Fiebre de plata. Trabajo fin de curso 2019. A 64 km de Guadalajara se encuentra el pueblo de Hiendelaencina. En 1844 se descubre un filón de playa y en 13 años pasa de ser una aldea de 200 habitantes, en su mayoría ganaderos, a la protagonista de una verdadera fiebre de la Plata, llegando a tener 5000 habitantes vendados, probablemente muchos más. Cambió también la comarca, con la creación de una fábrica para refinar la plata, La Constante, cuyos propietarios ingleses construyeron un pueblo a semejanza de los de su país. Sin filones rentables y la retirada de capital extranjero con la I GM de produce la decadencia final de las minas en 1925 y así, volvió a ser un pequeño pueblo que actualmente cuenta con 118 habitantes vendados. Quedan como testigos las ruinas de los más de 200 pozos de los que se extrajo la que se decía que era la mejor plata del mundo. Recorriendo Guadalajara observé estás ruinas y quedé capturada por su historia, para mí desconocida, y me hizo volver varias veces a recorrer sus minas y fotografiar su relato de transformación; de cómo el hombre arranca los recursos, modifica el entorno y lo abandona cuando deja de ser rentable. Atrás quedan los mineros que precisen por unas pésimas condiciones de trabajo, por enfermedades como la argiria y por accidentes de maquinaria y derrumbes. (en Hiendelaencina, Spain) https://www.instagram.com/p/B_QGI8_BWKT/?igshid=umbfmvfli3ha