leerla es la mejor manera de homenajearlo. Este artículo es una reseña sobre su libro Antología personal, publicado por Anagrama en el 215. Leeré esta antología en un futuro cercano.
Insularidad
Fuente de la imagen aquí.
"Oliveira siguió andando. Sin necesidad de dramatizar, la más modesta objetividad era una apertura al absurdo de París, de la vida gregaria. Puesto que había pensado en los poetas era fácil acordarse de todos los que habían denunciado la soledad del hombre junto al hombre, la irrisoria comedia de los saludos, el "perdón" al cruzarse en la escalera, el asiento que se cede a las señoras en el metro, la confraternidad en la política y los deportes. Sólo un optimismo biológico y sexual podía disimularle a algunos su insularidad, mal que le pesara a John Donne. Los contactos en la acción y la raza y el oficio y la cama y la cancha, eran contactos de ramas y hojas que se entrecruzan y acarician de árbol a árbol, mientras los troncos alzan desdeñosos sus paralelas inconciliables" (Rayuela 139)
Vivir es jugar a la rayuela
"La rayuela se juega con una piedrita que hay que empujar con la punta del zapato. Ingredientes: una acera, una piedrita, un zapato, y un bello dibujo con tiza, preferentemente de colores. En lo alto está el Cielo, abajo está la Tierra, es muy difícil llegar con la piedrita al cielo, casi siempre se calcula mal y la piedra sale del dibujo. Poco a poco, sin embargo, se va adquiriendo la habilidad necesaria para salvar las diferentes casillas [...] y un día se aprende a salir de la Tierra y remontar la piedrita hasta el Cielo [...] lo malo es que justamente a esa altura, cuando casi nadie ha aprendido a remontar la piedrita hasta el Cielo, se acaba de golpe la infancia, y se cae en las novelas, en las angustia al divino cohete, en la especulación de otro Cielo al que también hay que aprender a llegar. Y porque se ha salido de la infancia [...] se olvida que para llegar al Cielo se necesitan, como ingredientes, una piedrita y la punta del zapato [...] Una piedrita y la punta del zapato, eso que la Maga había sabido tan bien y él mucho menos bien [...]" (Rayuela 290-91)
La imagen que acompaña el texto, viene de este sitio
Despedida de la Maga y Oliveira
Tomé la imagen de este sitio
"Dónde estarás, dónde estaremos desde hoy, dos puntos en un universo inexplicablemente, cerca, lejos, dos puntos que crean una línea, dos puntos que se alejan y se acercan arbitrariamente [...] pero no te explicaré eso que llaman movimientos brownoideos, por supuesto no te los explicaré y sin embargo, los dos, Maga, estamos componiendo una figura, vos un punto en alguna parte, yo otro en alguna parte, desplazándonos, vos ahora a lo mejor en la rue de la Huchette, yo ahora descubriendo en tu pieza vacía esta noche esta novela, mañana vos en la Gare de Lyon [...] y yo en la rué du Chemin Vert, donde me tengo descubierto un vinito extraordinario, y poquito a poco, Maga, vamos componiendo una figura absurda, dibujamos con nuestros movimientos una figura idéntica a la que dibuan las moscas cuando vuelan en una pieza, de aquí para allá, bruscamente dan media vuelta, de allá para aquí, esoes lo que se llama movimiento brownoideo, ¿ahora entendés?, un ángulo recto, una línea que sube, de aquí para allá, del fondo al frente, hacia arriba, hacia abajo, espasmódicamente, frenando en seco y arrancando en el mismo instante en otra dirección, y todo eso va tejiendo un dibujo, una figura, algo inexistente como vos y como yo, como los dos puntos perdidos en París que van de aquí para allá, y de allá para aquí, haciendo su dibujo, danzando para nadie, ni siquiera para ellos mismos, una interminable figura sin sentido" ˜Cortázar (Rayuela 267-69)
“La maga prendió una lámpara y la puso en el suelo, fabricando una especie de Rembrandt que Oliveira encontró apropiado. Vuelta del hijo pródigo, imagen de retorno aunque fuera momentáneo y fugitivo, aunque no supiera bien por qué había vuelto subiendo poco a poco las escaleras y tirándose delante de la puerta para oír desde lejos el final del cuarteto y los murmullos de Ossip y la Maga” (Rayuela 200).
Me encanta la intertextualidad entre el texto de Cortázar y el cuadro de Rembrandt. Esta relación dialógica enriquece la escena narrada, y rinde homenaje al maravilloso cuadro. ¡Simplemente Genial!
Probablemente de todos nuestros sentimientos el único que no es verdaderamente nuestro es la esperanza. La esperanza le pertenece a la vida, es la vida misma defendiéndose
Cortázar (Rayuela 227)